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la obra carece de su belleza absoluta, pero esto es algo normal pues ningún
artista, consigue una obra perfecta, puede que consiga la mayoría de los
“aplausos”, pero siempre habrá ese buen observador que encontrará el fallo en el
que el autor de la obra se a descuidado, pues no es más, que saber que el propio
autor lo conoce aunque en la mayoría de las veces lo pretende ocultar
pretendiendo llevárselo consigo a la tumba; y si este no se percata al terminar
su obra de su pequeño o minucioso error es porque en realidad no es un artista
sino un pequeño individuo intentando destacar entre la multitud.
Todo esto mencionado con anterioridad nos es más ni menos que una exageración de
la realidad aunque en ocasiones esto se aproxime mucho a la vida real, pues como
dice el popular refrán “el hombre es el único animal que tropieza dos o tres …
veces con la misma piedra”, creo que este refrán es cierto, porque el hombre
nunca quiere reconocer sus errores y no es capaz de retroceder ni en el mínimo
aspecto, empujando siempre hacia delante sin parase a observar, reflexionar y
por último actuar; y por si fuera poco aun así sigue caminado con la cabeza bien
alta, con lo que le hace más propenso a tropezar. La mayoría de los seres
humanos que se dedican a la construcción lo primero que se les pasa por la
cabeza es eliminar todo lo que le molesta y con ello también la naturaleza
factor clave para conseguir la esencia de toda arquitectura y mucho más
importante la clave de la vida, es decir en pocas palabras, somos seres
propensos a autodestruirnos de una forma más veloz cuando demás medios y
herramientas disponemos.
La naturaleza la clave y no digo la clave de todo que se estará pensando si nos
que como siempre no nos damos cuenta de que la piedra esta delante de nosotros,
pues la naturaleza somos nosotros, o mejor dicho, nosotros somos un pequeño
virus creado dentro de ella que la consumimos como muy bien dijo Alvar Aalto
como si de un cáncer se tratase. Creo que después de haber marcado infinidad de
veces la palabra naturaleza nadie la a oído, e incluso a lo mejor algún pequeño
individuo separado algo de nuestra “patética vida rutinaria”, digo algo, porque
es imposible alejarse por completo de esta inaceptable ideología, pues estamos
todos atados de pies y manos a la misma cuerda, o mejor dicho, a la misma ancla,
pues lo que hacemos es hundirnos unos encima de otros y cada uno intentando
respirar el último respiro, que para ello, normalmente, tenemos que pisotear a
otros para conseguir alguna bocanada de aire, que nos ayude a sobrevivir
intentando aplazar lo inevitable, que nos hundimos; y que con suerte hay algunos
que no llegan haber la agonía en la que el mundo se a convertido, cuando en
realidad, cosa que ya no creo que sea, en su momento se nos presto un
alojamiento de primera clase con todo lujo y con todo incluido, como un crucero
de esos, en lo que lo último que tienes que hacer es aburrirte o trabajar, y lo
que hemos hecho es convertir el barco en una chatarrería quitándole toda su
estructura portante y vital para su funcionamiento, y anclándonos con soldadura
de primera, eso sí, al ancla de la babor, para no poder coger ni la chatarra que
continua por la inercia, que las fuerzas motoras de su inició la impulsaba con
una fuerza enorme, y que nos servia de asilo y refugio pero que actualmente
estamos sobre su caparazón. Bueno que más puedo decir el hombre no es un hombre
si nos un niño de cinco años, y en ocasiones menos, que se le a dejado jugar a
sus anchas y como todo niño su tendencia es a romperlo, o mejor dicho, a
destruirlo todo, como se dice “déjalo que no sabe lo que hace” y cuando te das
cuenta y se le riñe aún encima se enfada, sin darse cuenta que el único que se
perjudica es el mismo. Como digo al hombre le dan el oro y la plata y coge la….
Como ser humano que soy no puedo criticar, pues como he dicho todos estamos
encadenados a la misma ancla y si abro mucho la boca lo más seguro es que me
salpique el agua y me ahogue, o me ahoguen; lo mejor será que intente respirar
como pueda y si alguna vez pudiera y hubiera algún sitio donde ir lo ideal sería
desencadenarme y si fuese posible, cosa que sería muy difícil, aunque como dicen
la esperanza es lo último que se pierde, sería construir mi propio navío y
alejarme, llevando conmigo a los que de verdad pueda reclutar como buenos
tripulantes. Bueno dejando todo el escrito tipo “rollo” anterior, porque otro de
los refranes más conocido y empleado, es que de ilusión también se vive (no se
hasta que punto este refrán es cierto), vamos a exponer unas escuetas ideas de
lo que implica más bien el trabajo, aunque según mi criterio las ideas extraídas
textualmente del libro, quedan muy bien reflejadas las ideas de una forma muy
abstracta y fácil de digerir. Para conseguir una solución correcta y podernos
acercarnos a la solución más acertada tenemos que coger para analizar, no la
situación más favorables, sino la parte más desfavorable y inesperable posible
(en el caso de las viviendas son la vivienda mínima), para poder conseguir unos
resultados satisfactorios en parte para nosotros. Como bien a dicho el
arquitecto y autor de las palabras expuestas en el libro, el ser humano esta
ligado a las edificaciones (ya sea casa, institución pública, puesto de
trabajo,…), la mayor parte o casi toda su existencia, he incluso me atrevo a
decir que después de muertos y durante lo que dura nuestra agonía hacia la
muerte. Solamente por esto, excusa suficiente para tratar las edificaciones,
desde la más humilde o aparentemente insignificante de sus formas hasta los
grandes palacios de los adinerados, como los griegos trataban a sus templos (el
templo griego esta en constante armonía con su entorno, y su entorno es la
propia naturaleza de la que tanto hemos mencionado en este breve escrito), y a
un así esto es poco, pues se supone que hemos evolucionado aunque, en ocasiones,
lo dudo porque pienso que en un tiempo lejano nos confundimos de dirección o de
camino. (Colaborado por: CHRISTIAN RIVERA GARCÍA
scorpiopick@hotmail.com ) |