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Pérgolas en el jardín.
El uso de las pérgolas data desde tiempos remotos, en donde se utilizaban cuatro
palos entrelazados en el suelo, donde se extendía sobre ellos un techo con ramas
como medio para escapar del calor. Con esta referencia queda dicho, que una
pérgola es una
estructura sostenida con
pilares, que forma una especia de calle y que posee un emparrado superior que
tiene como objetivo resguardar a los que allí se encuentren de los rayos
solares.

A través de los años, estas pérgolas que se utilizaban en la antigüedad han
venido modernizándose y han venido adquiriendo diferentes formas, estilos, etc.
Es por ello que hoy en día, existe una gran variedad de pérgolas, como es la
pérgola hexagonal, la cuadrada y la octogonal. Ahora bien, a pesar de su cambio
físico, estas no han dejado de brindar la funcionalidad que ofrecían antes;
resguardar a las personas del sol. Este lugar es perfectos para jugar, leer,
hacer las tares, reunirse con familias y amigos y para reunirse con su pareja.
Existen diferentes tipos de pérgolas, un ejemplo es el emparronado, que usa
parras o rosas trepadoras, jazmines, plumbagos, etc., para cubrir un pasillo que
llega hasta la entrada de la casa.
También existe una que no posee paredes, más bien está hecha de enredaderas de
madera o de metal, o con unas columnas que se cubren con trepadoras. Los techos
de las pérgolas pueden ser de coligüe o de materiales complejos. En fin, estos
se pueden construir según el deseo y las necesidades que tenga el usuario. Sin
embargo, al momento de su construcción se debe de respetar algunos puntos que
caracterizan estas estructuras, por ejemplo: estas no deben de estar cerradas
totalmente, ya que el objetivo es estar en contacto con la naturaleza. También
se debe de colocar plantas aromáticas en los alrededores de la pérgola; ya sean
Dafne, jazmín, naranjos, arbustos, etc. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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