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Gropius sostenía que el artista y el arquitecto deben ser
también artesanos para conocer experimentalmente los materiales tan diferentes
con que se tienen que trabajar al propio tiempo que deben dominar la teoría de
las formas y el modelado. Según él, un edificio terminado ha de ser el resultado
de la labor conjunta de los artistas y artesanos, cada uno de los cuales habrá
aportado su trabajo propio orientado al mismo fin. Gropius propugnaba el trabajo
en equipo para la construcción, el mobiliario, la cerámica y para todas las
demás artes relacionadas con la arquitectura. también la formación industrial
entraba en el plan de la enseñanza de la Bauhaus. Gropius no era enemigo del
empleo de las maquinas, sino que las subordinaba a la acción creadora del
artista. Para el, la maquina solamente era el perfeccionamiento de las
herramientas del artesano que, antes de emplear las maquinas, debe conocer con
exactitud los materiales y todas las posibilidades que ofrecen. El equipo de
trabajo par la construcción tiene su paralelo en la colaboración para fines
industriales; en ambos casos, se obtienen los mejores resultados cuando cada
colaborador no solo domina su propio cometido como tarea aislada, sino como
parte de la obra en su conjunto. Gropius logro reunir un profesorado
sobresaliente, que alcanzo gran éxito en su misión. Lo formaban pintores,
escultores, decoradores, arquitectos, etc. Al ser trasladada la escuela a Dessau,
Gropius proyecto para ella un nuevo edificio cuya construcción se empezó en el
otoño de 1925 y se termino en diciembre de 1926. Constaba el nuevo edificio de
tres alas principales, una para la enseñanza técnica, otra para los laboratorios
y talleres, y otra para los alojamientos.
En el puente o paso entres los locales para enseñanza y para laboratorios, se
encontraban las oficinas, el club y un taller privado de Gropius. La planta de
alojamiento, de seis pisos, contenía veintiocho habitaciones para los alumnos.
En parte, la construcción se hizo con estructura de hormigón armado. En el ala
de los talleres y laboratorios se emplearon cubiertas de hormigón armado y
pilares en forma de capiteles que permitieron la formación de una fachada de
vidrio, corrida, a lo largo de los tres pisos. Esta fue la primera vez que se
empleo el cierre de pared cortina en un edificio industrial y, al igual que en
esta escuela, pronto se extendió su uso, en Europa y América, a edificaciones
análogas. Ludwig Mies van de Rohe, otro de los grandes arquitectos de la época,
fue profesor de la bauhaus y sucesor de Gropius en la dirección de la misma. Con
el pabellón alemán en la Exposición Internacional de Barcelona, en 1929, Mies
van der Rohe consiguió una de las obras maestras de la arquitectura moderna.
Sobre un zócalo de mármol travertino, ligeros montanes de acero cromado en
perfil de cruz soportaban una placa de hormigón armado. Tabiques de travertino y
cristalerías delimitaban el espacio cubierto o sobresalían del mismo. El
agrupamiento en ángulo recto, asimétrico de estas paredes ordenaba ligera y
claramente el espacio, sin interrumpir, no obstante, la circulación. Completaban
la obra dos estanques: el mayor de ellos en terraza abierta, y el pequeño
dispuesto en ángulo recto con respecto al primero, pero al otro extremo del
pabellón.
El estanque menor estaba en una especie de patio formado por paredes proyectadas
mas allá de la parte cubierta. En él se exponía una escultura de Georg Kolche.
Por lo demás, el pabellón contenía solo unos pocos muebles diseñados por el
propio Mies van der Rohe. En él se expuso la silla Barcelona, el mas importante
hallazgo en el diseño de muebles de Mies al final de los años veinte. Pese a que
esta modesta construcción llamara relativamente poco la atención durante el
breve tiempo de su existencia, resulto, gracias a fotografías y publicaciones,
una de las obras mas influyentes de nuestro siglo. El siguiente año, Mies
construyo la casa Tugendhat, en Brno, su mas importante proyecto de vivienda
antes de su marcha a Estados Unidos. Se halla esta casa en una ladera levemente
inclinada y da a la calle una fachada cerrada de un solo piso y, en cambio, dos
pisos a la parte del jardín. El espacio continuo de la parte baja, de estar, con
sus pilares comados y tabiques libres, entre ellos uno semicircular en madera de
Macasar, recuerdan el pabellón de Barcelona. Una utilización mas amplia de
muebles del mismo van der Rohe aumentaba la elegancia de la vivienda, donde cada
detalle, incluso los raíles de las cortinas fue especialmente proyectado por él. (Fuente oficial del articulo:
Enciclopedia CEAC, del encargado de obras "historia de la
arquitectura".) |