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Moldeo e iluminacion . En
superficies, texturas y materiales (la luz refleja en las superficies y, como
ocurre con el color, es absorbida o rechazada).

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Las superficies y suelos blancos y/o brillantes, reflejan
mejor la luz.
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Un sillón tapizado en tela blanca o un mueble en madera
clara, permiten una mayor refracción de luz.
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El aluminio y el cristal son una ayudan a la refracción
de la luz.
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Las plantas para interiores (de hoja pequeña en verde
claro) o los ramos de flores, ayudan a la luminosidad.
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Los marcos de cuadros en tonos suaves, zócalos altos y en
tonos claros o los espejos en lugares estratégicos, permiten ganar
luminosidad.
En telas y tapicería:
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Las cortinas en telas claras, poco tupidas y con tramas
abiertas, por ejemplo, la gasa, el lino y el organdí, ayudan a la
luminosidad.
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Las cortinas oscuras y pesadas, disminuyen el paso de luz
desde el exterior.
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Las tapicerías, almohadones y fundas en blanco o colores
claros multiplican la luz.
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Los tapizados con grandes
estampados
pueden oscurecer el ambiente.
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Los pisos oscuros tienden a refractar menos luz. Por el
contrario, las telas naturales (algodón, lana) y las fibras vegetales, dan
luminosidad. Los ribetes (cintas) deben ser siempre finos y claros.
En distribución de los muebles
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Los muebles más grandes deben situarse pegados a la
pared, rodeando la habitación, para permitir que la luz llegue hacia todos
los rincones.
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Evitar interponer un mueble en el camino que recorre la
luz desde las aberturas hacia el interior y cualquier clase de repisa o
mueble delante de ventanas.
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Las repisas o bibliotecas, principalmente las más
grandes, pueden colocarse apoyadas a la pared y sin fondo.
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Los mejores muebles son los bajos y de líneas simples,
pues ayudan a ganar continuidad visual, crear sensación de espacio y una
mejor distribución de la luz.
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Un truco para bibliotecas, estanterías o muebles altos:
evitar sobrecargar la parte alta del mueble o los últimos estantes. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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