Arquitectura y naturaleza



Como arquitecto me veo obligado a imaginar espacios natos en mi mente como una fotografía concebida sin existir, la transformación de las ideas y la psicología de las formas juega un papel importante en el desarrollo del individuo creador desde el momento de su concepción materna, ese pequeño espacio en que nos envuelve la naturaleza, misma que nos da los ejemplos básicos de la existencia de la arquitectura como oficio creador.

Estamos construyendo desiertos de estructuras y caminos áridos de ríos de asfalto y nos olvidamos de la naturaleza, que luego nos pedirá cuentas de los errores cometidos, dentro de mil años los estudiosos contaran la historia de la tierra por la cantidad de animales y plantas extintos y no por las obras útiles legadas a las humanidad. Desde principios del siglo XX el modernismo planteo buenas ideas a la creación de las obras arquitectónicas entablando una interacción con la naturaleza, desde las obras de Antonio Gaudi llenas de formas, desde la inquietud de Frank Lloyd Wrighte de integrar el quehacer de las maquinas a la naturaleza, se ha entablado desde entonces esa lucha sintáctica llamada de muchas maneras, arquitectura ecológica, orgánica, ambientalista, bio-sostenible, en fin maromas mismas del lenguaje y no de lo fundamental la verdadera integración de la arquitectura a la naturaleza desde muchas perspectivas habrán los que digan que existen miles de pruebas y cientos de nombres de arquitectos paisajistas pero no hay que confundir el ornato con la obra, es decir uno puede plantearse un proyecto que abarque una mera propuesta de ornato fundamentado en brindar espacio de circulación de aire, iluminación naturales, etc. y otro proponer una funcionalidad tanto espacial como estructural en la que los espacios naturales tengan una función dentro de la obra misma.

En nuestros estudios universitarios siempre se nos planteaban obras que fueran mas orientadas al interés social por el contexto socio-económico que atravesaba Latinoamérica finales de los 80´, que fundamentar conceptos y movimientos arquitectónicos, es como enseñar a contar un cuento pero no enseñar a crear uno propio lleno de la imaginación y de las propuestas que la naturaleza misma nos brinda, la arquitectura funciona de acuerdo a la obra misma, sin estilo, sin marco obligatorio de “esto es así”, si Dios creo al hombre a imagen y semejanza suya el arquitecto es un semi-dios, cada obra va impregnada del planteamiento propio del individuo de acuerdo a la finalidad de la obra. Y cómo integramos al naturaleza a este principio?…Cada individuo tiene su propia concepción del mundo, su propia idea del arte, cada hoja es distinta en la mano de uno y otro artista, cada paso en la hierva es pensado de diferente manera, cada quien ve una piedra de distinto ángulo y tiene para cada uno un uso diferente, una textura distinta, cada color tiene una idea espacial que difiere en el animo de cada individuo, desde la megalomanía de los griegos y romanos hasta la oscura y tosca arquitectura medieval el hombre ha creado su propia naturaleza arquitectónica y la ha integrado al pensamiento y la cultura, Gaudi planteo copiar la naturaleza en todas sus formas, viento agua, olas, la gravedad que domina la naturaleza etc,

Wright integra la tecnología con los caprichos naturales, sin formas especificas sin estilos sin copias por que nada igual existe en la naturaleza y nunca hay dos huellas digitales distintas. El que hacer arquitectónico. Antes de plantearnos un sin numero de nombres en nuestro oficio como arquitectos, entendamos que para comprender la naturaleza debemos comprender nuestra propia naturaleza, existen centenares de proyectos con bellos acabados pero son la mayoría imitaciones de conceptos aprendido en las aulas, no niego ni quito merito al trabajo de estos profesionales la ganancia por estos proyectos es grande y cada quien tiene derecho a hacer lo suyo, pero el arte radica mas en la obra que en el costo mismo de ella, hay que recordar que Niemeyer hizo el diseño de Brasilia con un presupuesto mínimo, con un salario de 40 mil cruceiros, absolutamente ridículo para la monumental tarea, decía de la arquitectura: Comparen la arquitectura con la vida. Y hay que arriesgarse como en todo no crean que todas las obras de estos grandes arquitectos han sido todas bien pagadas, no nos hagamos comerciantes de obras, esto no quiere decir que nos matemos de hambre, pero no perdamos nuestra identidad natural y vamos encontrar el mimetismo en nuestras obras pero no un mimetismo que no se vea si no aquel que comprendiendo la misma naturaleza del hombre entienda el resto de las formas que nos acompañan.

En el transcurso de nuestra vida como profesionales tenemos que buscar como no perder el tiempo, no nos acostumbremos a diseñar imitando, pésimo ejemplo en Latinoamérica de mucho profesionales de la construcción, aquí mismo en mi país Nicaragua todos los programas de asistencia social del gobierno que participa en construcción de obras de interés social, encontramos una escuela en el norte del país idéntica a una construida en el sur, que paso con los arquitectos, los ingenieros responsables de estas obras, están mas preocupados por los dólares que ganan que por sentirse profesionales, so pretexto que nada puede salirse del presupuesto, gran mentira, existen buenos proyectos que perfectamente pueden ser manejados con poco dinero, además los organismos internacionales que trabajan en nuestros países y que ayudan tienen la capacidad económica suficiente para aceptar un buen proyecto de bajo o alto presupuesto con una propuesta de diseño sin imitación.

Estamos haciendo un mal papel como urbanistas en las áreas rurales, hablamos de techos dignos pero no hay dignidad en la incomodidad, se construyen casas de 60 m2 máximo, cuando existen familias numerosas de 8 a 10 habitantes, no perdamos la percepción de la necesidades humanas, porque estamos atentando con la naturaleza misma y la famosa integración; el arquitecto debe ser responsable social y funcionalmente de obras de este tipo. La propuestas latinoamericana debe estar orientada no solo al interés social de las obras, sino, también al papel que tenemos como transformadores del espacio, cualquiera que sea la obra, una iglesia, un hospital, una escuela, una viviendas, un edificio de oficinas, centros comerciales, etc, tenemos una responsabilidad con el arte, con la sociedad, con la tecnología, con la naturaleza de las cosas, con el silencio y la euforia de la creación. Datos del autor de este articulo:  Arqto. Rafael Benavente Saavedra, Consultor. grupobenavente@gmail.com, Para www.arqhys.com


Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Arquitectura y naturaleza. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/contenidos/arquitectura-naturaleza.html.