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La denominada Escuela de Chicago desarrolla su actividad entre 1875 y 1905, años
en los que la ciudad tiene un desarrollo arquitectónico importante y durante los
que se construyen numerosos edificios comerciales (rascacielos para oficinas,
hoteles, etc.) en el barrio conocido como Loop. Autores de gran parte de estos
proyectos son los arquitectos Henry Hobson Richardson, John Root, Daniel H.
Burnham, William Le Baron Jenney, William Holabird, Martin Roche y Lous H.
Sullivan. Hasta el último tercio del siglo XIX Chicago era una ciudad construida
en madera según una particular técnica que ha recibido el nombre de
estructura-globo (sistema creado por G. W. Snow, tratante de maderas en Chicago,
cuyas construcciones eran de gran fragilidad) en las que las casas se montan
como cajas (los largueros salidos de fábrica se unen con clavos, en lugar de
hacerse por medio de espigas y muescas como en la carpintería tradicional).
Al acabar la guerra de Secesión, en 1865, Chicago sustituye a
la ciudad de San Luis como metrópoli económica en el medio Oeste gracias a la
agricultura, a las industrias conserveras y a un fuerte desarrollo de la
siderurgia. En octubre de 1871 un incendio destruye casi por completo el centro
de la ciudad, que es reconstruido de inmediato. Esto puede parecer insólito si
no se tienen presentes la creciente industrialización de la ciudad y la
existencia de grandes magnates del comercio y de la industria, origen de muchos
de los posteriores imperios económicos norteamericanos. Entre otros, se pueden
citar los nombres de Marshall Field, Levi Leiter, Potter Palmer y Glessne. El
crecimiento de la actividad comercial provoca la demanda de edificios
comerciales y de residencias para los grandes magnates; la hasta entonces
caótica ciudad de Chicago se transforma en prototipo de modernidad
arquitectónica en los Estados Unidos, gracias a la labor de un grupo de
arquitectos que introducen orden, belleza y funcionalismo en sus nuevas
construcciones. En la generación que trabaja inmediatamente después del incendio
hay ingenieros de gran valía, como Le Baron Jenney, Boyington y Van Osdel. Del
estudio del primero salen los protagonistas de la denominada Segunda Generación:
Burnham, Root, Holabird, Roche y Sullivan. Entre 1879, año en que Le Baron
Jenney construye el edificio Leiter –el primero con estructura metálica-, y
1893, fecha de la Exposición Colombina Internacional, la obra de estos tiene un
carácter unitario que determina la fisonomía del Loop, en el centro comercial de
la ciudad.
LAS INNOVACIONES CONSTRUCTIVAS
La gran revolución que plantean los arquitectos de Chicago es concebir los
edificios a partir de una estructura interna de acero que les permite la
construcción de muros-cortina mucho antes de su generalización durante el
movimiento racionalista. Esta estructura está recubierta en su exterior con
piedra y adopta estilos de carácter histórico. Desde el punto de vista técnico
ese esqueleto metálico permite la ejecución de edificios de mayor altura –en
1890 llegan a levantarse quince pisos-, lo que a su vez contribuye a la difusión
del uso del ascensor eléctrico, que había aparecido a finales del siglo XIX. La
estructura metálica facilita la instalación de grandes ventanas y ofrece la
posibilidad de modelar libremente el interior, sin depender de los muros de
carga. Todo ello conduce a la modernidad, al desarrollo de la teoría
funcionalista en arquitectura, de la cual Sullivan es la gran figura. Autor del
libro Autobiografía de una idea, así como de artículos aparecidos en revistas de
ingeniería, a él se atribuye la afirmación “la forma sigue a la función”, que
adoptan los funcionalistas. Este arquitecto defiende la creación de una
auténtica arquitectura americana no contaminada por modelos extranjeros,
especialmente los europeos. Tenían gran influencia en esta época los escritos de
Viollet-le-Duc y en especial su obra Entretiens sur l’architecture, en la que
defiende que la lógica constructiva de un edificio reposa en los materiales
utilizados. (Enviado por: Chema Villanueva
Juarez. forense_86@hotmail.com) |