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Brasilia:
Capital de la ESPERANZA. La experiencia brasileña en el campo de la
Arquitectura y del Urbanismo mundial, tiene un innegable sitio. Desde sus
aportes coloniales, a pesar de la ausencia de una cultura precolombina
relevante como lo fueron la Maya, la Azteca, o la Inca; podemos encontrar el
deseo de una planificación, como una clara vocación histórica, heredada y
alimentada por los responsables del desarrollo. Es así que nace una Ciudad, que
a pesar del tiempo continua levantando polémicas y generando una comunicación
universal que puede provocar las más diversas reacciones. A continuación un
artículo de prensa de mil novecientos ochenta y seis que narra toda una
experiencia espacial en la Ciudad de la Esperanza. Un escrito que recoge una
vivencia que puede ser de estos días, una vivencia de un "Mega Laboratorio"
donde la trama vial es inusual y la Arquitectura de Oscar Niemeyer se recrea
constantemente, gracias a la obra plástica del maestro que hace gala de formas
esculturales en un plano concebido por Lucio Costa. En una ocasión Niemeyer
aseguró que paises como Francia e Italia poseen un pasado, Brasil necesita
hacer ese pasado en el futuro. Parece ser que ese concepto movió al Arquitecto
Niemeyer para la realización de su obra en el Planalto Central. A continuación
el artículo de prensa "Brasilia: Capital de la Esperanza" .
Este año; el 21 de abril , el Planalto Central se desbordó de
algarabía ; al celebrar con orgullo y mucha pompa una efemérides que posee un
sitial de destaque en la historia de la arquitectura y del urbanismo mundial.
GÉNESIS. El duelo decretado por la muerte de Tancredo Neves, cuyo
gobierno civil hizo entrar a Brasil en una nueva era, canceló las celebraciones
del veinticinco aniversario de la ciudad que correspondían al año pasado;
postergándola para el presente año . Un amplio programa recordó la audacia de
sus creadores. Brasilia, la joven capital, recién entró al año 27 de su
existencia, sin embargo la idea de crearla se remonta hasta el dominio
portugués. En esos tiempos los asentamientos humanos se desarrollaban
preferentemente en el cinturón litoral y las interiorizaciones al país eran
realmente incipientes . Denominándose peyorativamente este período de la
historia brasileña, de "Civilización del Cangrejo". José Bonifacio de Andrade e
Silva, en el siglo XIX, propone la mudanza de la capital para el Estado de
Goias; sugiriendo el nombre de Brasilia. El anhelo de José Bonifacio se
registra en una placa de hormigón que se encuentra en la Plaza de los Tres
Poderes en la ciudad donde se cristalizaron sus sueños casi un siglo y medio
después. Gracias a La osada iniciativa de Juscelino Kubitschek el gran "J.K.".
J.K. prometió, durante su campaña proselitista que lo llevara a la máxima
magistratura, el cumplimiento de la construcción de la nueva capital .
Prácticamente no fue una promesa, fue un anuncio de la erección de la ciudad en
una posición equidistante de otros polos habitacionales de la gran nación.
Pasados pocos meses de la toma de poder por J.K. en Anápolis, firma el famoso
mensaje; adjuntando a él el proyecto ley que delimitaba el área del naciente
Distrito Federal y creaba la compañía urbanizadora de la nueva capital . El
Proyecto Ley se transforma en Ley, y en su último artículo bautiza la ciudad
con el nombre de Brasilia. Después de una serie de estudios se lanza el
Concurso del Plano Piloto. El arquitecto Lucio Costa, dentro de 27 soluciones,
vence. Un grupo de amigos de J.K. le ofrece una residencia provisional en área
de la nueva capital: el palacio de madera - Catetinho- proyectado por el
arquitecto Oscar Niemeyer y construido solamente en diez días. Este es el
génesis de una empresa faraónica que fue concluida en un tiempo sin precedentes
. Cumpliendo con el slogan de la administración de J.K. : "Cincuenta años en
cinco".
LUCIO COSTA. Un panel de jueces internacionales y nacionales (entre
éstos el que fuera creador de la máxima expresión de nuestros tiempos: Oscar
Niemeyer) delibera, resultando como vencedor el plano Nº 22 presentando por el
arquitecto Lucio Costa; quien partió de la suposición "una civita no una urbe".
Para conseguir el triunfo era necesario una serie de aspectos entre ellos: que
la nueva capital denotara la integración nacional , que mostrara la pujanza del
país de una manera distinta, que se le diera prioridad a la función
"Administración Federal", que fuera majestuosa, que se considere la escala
humana y la integración con la región en la que iba a estar. El plano vencedor
cumplió a cabalidad cada uno de los requisitos y nació del gesto primario de
quien señala un lugar o toma de posesión de él: dos ejes cruzándose en ángulo
recto, o sea, la propia señal de la cruz. Estas líneas perpendiculares
sirvieron como instrumento topográfico para transferir el plano al terreno
real. Las llamaron de "Marco Zero". Esta actitud fue realmente el Marco Cero de
la reafirmación ante el mundo, no solamente de la arquitectura y del urbanismo
brasileño; sino también la capacidad de trasmitir los anhelos de democracia y
la facultad de emprender acciones de grandes magnitudes de una manera muy
legítima, muy propia.
DEAMBULANDO POR LA JOVEN CAPITAL. La mayoría de los visitantes han
entrado a Brasilia, programándose una visita corta de unas tantas horas. Hasta
los últimos días se ha notado que los turistas han pernoctado en esa joven
metrópoli. Parece ser que consideran conocer la ciudad a vuelo de pájaro. Que
ella no tiene mucho que mostrar. Realmente es lo contrario, hay que ver mucho .
Disfrutar su "trama" urbana, sentir la fluidez del tráfico, descubrir cada
composición espacial, contemplar y analizar los efectos de cada exterior e
interior de las edificaciones, descubrir un mundillo de costumbres, sentir el
placer de un ambiente cosmopolita, un ambiente místico y un millón de sorpresas
que encierra Brasilia. Viniendo del norte o de las metrópolis sureñas, la
ciudad recibe sus visitantes con un vestíbulo modernísimo e impresionante que
nos hace tomar el "Eje Vial" . Columna vertebral de las supercuadras, a las que
se conecta sin interrupción de cruces que ponen en conflicto a la circulación
peatonal con la vehicular. Al continuar caminando por el "Eje Vial" nos
encontramos con una intersección. En ella se sitúa el comercio diversificado,
oficinas de empresas y la terminal de autobuses. Desde aquí se puede divisar el
"Eje Monumental". El que realmente es monumental, en el se encuentra la
verdadera esencia de la ciudad. El juego de vacíos y llenos hacen del espacio
un despliegue de formas sencillas, leves, diferentes, reposando sobre el
terreno de una manera como mostrando que la ciudad esta a sus órdenes . Muy
sincera y cristalina. El "Eje Monumental" recuerda la vía que conduce de
Versalles a Paris, la avenida barroca, donde las personas desfilaban para
mostrar el nuevo carruaje, el nuevo atuendo; sin embargo en Brasilia los que
desfilan delante de nuestro recorrido son los edificios. Partiendo de la
intersección hacia el extremo este del "Eje Monumental" se encuentra el teatro
nacional con paneles, obras artísticas de Athos Bulcao. Posteriormente,
Catedral, una de las mas excelsas obras que nuestros ojos han podido apreciar
en la arquitectura mundial contemporánea . Luego, la explanada de los
Ministerios y la Plaza de los Tres Poderes. Esta última tiene una denotación
única; un espacio vacío de grandes dimensiones, a los costados el Poder
Ejecutivo y el Judicial en forma casi vaporasa y una posición mas elevada el
Poder Legislativo; el Congreso Nacional, representante del pueblo, colocando al
pueblo en una posición de privilegio. Regresando a la intersección con el "Eje
Monumental" encontramos el sector hotelero. Luego una antena gigante de
transmisiones, desde donde se puede tener una vista de la capital, de 360
grados. Con espejos de agua y espacios verdes se llega al Sector Cultural y
Militar. El "Eje Monumental "carece de nomenclatura "este" u "oeste". Debido
que orientarse en el es sumamente fácil, pues el visitante inmediatamente toma
dominio del espacio, identificando cada uno de los elementos arquitectónicos.
LAS SUPERCUADRAS. Las Supercuadras son alimentadas por el "Eje Vial". Se
divide en "Ala Norte" y "Ala Sur". Cada Supercuadra está compuesta por
edificios de cuatro plantas sobre pilotes y con espacios verdes a disposición,
no solamente de los moradores de esta pequeña unidad de vecindad, sino a
cualquier peatón; contrario al sistema de condominio. La fachada principal se
vuelca a un espacio interno donde se puede encontrar estacionamientos o
espacios verdes. Para proporcionar la relación entre los vecinos y la seguridad
de los niños. Es realmente una solución ad hoc para climas tórridos, donde el
patio y los espacios públicos tienen una gran importancia. En las Supercuadras
no se va a encontrar el barcito ni la tienda de la esquina. Las esquinas son
inexistentes y el comercio -servicio se encuentra aglutinado en pequeños
centros que abastecen los habitantes de dichas unidades de vecindad.
PARANOA. El marco de Paranoá es único. La civilización, la gente de
Brasil vive y se siente con la necesidad de estar próximos a la playa. Si fuera
posible, lo ideal sería contar con una playa en la puerta de la casa. El
malecón es figura típica de la ciudad Nordestina, de la ciudad del Sur. De la
misma forma funciona el Paranoa, en el cual se asientan los diferentes clubes
sociales en donde actualmente se esta construyendo una acera recordando los
malecones de las ciudades litoráneas.
ECO QUE AUN SE ESCUCHA. El nacimiento de Brasilia el 21 de abril de
1960, hizo y hará eco en todas las latitudes. Ese día llegaron caravanas
provenientes de Belém, Cuiabá, de Río de Janeiro y Porto Alegre, trayendo los
saludos de los brasileños a la naciente capital. El cielo surcado por aviones y
la ciudad se veía repleta de vehículos de la recién instaurada industria
automovilística. El eco se escuchó en todos los rincones trayendo las más
innúmeras criticas al audaz emprendimiento. Muchos la criticaron antes de
surgir, al ver los resultados quedaron literalmente perplejos. Muchos buscaron
el sentido de la nueva ciudad. Una de las definiciones más acertadas fue la de
considerarla Capital de la Esperanza. Esperanza de vivir una democracia, pues
la ciudad es monumento urbanístico a la Democracia. Esperanza que Brasil
alcance altos niveles de desarrollo y así romper las ataduras de pertenecer al
Tercer Mundo. Esperanza de conservar los deseos más sublimes, esperanza de
algún día, para quien no ha tenido oportunidad, de conocer un escenario de
derroches de formas que elevan el espíritu. Brasilia es innegablemente la
Capital de la Esperanza. (Colaborado
por: Ricardo Arriaza Vega,
Revista Dominical de La Prensa Gráfica. 7 de septiembre de 1986. Sitio web:
www.arriazavega.com
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