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ANGOLA. Durante la antigüedad, cuenta la historia de Angola que los
portugueses consideraban este país como un paraíso terrenal, hermoso, copioso y
muy acto para las construcciones de cualquier índole. Muchos vinieron y
planificaron, construyeron, edificaron y modelaron con estilo casas, puertos,
puentes, pueblos y ciudades enteras. Todas estas propiedades les pertenecían
solamente a los colonos. Quienes guardaban sus conocimientos propios sin
enseñarlos a la población. Cuando los portugueses huyeron del país (hace más de
3 décadas) el pueblo Angolano invadió sus pertenencias. La falta de conocimiento
del estilo arquitectónico, unido a la desorientación de la población, obligaron
a que los pobladores ocuparan las casas, los pueblos y las ciudades, sin ningún
tipo de cuidado a las construcciones ya levantadas al estilo portugués lo que
provocó que poco a poco las preciosas obras de la arquitectura portuguesa
comenzaran a sucumbir ante el paso del tiempo. Así que la gente se refugió
alrededor de los centros urbanos. Luanda, la capital, pasó de tener apenas
600.000 habitantes en 1975 a sus 4,5 millones actuales. Durante ese tiempo no se
construyó una sola casa y cada una de las personas que llegaba simplemente se
amontonaba con el resto levantando con bloques, maderas diversas y plástico un
sitio donde cobijarse. El 80% de la ciudad no tiene agua corriente, electricidad
o alcantarillado. Algo parecido, aunque a menor escala, sucedió en el resto de
centros urbanos del país. Las lluvias, la suciedad, el fuego, las balas y la
falta de cuidados convirtieron mansiones en simples conjuntos de cuatro paredes
más un techo con cada vez más agujeros. No hay en Angola más de 600 Km. de
carretera decente. Las avenidas mudaron de aspecto y pasaron a parecer ríos,
donde las piedras son arrancadas de las aceras y arrastradas por los torrentes
que se forman (el alcantarillado pronto se cegó) tras cada lluvia.
Los edificios que se levantan ahora tienen poco planteamiento urbanístico en el
que ubicarse. Lo más relevante en la actualidad arquitectónica de Angola son los
restos de las construcciones coloniales portuguesas. Según la historia entre
1641 y 1648, Luanda fue ocupada por los holandeses, que en ese corto período
destruyeron los edificios y diezmaron a la mayoría de los habitantes. Con la
construcción del actual Arquiepiscopado (1651), y de la Iglesia del Nazaré
(1664) se comenzó a delinear la parte baja de la ciudad. En la parte alta, que
se extendía desde la Fortaleza de San Miguel hasta la Iglesia de la Concepción,
nada más de notable se realizó, con la excepción de la construcción del Hospicio
de Santo Antonio, en 1668. En Luanda, la capital, se distingue actualmente la
Fortaleza de Sao Pedro. A su vez, se consolida un modelo urbano basado en una
fuerte segregación social y que se materializa por medio de condominios
cerrados, verdaderas gated cities aisladas del resto de la ciudad. Equipados con
fuertes sistemas de protección, representan un urbanismo nuevo que, a despecho
de prometer una seguridad que no existe, se reproduce rápidamente en las
ciudades de los países periféricos.
Las grandes avenidas de la ciudad baja de Luanda. Con esto, la
fragmentación de los espacios urbanos se hace perceptible, alternando grandes
espacios vacíos, musseques (el nombre musseque es una referencia a un tipo de
arena roja, común en la región, adonde se asentaban los ranchos de los
colonizados; y condominios dispersos. Desde el punto de vista de la
infraestructura, los condominios se sirven de generadores de energía y de pozos
de agua propios. Desde el punto de vista de la construcción de esos espacios,
los condominios reproducen las características internacionales, con una
arquitectura que no se comunica con la sociedad local; al contrario, establece
una línea divisoria que los distingue del resto de la ciudad. Sobre el colaborador de este articulo:
DRA. ARQ. EVA ACOSTA PÉREZ,
evaap@lycos.com
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