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EL PLAN CONTRA LA RECREACIÓN DE LA CIUDAD. EL
“ZONING” CONTRA EL ESPACIO CIUDADANO: Dos puntos son esenciales en la
discusión sobre la calidad del espacio urbano colombiano: En primer lugar,
hay que sospechar de la bondad e inocencia de la Planeación Urbana y sobre todo
de su arma más contundente: a zonificación de la ciudad, en la configuración del
tipo de espacio urbano contemporáneo. Sospecha que se fundamenta en la
coincidencia histórica de la aparición en Colombia de aquellos mecanismos
racionalizadores del uso del suelo (urbano y rural) y de la necesidad creciente
y estructura! del sistema capitalista de mantener el control total sobre el
funcionamiento del conjunto social: y que tiende a confirmarse ante el encuentro
de la eficacia política de ese modelo ordenador el cual, si bien no ha logrado
el exabrupto de una ciudad modelo de planificación, en todo caso ha refinado los
mecanismos de control que repriman —todavía en forma exitosa— las tendencias del
conjunto de la población urbana a crear en la ciudad un ambiente creativo,
colectivo y democrático. En segundo término, podemos asumir
que tal eficacia represiva alcanza su máximo de refinamiento cuando es factible
la asignación-designación-materialización de las llamadas zonas de recreación (`
libres”, “espacios públicos”) no sólo porque su presencia hace evidente la
extensión del control del sistema sobre el conjunto de la población cuando ésta
se supone libre de la máquina productiva, sino porque simultánea y
consecuentemente prueba la carencia de contenido recreativo que tienen las otras
actividades cotidianas y el vaciado de potencial lúdico de aquellas áreas de la
ciudad que las contienen. De otro lado, habría que agregar que si en una ciudad
se puede y se debe asignar-designar determinados sectores como espacios públicos
es porque los demás son e ¡n rudos y además, si de lo que se habla es de áreas
libres de la ciudad es porque en el resto no existe la libertad ciudadana de
ocupación y disfrute. Por todos estos caminos se llega al mismo punto: La sola
presencia Real o ficticia, de zonas recreativas en la ciudad le quita
violentamente el carácter lúdico, esto es, amable, disfrutable, al conjunto del
espacio urbano. He ahí su tendencia represiva; he ahí el problema. Estamos,
pues, en e1 terreno de la política y por eso reivindicamos la necesidad
hist6rica de una ciudad acorde con los intereses democráticos y culturales del
conjunto de su población. Una ciudad en la cual los componentes espaciales
centren el devenir de su construcción en las necesidades y experiencias de sus
edificadores y usuarios; en a cual la posibilidad de su vivencia, de su
disfrute, se mida en términos diferentes a los de la simple renta urbana y de
agobiante control sobre la existencia cotidiana de los ciudadanos.
(Colaborado por: Raul Nolasco Kipes,
Argentina ) |