Arcos triarticulados de madera  | Historia de la arquitectura | Arquitectura & Construcción

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 Arquitectura y construcción

Por: M. Sc. Arq. Rafael Gerardo Páez Espinoza
Arcos triarticulados con madera laminada de pino caribe.
 

Algunos de los materiales tradicionales que se emplean en la construcción (acero, aluminio, concreto armado y madera maciza), resultan altamente costosos al momento de dimensionarlos para salvar luces sin apoyos intermedios. Los orígenes del uso de la madera laminada (glulam que significa glued laminated) se remontan a muchos siglos atrás cuando los artesanos empezaron a encolar y unir piezas de madera para producir muebles, partes de barcos y artículos deportivos. En el año de 1909, en Suiza, el carpintero Heltzer de Weimar, utilizó el glulam para obtener estructuras de grandes secciones Esto sentó las bases del desarrollo tecnológico para fabricar piezas de madera laminada que superan los esfuerzos y solicitaciones a los que no pueden someterse otros materiales constructivos. Salvar luces, en las estructuras rectas, curvilíneas, o de cualquier otra configuración sin apoyos intermedios, es posible uniendo pequeñas láminas con pegamentos de altas condiciones físicas y mecánicas. En Venezuela, la primera experiencia de alguna edificación resuelta con un sistema estructural con madera laminada estructural data de 1963, cuando Van Der Slooten fabricó piezas de laminados en Mérida. A partir de allí se percibe un rezago de los grandes avances en ésta tecnología. Mientras tanto, se han identificado 18 millones 450 mil hectáreas (apenas 45% de las superficies boscosas del país) de ellas 9 millones son ofertadas para concesiones utilizándose para tal fin, hasta 1995, sólo el 6%. En el oriente venezolano se encuentran los bosques de pino Caribe de Uverito, plantación de más de 500 mil Ha., con una reserva forestal de más de 3.5 millones de metros cúbicos de madera rolliza, lo cual constituye la principal materia prima de origen vegetal con la cual se cuenta y que a su vez serviría para lograr romper con la dependencia tecnológica que se ha mantenido impuesta hasta hoy en la manufactura de la construcción.

La madera de pino Caribe (pinus caribaea, variedad hondurensis) es considerada de baja resistencia, aunque ciertos valores de sus condiciones físico-mecánicas, de las porciones ubicadas en el duramen son de buena calidad. Su crecimiento es rápido. Tiene bajo peso volumétrico. Es fácil de trabajar aún con herramientas manuales, tiene un buen comportamiento al horneado o estufado, alta absorción de preservantes y es, desde hace mucho tiempo, la madera más económica en el mercado nacional venezolano. Sin embargo, un 35% de su explotación y producción se ve convertida en desperdicios al ser leño juvenil, “costaneras” y cortes de pésima calidad provenientes de la albura. En el predimensionamiento de los elementos estructurales fabricados con madera laminada la viga recta de sección uniforme, simplemente apoyada es la de más fácil fabricación y cubre luces de hasta 60 m. Para el cálculo de su peralte se aplica 1/17 de la luz. Los arcos bi y triarticulados salvan luces usualmente entre 20 y 60 metros hasta un máximo de 127 metros sin apoyos intermedios, con un predimensionamiento de 1/50 de la distancia entre sus apoyos. En el campo de la investigación sobre las innovaciones tecnológicas todas estas condiciones pueden llegar a resultar favorables, si se deduce la posible aplicación de la madera laminada en estructuras sometidas a flexo-compresión para formar vigas compuestas con separadores atornillados que logren una considerable disminución del peso de la estructura y que puedan ser fabricados por partes para facilitar su transporte, ensamblaje, deconstrucción y reutilización, generando su transformabilidad.  En Venezuela se vive un relevante incremento de la necesidad de realizar propuestas de diseño e investigaciones científicas y tecnológicas para la determinación de las distintas formas de aplicar la madera en los procesos que comprenden a la manufactura de la construcción. Este es el caso emprendido con el estudio de la fabricación de madera laminada o glulam (glued laminated), a partir de una materia prima con la cual cuenta el Estado venezolano que es la especie de pinus caribaea, variedad hondurensis, en los bosques de Uverito (Chaguaramas) en los estados Anzoátegui y Monagas.

Las formas constructivas realizadas con materiales tradicionales forman parte de la cultura de los pueblos. Estas quedan conformadas por ese amplio bagaje constructivo que en la década de los años setenta los entendidos en la materia mencionaban como ˝arquitectura vernácula˝ y a la cual se refirió Bernard Rudofsky cuando habló de la existencia de una ˝Arquitectura sin Arquitectos˝. En nuestro país esta condición se ha perdido. El arduo proceso de endoculturización conlleva a que soluciones con la madera, el barro y bambú, por mencionar sólo algunos materiales naturales, no existan de un modo determinante en medio de los centros poblados. En lo que se refiere al caso particular de la madera, en torno a ella se han desatado una serie de mitos y verdades que conllevan a que, como material de construcción, sea sub-utilizada, enmarcando su empleo principalmente para encofrados en sistemas estáticos basados en el uso y aplicación del concreto armado. Dentro de los mitos desarrollados en torno a su uso, se dice que la madera es muy costosa, que es altamente inflamable, que requiere de un continuo mantenimiento y que sólo puede ser utilizada en edificaciones públicas o muy lujosas; se plantea que los espacios construidos con madera son más vulnerables a las acciones del hampa y que no soportan sismos ni inundaciones, dándoles un carácter casi provisional y decorativo. Entre las ventajas que sustentan su empleo está el hecho de su bajo costo al construirse bajo modelos estandarizados, la generación de un microclima en el interior de los espacios, mejorando las condiciones de confort, reducción de tiempos de fabricación, no genera escombros, puede ser reutilizada -al ser tratada con preservantes adecuados- el período de vida útil de las edificaciones aumenta enormemente, sin que la madera sufra algún tipo de deterioro considerable y su comportamiento ante el fuego es más resistente ante otros materiales constructivos como el acero, el aluminio y el plástico.

En tiempos recientes la utilización de la madera como materia prima para la construcción se ha puesto en boga. Soplan vientos de cambio y los resultados no se han hecho esperar. La incipiente presencia de grupos económicos de capital nacional y foráneo, en los bosques de plantación de pino Caribe, mediante régimen de concesiones otorgadas por la CVG-Proforca, ha hecho tangible la explotación de un recurso que ya está presente densamente dentro de un proceso sustentable de explotación de un recurso natural renovable; que incide, tarde o temprano, en los índices de progreso que se esperan para la economía nacional, y que -a diferencia de los bosques naturales- su extracción es menos costosa y mayor la cantidad de metros cúbicos que se pueden lograr por hectárea. Es decir, no hay que pensar en sembrarlo y esperar casi tres décadas para su explotación, más bien hay que crear la conciencia de que como seres vivos, estos árboles nacieron, crecieron y se han multiplicado, y no podemos esperar a que mueran sin que sean aprovechados para la construcción de las soluciones arquitectónicas de las que hoy en día carecen los venezolanos. La aplicación de la madera laminada constituye una de las maneras de aprovechar los desperdicios y residuos que provocan los procesos de explotación y producción de las distintas especies maderables. De hecho se puede empezar a incluir especies no aptas para la obtención de cortes para el mercado maderero, como el caso del Eucalipto, (segunda especie abundante en los bosques de nuestro país), concretamente la Jarrah o eucalyptus marginata con la que al oeste de Australia, se fabrica madera artificial, que alcanza condiciones físico-mecánicas superiores a las que normalmente reúne esta especie. De igual manera ocurre con las coníferas, como es el caso del pinus caribaea, que como especie maderable es considerada buena, pero que al haber sido sembrada para fines de obtención de pulpa para papel, dichos árboles crecieron sin el cuidado y con la densidad necesaria, que lograra su cabal utilización para fines edilicios.

Se puede decir que los aspectos relacionados con los procesos de producción de los laminados, en la industria maderera de Venezuela están apenas empezando a conocerse. Existe una obligación de fomentar la ruptura de la inercia existente respecto a un tema que en el mundo posee más de doscientos años de aplicaciones en importantes edificaciones, pero que aquí ha pasado prácticamente desapercibida. Existe también la carencia de un mercado que demande en la actualidad este tipo de soluciones. Esto aunado a que la planta física necesaria para la elaboración de elementos estructurales para grandes luces y formas diversas aún no ha sido instalada, tal y como ha ocurrido en otros países de nuestro continente, como son los casos de Chile, Estados Unidos y Canadá.  Se percibe, a su vez, la ausencia de una industria química que pudiese surtir los adhesivos adecuados con la calidad con que son producidos en Europa. Al igual que el factor humano que no ha sido capacitado y entrenado para las actividades de clasificación, elaboración y supervisión de las fases que encierran la obtención de madera artificial encolada.  Lo mismo ocurre con las fases de investigación y diseño sobre estos tópicos, la cual no ha logrado incrementarse en los institutos de I+D., por diversos factores. Pero sobre tales aspectos incide la carencia de una normativa tecnológica y legal que permita establecer una reglamentación que parta desde las etapas de selección y clasificación de la especie a utilizar, hasta las pruebas y ensayes para un control de calidad efectivo del producto final.

Desde el punto de vista de los sistemas estáticos que se conforman a partir de la fabricación con madera laminada, existen infinitas variantes de forma y predimensionamiento, siendo amplio el número de ejemplos de las que han sido clasificadas y aplicadas en distintas edificaciones construidas. Lográndose incluso mencionar que la geometría y la forma que ellas adoptan es totalmente infinita. Teniendo como restricción solamente la imaginación del diseñador y el presupuesto económico al cual debe ajustarse. Sin embargo, se presentan limitantes en cuanto a la distancia entre los apoyos que salvan, al predimensionamiento de los elementos que las componen, a la separación entre ellos, a la clasificación y selección de la especie maderable para fabricarlos, al tipo de pegamento para unir las láminas, al grado de humedad permisible entre la madera seleccionada en general y entre cada una de las laminaciones que conforman el elemento estructural y a las piezas de unión o conectores entre si mismas y con el concreto armado, que las complementan. Entre esas estructuras se encuentran las que están sometidas a esfuerzos de flexo-compresión, a las que se refiere en esta investigación. Ellas tienen dos enormes ventajas sobre el resto de los sistemas estructurales clasificados, por una parte salvan mayores luces y por otra trabajan con mucho menor peralte, que los elementos rectilíneos horizontales. Razones por las cuales requieren de menor cantidad de material para su fabricación. Entre estos sistemas, el caso del presente estudio en particular, está el arco triarticulado, que puede ser aplicado bajo todas las formas de diseño que se puedan imaginar.

El aspecto geométrico espacial en el desarrollo de esta investigación cobra una importante relevancia, debido a que es a partir de estos análisis que se podrán realizar planteamientos de transformabilidad de las estructuras de madera laminada para soluciones espaciales disímiles. En este campo se realiza una conceptualización que permite establecer la compatibilidad de las figuras geométricas primarias, con los rectángulos derivados del cuadrado unitario y la genealogía de la forma curvilínea a partir de la ejecución de la sección áurea, inscrita en un rectángulo √5; como base fundamental para la estabilidad del arco de medio punto. Las formas estudiadas quedan agrupadas en el conjunto de las cónicas puras, que incluyen a la semielipse, el semicírculo (como forma particular de la elipse), la parábola y la hipérbola de las cuales se hace un estudio geométrico, analítico y comparativo de sus definiciones en relación con las estructuras de madera laminada que trabajen en respuesta a esfuerzos estructurales de flexo-compresión. En lo que respecta al estudio y análisis de los sistemas de organización de las fases de obtención de la madera laminada se realiza una propuesta para la optimización de la producción al plantear la inclusión de etapas que pudieran conllevar a adecuar esta tecnología a la realidad económica, socio-laboral y cultural imperantes en el medio agroindustrial.

Otras vertientes que podrán derivarse de esta investigación estarían relacionadas con los cálculos estructurales respecto a la madera de pino Caribe. En particular para adecuar los parámetros de la Norma Sismorresistente No.1756 en sus distintas versiones de actualización y comentarios vigentes, a los resultados de la utilización de estructuras concebidas a partir de la madera laminada en las diferentes zonas de riesgo existentes en los estados de Venezuela donde se desarrollan actividades agrícolas y ganaderas. Debe considerarse también, en estudios futuros, lo concerniente a las soluciones particulares de los materiales de cubiertas compatibles con este sistema constructivo en apego a las necesidades de las actividades agroindustriales que alberguen. Finalmente, dentro de las exigencias de desarrollar modelos constructivos enmarcados en los procesos de construcción sostenible, se hace necesaria la necesidad de replantear los análisis de los métodos de preservación de la madera que aún cuando ya son conocidos no se utilizan, siendo que son más compatibles con el medio ambiente ecológico. Arqhys.com

Sobre el autor de esta publicación:
M. Sc. Arq. Rafael Gerardo Páez Espinoza. Caracas, Venezuela.
E-mail: rafaelgerardopaez@gmail.com
Última actualización: 31 de Diciembre de 2007.

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