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Luz de foco ahorrador.
La lámpara incandescente fue patentada en el año 1879 por Thomas Edison, y desde
esa fecha aun en la actualidad se sigue utilizando el mismo mecanismo usado en
ese entonces. La incandescencia se origina cuando pasa
corriente eléctrica por el
filamento de tungsteno del foco, el cual posee un bulbo sellador al vacío que es
llenado con gases. Cuando la temperatura del filamento crece, también aumenta la
cantidad de luz y el color del foco. Cuando ocurre este aumento los focos
tienden a vivir menos que los demás, ya que el filamento al someterse a altas
temperaturas periódicamente, tienden a evaporarse rápidamente.

En el año 1940, se crearon como nueva opción las lámparas fluorescentes; estas
se componen por tubos de vidrios que se llenan con un gas especial, ya sea con
sustancias fluorescentes o con neón. Cuando se le aplica una carga eléctrica al
tubo, este gas se convierte rápidamente en luminosidad. Estos están sustituyendo
a los focos incandescentes, ya que duran mucho más porque crean mayor
luminosidad por watt consumido, y ofrecen una mejor y excelente luz. En el
mercado se pueden apreciar diferentes modelos de estas lámparas fluorescentes,
como son:
• Los focos blanco frío: que son utilizados generalmente en zonas de trabajo, en
las cocinas, talleres o áreas de juego, ya que producen ambientes muy dinámicos.
• Los focos de luz de día: son utilizados en zonas donde hace mucho calor, ya
que estos ofrecen un efecto de frescura perfecto. Además ofrece una perfecta
claridad, resaltando las áreas donde haya muebles con tonos claros.
• Los focos de luz cálida: la luz emitida por este foco es muy parecida a las
luces incandescentes. Estos son muy utilizados para generar ambientes
confortables y agradables.
Todos estos modelos se encuentran en una gran variedad de tamaños, potencias,
marcas y formas. Tomando en cuanta las marcas que se pueden encontrar en el
mercado, las más famosas son: Phillips, GE, Osram y TecnoLite. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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