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Viviendas bioclimáticas y ciudades del futuro.
España no deja de sorprendernos con innovaciones orientadas a elevar la
calidad de vida de la familia. Ahora apuesta a la sostenibilidad de desarrollos
urbanos con la construcción de viviendas bioclimáticas, apuntando hacia un nuevo
paradigma para las ciudades del futuro, más humanas y en armonía con el medio
ambiente, llamadas a enfrentar la escasez de materiales constructivos y el
agotamiento de las fuentes energéticas. La Feria Construmat 2007 presentó estas
tecnologías. El escenario elegido fue la sin par Barcelona, una ciudad que a
juicio del arquitecto David Gouverneur surgió como el ave fénix. Nadie daba
medio por esa ciudad asolada por las guerras, las ocupaciones y por el último
régimen de facto. Pero hoy Barcelona es la ciudad más dinámica de la Comunidad
Europea y uno de los destinos turísticos más atractivos del mundo. La clave:
gerencia local, planificación urbanística, acción conjunta estado-empresarios,
espacios abiertos y respeto al ciudadano. Sin duda, representa una gran lección
por aprender. El desarrollo urbano sostenible surge como respuesta alternativa
al progresivo genocidio cometido por la humanidad contra el medio ambiente y a
la necesidad de ir acortando el déficit habitacional. En América Latina existe
preocupación por la incorporación de modelos ecológicos y la ciudad de Curitiba,
en Brasil, llamada también la “ciudad verde”, es una de las principales
referencias. México, Colombia, Chile, entre otros países, también han
incursionado en el desarrollo de viviendas bioclimáticas.
Pero es en España donde existe mayor preocupación. Las viviendas diseñadas por
el arquitecto español Luis de Garrido, que está promoviendo las tecnologías en
Latinoamérica, tienen un mínimo consumo de energías convencionales, y un óptimo
aprovechamiento de energía geotérmica y solar. Su propuesta para las ciudades
del futuro ha logrado la construcción de más de 1.000 unidades, a un costo
inferior a la vivienda convencional, en Barcelona y Valencia, España. Pero el
proceso continúa, sobre todo interesando a la arquitectura en el lenguaje de la
sostenibilidad, que ha incorporado inclusive los espacios abiertos con calidad
de vida, en los llamados “ecoboulevares”. Del mismo modo, incorpora el uso de
materiales reciclados, recuperados y residuos en la construcción, auténticamente
ecológicos, regenerados a través de procesos industriales. Las casas o edificios
no precisan sistemas de calefacción, ni de aire acondicionado; disponen de
mobiliario y cocinas antibacterias, griterías ecológicas, entre otras
innovaciones, y su sistema modular permite a la familia adquirir sólo el espacio
que realmente requiere, sin necesidad de hipotecar el resto de su vida. En
Venezuela aparte de la experiencia “Árboles para Vivir” (Fruto Vivas), se han
comenzado a construir viviendas bioclimáticas en Maracaibo, gracias a las
investigaciones desarrolladas por la Facultad de Arquitectura de LUZ. La idea es
generalizar las tecnologías en el resto del país, y aprovechar las experiencias
de nuestras universidades. El dramático déficit habitacional exige el abordaje
de sistemas alternativos.
En sus tres décadas de vida el Instituto de Desarrollo Experimental de la
Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, ha
desarrollado tecnologías y sistemas constructivos orientados a la reducción de
costos y a la masificación; ensamblaje en obra de componentes estandarizados,
producidos industrialmente, ideales para viviendas progresivas y de interés
social, con el agregado de rapidez, alta calidad y bajo costo. Bien podría este
instituto especializado, con la participación del talento venezolano,
profundizar en soluciones bioclimatizadas, a un costo inferior que el demandado
por los contratos para viviendas suscritos por el Estado con países extranjeros.
Colaborado por: Pedro Marquez, Fuente oficial:
Periódicos internacionales, para
www.arqhys.com...
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