El movimiento en arquitectura


   


En ese momento se hace indispensable la aplicación estatal de una nueva política de edificación y de urbanismo, con lo que los entes públicos pasan a ser los nuevos clientes de los arquitectos.

La nueva situación, sin embargo, no impide la existencia de la arquitectura privada y, en ocasiones, la especulación del suelo. Como principios generales de la arquitectura moderna se pueden señalar, entre otros: no basarse en utopías, sino en realidades; la prioridad de la planificación urbanística; la racionalidad de las formas arquitectónicas, que se simplifican siguiendo, en parte, modelos procedentes del cubismo y del neoplasticismo, así como la pureza visual de los cubos blancos de la arquitectura de Loos; la tradición funcional de la arquitectura industrial; la adopción de la estética de la máquina –“una casa es una máquina para vivir” declara provocativamente Le Corbusier en 1923-; la generalización del uso de nuevos materiales, como el vidrio, elementos metálicos y el hormigón armado; la utilización de nuevas tecnologías basadas en la industria, y la fabricación en serie, siguiendo el ejemplo del diseño industrial. Podemos plantear la cuestión ¿arquitectura o revolución? Para Le Corbusier, la elección es clara: “arquitectura a pesar de todo”. Estos principios dan lugar a nuevos enfoques y metodologías arquitectónicas, con resultados distintos en los diversos países, aunque los puntos en común que hay entre ellos permiten adoptar la denominación de Movimiento Moderno en Arquitectura. Por otro lado, se hace imperativo reglamentar el urbanismo, por lo que se crean grupos de trabajo y debate a escala internacional.

ARQUITECTOS QUE PRELUDIAN EL MOVIMIENTO MODERNO Podemos incluir en este apartado las figuras de Toni Garnier, Adolf Loos, Auguste Perret y Peter Behrens. TONI GARNIER (Lyon, 1869-La Bedoule, Francia, 1948) ingresa en la Escuela de Bellas Artes de París el año 1888, donde es alumno de Blondel y de Gaudet. Durante una estancia en la villa Médicis, momento en el cual coincide con Jaussely y Prost, proyecta una ciudad industrial para presentar al Gran Premio de Roma. Los dibujos se exponen en esta ciudad en 1904 y se publicaron en 1917, pero el proyecto no llegó a comprenderse por completo hasta 1925. Garnier concibe la ciudad industrial en función de tres elementos: la industria, los materiales y la sociedad socialista. Como Howard, le concede autonomía completa y la sitúa en unas condiciones ideales e imaginarias.

La ciudad de Garnier está pensada para una población de treinta y cinco mil personas, y en ella se distinguen claramente la zona industrial, el centro comercial, el de diversiones, el de enseñanza y la zona de viviendas. Las casas son de paredes sólidas y techos planos sin cornisas. A su regreso a Lyon, Herriot, alcalde de la ciudad, le nombra arquitecto municipal. El nombramiento le permite llevar a cabo alguna de sus propuestas de la ciudad industrial, como ocurre con la construcción del matadero de La Mouche (1906-1913). Durante un viaje por Alemania y Dinamarca visita instalaciones hospitalarias, y a su regreso proyecta una ciudad-jardín para enfermos. En arquitectura se adelanta al uso de los nuevos materiales, a la utilización de pilotes e incluso al denominado muro-cortina.  

ADOLF LOOS (Brno, Austria, 1870-Viena, 1933), arquitecto, diseñador, promotor cultural, polemista y escritor, es considerado como un avanzado en la Austria de su tiempo. Para él, la arquitectura no es un arte en sí mismo, sino que se halla conectada directamente con la vida y la cotidianidad. Para Loos es de gran importancia el viaje que realiza en 1893 a Estados Unidos para visitar la Exposición Mundial Colombina en Chicago y el descubrimiento de la artesanía, que será fundamental en sus propuestas futuras. Después de tres años de estancia en Estados Unidos, regresa a Viena, donde comienza su amistad con Altenberg y Kraus y frecuenta los círculos progresistas. Es conocida la ayuda y amistad que dispensa, entre otros, al pintor Kokoschka y al músico Schönberg. Antes de establecerse como arquitecto independiente trabaja con Karl Mayreder y en la fábrica de mobiliario Schmidt. Entre 1897 y 1900 se dedica principalmente a la decoración de interiores que le da un nombre como arquitecto.

En 1903 construye la villa Karma en Montreux, a partir de un edificio pequeño ya existente que transforma en un chalet de aspecto palaciego en las que se observan influencias de la arquitectura de Wagner; pero en este proyecto, los volúmenes precisos, la sintética concepción de los planos y los espacios, la sugestión de los interiores y los materiales elegidos teniendo en cuenta la forma, pero también la función, apuntan ya hacia un nuevo estilo. En ese mismo año continúa su actividad como polemista con la edición de la revista Das Andere, que tiene por subtítulo “Un folleto para la introducción de la cultura occidental en Austria”. En ella plasma sus preocupaciones sobre temas como la higiene, las costumbres sociales, la educación, el modo de vestir, etc. Es el momento en que empiezan sus polémicas y sus escritos en contra de la Sezession vienesa. En 1908 publica el artículo “Ornamento y delito”, en el que defiende la sobriedad, ataca las formas decorativas gratuitas y se manifiesta a favor del progreso sujeto a las técnicas del trabajo dentro de la sociedad.

En 1909 comienza la casa de Michaeler Platz, frente al Hofburg de Viena. Este edificio que destina a comercios las plantas baja y primera –ocupadas por la tienda de moda masculina Goldman & Salatsch- y a viviendas el resto, tiene una fachada de gran sencillez, sin decoración alguna. Los muros de la planta baja y el primer piso están recubiertos de mármol, y el diseño del espacio del interior está perfectamente adecuado a su función. La casa fue en su día centro de una polémica entre los partidarios del arte académico, detractores del proyecto, y los defensores del mismo, entre otros, Karl Kraus y el poeta Georg Trakl. A partir de entonces recibe un gran número de encargos para casas privadas como la casa Goldman (1909), la casa Steiner (1910) y otras. La casa Steiner es la más célebre de las villas de Loos en Viena. Tiene una altura de tres pisos y una fachada de gran sobriedad, dominada por el rigor geométrico. Las autoridades sólo permitían levantar por el lado de la calle la planta baja y una buhardilla, que construye de forma abovedada para dotarla de más espacio. Entre 1912 y 1913 proyecta la casa Scheu en Viena, de corte racional, que es la primera casa de Europa Central en la que se construye una cobertura plana como terrado. Al declararse la guerra en 1914, la actividad constructiva queda prácticamente paralizada, lo que para Loos significó que no llegase a realizarse su proyecto de un colegio para varios centenares de niños necesitados en Semering.

Después de la contienda le nombran arquitecto jefe de la ciudad de Viena. Proyecta entonces el barrio de Heuberg, parcialmente construido en ese momento, para atender a la urgente necesidad de viviendas. Presenta un diseño con casas pequeñas, de dos pisos, terraza y jardín, que no agrada a las autoridades porque lo consideran demasiado avanzado y progresista. Ante esta situación, renuncia a su cargo y marcha a París, donde construye, entre otras, las casas de Tristan Tzara (1925-1926) y Josephine Baker (1927). A su regreso a Viena lleva a cabo tres villas, auténticas obras maestras: la casa Moller (Viena, 1928) y las casas Müller y Kuhner, en Praga y Payerbach, respectivamente, ambas en 1930. En 1922 había presentado para el concurso del Chicago Tribune un proyecto que se apartaba por completo de su línea de actuación, en el que un enorme rascacielos con forma de columna dórica se alza sobre una estructura de pisos de perfil escalonado. Con sus últimas obras Loos se alinea con la arquitectura del Movimiento Moderno, al que se anticipa en algunos aspectos, como son el tratamiento y selección de los materiales y el tecnológico.

AUGUSTE PERRET (Bruselas, 1874-París, 1955) ingresa en 1890 en la Escuela de Bellas Artes de París, pero no finaliza sus estudios oficiales, aunque continúa asistiendo como alumno al taller de Julian Gaudet. Se inicia en el uso del hormigón armado en la empresa constructora de su padre, y junto a sus hermanos –Gustavo posee el título de arquitecto- funda una empresa de construcción. El gran mérito de Perret es el haber otorgado al hormigón armado la categoría de elemento estético. En 1905 realiza un edificio-manifiesto en el número 25 de la calle Franklin de París; debido a las condiciones del terreno, el diseño de la planta tiene forma de “U” mirando a la calle. En él, la estructura de hormigón se halla a la vista e influye en la estructura exterior; sin embargo, no se atreve a dejar completamente desnuda la fachada y coloca en ella unos plafones cerámicos con decoración floral. En 1906 construye el garaje de la calle Ponthieu, en el que la estructura se proyecta también sobre la calle, y forma un entramado de vigas y pilastras de hormigón –que le permiten gran flexibilidad espacial- con grandes superficies de vidrio. Con relación a este edificio, Perret afirma que es la primera tentativa en el mundo de utilización del hormigón como elemento estético.

En el Teatro de los Campos Elíseos (1909-1913) se ve cómo los postes pasan a través de todos los pisos hasta llegar al techo y utiliza columnas sin capiteles en un teatro de lujo, lo que, como es lógico, provoca gran escándalo en aquel momento. Después de la Primera Guerra Mundial sigue utilizando el hormigón armado en la sastrería Esders (1919), la iglesia de Nuestra Señora de Raincy (1922-1923) y el teatro para la Exposición de Artes Decorativas (1925). Perret conserva influencias del academicismo de la Escuela de Bellas Artes, por lo que en ocasiones introduce elementos de tipo clasicista –más de inspiración en modelos romanos que griegos en sus últimas obras-, como puede observarse en el Museo de Trabajos Públicos (1937) de París. De este arquitecto, considerado como una de las figuras pioneras en el empleo del hormigón armado, se puede afirmar que si bien empieza su carrera de una manera un tanto revolucionaria, la finaliza actuando como un académico más. (Enviado por: Chema Villanueva Juarez. forense_86@hotmail.com)


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