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Arquitectura
biológica. En el futuro cercano, quizá habitemos una casa en forma de
rosa, en cuya construcción no se utilizaron materiales sintéticos y que, además
de ser hermosa, nos produzca una gran sensación de bienestar. Esa casa habrá
sido edificada mediante los principios de la arquitectura biológica. Partiendo
de la base de que “todo es energía y que esta energía se mueve en ondas, la
interferencia con éstas, propiciada por los actuales sistemas de construcción,
no favorece la evolución de la vida”, explica el arquitecto Michael Rice, uno de
los propulsores de la revolucionaria arquitectura que se comienza a impulsar en
el mundo. El participó, con otros especialistas, en un congreso sobre la materia
que se acaba de efectuar en la Universidad Iberoamericana.
Rice nos informa que en el futuro, para construir, se buscará conservar la
simetría de la carga eléctrica de las formas naturales. Por ello, las
edificaciones se inspirarán en los fractales, esos objetos geométricos cuya
estructura básica se repite a diferentes
escalas. Muchas estructuras naturales (como las de ciertas flores) son de tipo
fractal. Por lo demás, en la naturaleza la mayoría de las formas son curvas. Con
estos preceptos, se levantarán casas y edificios de gran belleza en los que las
personas sentirán un inusitado bienestar, al estar llenos de la energía de la
vida. “Cada elemento de la construcción, desde las matrices de los planos hasta
los volúmenes, están basados en la biología y son medibles”, dice Michael Rice.
En otras proporciones, esa sensación de plenitud se consiguió en algunos templos
antiguos del mundo en los que se respetaron ciertos principios de la naturaleza
y no se utilizaron materiales sintéticos. Esos espacios invitan a permanecer
dentro de ellos. Porque, en otro sentido, hay construcciones que materialmente
expulsan a los usuarios. Nadie se siente a gusto ahí. |