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Características de la edificación colonial española en Santo Domingo.
En esta se observa las modalidades constructivas utilizadas por los
conquistadores españoles en sus edificaciones americanas, en lo que concierne a
cimientos, muros y techos de edificaciones; presentándose las condiciones
geomecánicas del subsuelo de fundación de la catedral y de la iglesia de Santa
Bárbara, como casos particulares del subsuelo de Santo Domingo. Independiente de
los acontecimientos sociales, económicos, políticos y religiosos que
caracterizaron el encuentro de los dos mundos en uno de los mas trascendentales
sucesos de la humanidad, y que han sido y serán tema inagotable de estudio,
análisis y reflexión, se pueden desarrollar investigaciones sobre algunos
tópicos específicos a tenor de las modalidades y sistemas constructivos que los
castellanos, herederos culturales de romanos, árabes y bizantinos, aplicaron en
sus edificaciones americanas.
Materiales de construcción. Como elementos de construcción básicos, los
españoles utilizaron la mampostería para conformar paredes externas y divisorias
de espacios interiores, recurriendo a la techumbre de vigas de madera y al
entrepiso de la misma composición. En los techos de las iglesias fueron
empleadas bóvedas. El piso del primer nivel fue casi siempre resuelto con
baldosa de barro cocido o con el simple uso del ladrillo normal. La mampostería
fue el resultado de estabilizar tierra arenosa con cal hidratada, a la cual se
incorporan fragmentos de roca, cascotes y ripios de ladrillos; conociéndose esta
modalidad con el termino de tapia. La presencia, más o menos abundante, de
materiales de pequeño tamaño en la tapia, y su aglutinación o cementación
parcial es la causa del polvillo que se desprende de este tipo de muros, queja
de los usuarios de los inmuebles que lo contienen. Otro de sus defectos en la
capacidad para almacenar humedad, por su estructura terrea, lo que ocasiona que
la pintura con que se le cubra y crezcan sobre ella musgos. Los muros de tapia
delatan las limitaciones económicas de algunas edificaciones del Santo Domingo
español y de muchas levantadas en épocas posteriores, relativamente recientes,
hasta que el hormigón de cemento portland, armado, hizo su aparición en el
mercado de la construcción. El convento de Santa Clara, en la intersección de
las calles Padre Billini e Isabela la Católica, es ejemplo de una obra de tapia
levantada con muchas vicisitudes y dificultades. La mampostería de piedras esta
presente en muchos templos y conventos así como en algunas de viviendas, como
dispositivos de protección; existiendo en las murallas de la ciudad. Corresponde
a los primeros tiempos de la conquista y la colonización, cuando Santo Domingo
era la catapulta de lanzamiento para todo el continente y el asiento
administrativo de la corona. Al aumentarse el espectro de las provincias
españolas con las conquistas dilatadas de tierra firma, nueva España y el Perú,
la isla primogénita pierde importancia e interés, situaciones que se verán
reflejadas en las escasas construcciones que se ejecuten en lo adelante.
Cimentaciones. Las edificaciones castellanas en Ciudad de México fueron
ubicadas en el antiguo lago de Texcoco, con un subsuelo formado por aportes
volcánicos que dieron origen a una arcilla blanda y saturada. El hundimiento
general de la ciudad por consolidación de la arcilla, inducida por el
alumbramiento de los mantos acuíferos para usos domésticos ha producido averías
en palacios, templos y casas. En Santo Domingo a los colonizadores les toco un
subsuelo de construcción, en el sector primitivo de la ciudad, compuesto por un
casamiento calcáreo de consistencia de roca o terreo rocoso, cubierto por un
manto de arena con grava de pequeños tamaños y suelo fino. Para toda labor de
conservación monumental es obligatorio determinar las modalidades de las
infraestructuras de la edificación y las características del subsuelo de cargas,
que permitan establecer, apoyados en el estado del conocimiento actual, el
comportamiento geomecánico de la obra y sus implicaciones con la anomalías
estructurales visibles, si las hubiesen; permitido justipreciar su conducta
futura y la introducción de medidas correctoras, de ser necesarias. En el año
1984 la Basílica Catedral de Santa Maria de Encarnación fue motivo de un estudio
de fundaciones que se inicio con la realización de ensayos de campo y la
obtención de especimenes el equipo mecánico que se reproduce en la portada. Los
resultados de las operaciones de campo, laboratorio y gabinete se consignaron en
resumen como el reproducido en la presente relación a un barreno horadado atrás
del ábside del templo, acompañado, también, de un grafico de resistencia a la
penetración y de una curva de granulometría del suelo que compone el estrato
superior. Una calicata practicada en el sitio del sondeo, revelo que al llegarse
a 5.30m de profundidad todavía no se alcanzaba el plano de fundación. El temor a
que las lluvias próximas derribasen las paredes de la calicata obligo a rellenar
el pozo de observación, suponiendo que las fundaciones debieron hacer alcanzado
la caliza, a 5.70m de la superficie, ya que de otro modo no se hubiese
justificado una excavación tan profunda. Otro caso es el de la iglesia de Santa
Bárbara que presenta grietas y fisuras de cuidado en las pequeñas bóvedas del
sector lateral norte adosado a la nave mayor y de eje paralelo al de esta, por
las cuales se producen filtraciones acompañadas, de una inclinación hacia afuera
de los contrafuertes del sector. Según se cuenta la iglesia de Santa Bárbara ya
existía como bohío de paja en 1536, encontrándose en proceso de levantamiento en
piedra en 1575. En 1591 un huracán la derribo hasta sus cimientos, con esto
quiero destacar que los sismos son el flagelo de los edificios coloniales. (Escrito por:
Ana Luisa Garcia,
www.arqhys.com
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