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Muebles victorianos . Para la clase media británica, el período
iniciado a partir del 1877 (luego que la reina Victoria I se coronara
emperatriz) fue de prosperidad. El hombre se sentía satisfecho de sus logros y
usaba su casa para exhibir la riqueza conseguida con trabajo y esfuerzo. La
sociedad era puritana y la familia ocupaba el primer lugar en la vida
victoriana. Por su parte, el hogar era el centro de reunión social, familiar y
de bienestar. El eclecticismo predominaba en la decoración de la casa victoriana
y consistía en reunir lo mejor de la doctrina de varios estilos. Los salones de
las casas estaban profusamente ambientados con variados colores en alfombras,
cortinas y paredes. Predominaba la variedad en detalles decorativos como
figuras, lámparas, adornos, cuadros, elementos pictográficos, entre otros.

La caoba era la madera más común y, más tarde, se trabajó con el nogal y el
satín. El roble se trabajaba para las tallas en la réplica de piezas isabelinas
y góticas, para dar apariencia de antigüedad. Era el significado más que la
forma lo que caracterizaba el mueble victoriano. En última instancia, se puso de
moda el cartón piedra, que se laqueaba de color negro y decoraba con nácar.
El comedor era la sala donde se reunía la familia tanto para comer como para
rezar. El aparador o vitrina presidía la sala y estaba coronado por un gran
espejo tallado. Las mesas de comedor eran rectangulares con los ángulos
cuadrados, de construcción sólida y patas torneadas. Las sillas eran de estilo
gótico o isabelinas; y en el respaldo eran abombadas, además de tener las patas
rectas.
Por otro lado, eran muy populares los escritorios pequeños con cajones al lado,
las cómodas (tocadores) altas y con espejo, y gran variedad de mesas de
distintos tamaños. Cabe mencionar que, todas las casas victorianas tenían su
rinconera (armario, con la forma apropiada para colocarse en un rincón) alta,
acristalada y con estantes para exhibir objetos. Finalmente, muy particular
resultaba un
mueble del vestíbulo,
utilizado para guardar sombreros, bastones y otros complementos típicos de la
época. Y no podemos dejar de mencionar el tradicional reloj de pared en madera,
que se ha convertido en un icono; y actualmente es una pieza valiosa adquirida
por familias adineradas, coleccionistas y tiendas especializadas. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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