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Urbanismo barroco. La arquitectura
barroca se caracteriza por la prolongación de los ejes de cada edificio
simbólico hasta alcanzar el ordenamiento de la ciudad y modificar el territorio
donde se enclava. El modelo de plaza urbana fue tomado de la obra realizada por
Miguel Ángel en el siglo XVI, llamada plaza de Campidoglio o Capitolio. Las
vistas frontales de las iglesias eran proyectadas en correlación con la plaza a
las que se abrían a pesar de que no hubiera correspondencia con las
características de ambas. Muestras de estos principios se crearon en
ciudades de Europa como San Petersburgo y en
ciudades del nuevo mundo como, México, Santiago de Chile, o Antigua Guatemala
(Guatemala) donde se realizaron plazas mayores, típicamente españolas.
Arquitectura neoclasicista. En concordancia con el ímpetu cultural de la
Francia anterior a la revolución, y como reacción a los excesos del rococó,
algunos teóricos sugirieron el resurgimiento de modelos clásicos, más racionales
y humanistas. Sin embargo, gracias a descubrimientos de la incipiente
arqueología, volvió a ponerse de manifiesto la excelencia de la arquitectura
griega y romana. Durante los años 1700, la ausencia de barroco pleno permitió a
la arquitectura mantener ciertos tintes clasicistas en Inglaterra, sin embargo,
las ideas continentales cristalizaron rápidamente en las obras de numerosos
arquitectos ingleses como Richard Burlington, William Kent o John Wood, que
retomaron con interés la obra de Palladio y de su sucesor Inigo Jones.
Posteriormente, la arquitectura neopalladiana evolucionó convirtiéndose en un
estilo típicamente inglés conocido con el nombre de estilo georgiano. El estilo
neoclásico fue heredado a las colonias norteamericanas, donde se hizo notar la
influencia revolucionaria francesa. La iglesia de Sainte Geneviève fue una de
las primeras obras neoclasicistas, esta fue llamada también el Panteón,
comenzada en 1757 en París, obra de Jacques-Germain Soufflot, combina la
elegancia de los órdenes griegos con la audacia constructiva de los edificios
góticos. Por su parte España, durante el reinado de Carlos III surgieron las
ideas de la Ilustración, lo que trajo consigo la arquitectura clasicista. Este
movimiento fue denominado ‘la arquitectura de la razón’.
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