Luminocidad y colores de luz



Luminocidad y colores de luz.

Como luminosidad se designa aquí la reflectancia de un color no autoluminoso; el tono de color indica el propio color, mientras que el concepto de la saturación abarca el grado de policromía (variedad de colores) desde el color puro hasta la acromática escala de grises.

Junto a la luminancia percibida como luminosidad, el ojo registra además un efecto cromático, que se basa en la composición espectral de la luz percibida. Como cromático ya se puede experimentar la propia luz (color de luz).

Pero el color también se produce mediante la cualidad de numerosas substancias que absorben determinadas zonas espectrales y de este modo modifican la composición espectral de la luz reflejada por ellas (color no autoluminoso). Para la descripción unívoca de colores existen diferentes sistemas.

En el sistema Munsell o la tabla de colores DIN se disponen colores no autoluminosos según los criterios luminosidad, tono de color y saturación, de modo que se obtiene un atlas de color completo en forma de una matriz tridimensional.

En el sistema colorimétrico patrón de CIE, en cambio, no se clasifican los colores no autoluminosos y colores de luz en el cuadro de un catálogo tridimensional, sino que se calculan o miden por la composición espectral del tipo de luz en colores de luz y tipo de luz, reflectancia o transmitancia espectral, respectivamente, representándolos en un diagrama continuado, bidimensional.


A lo que no se presta atención en este caso es a la dimensión de la luminosidad, de modo que en el diagrama sólo se pueden determinar el tono de color y saturación de todos los colores.

Mediante una adecuada disposición del diagrama resulta una superficie de color que abarca todos los colores reales y que es suficiente para una serie de otras condiciones.

La superficie de color es envuelta por una curva de estímulos, sobre la cual se encuentran los lugares de color de los colores espectrales totalmente saturados.

En el interior de la superficie se encuentra el punto de saturación más bajo, que se denomina punto blanco o acromático. Todas las categorías de saturación de un color se pueden encontrar en la recta entre el punto blanco y el correspondiente lugar de color; todas las mezclas de dos colores se encuentran asimismo en la recta entre los correspondientes lugares de color.

En el interior de la superficie de color se puede dibujar una curva, que representa el color de luz de un proyector Planckiano con diferentes temperaturas; esta curva se puede utilizar para la descripción del color de luz de lámparas incandescentes.

Complementos sobre el color.

Para describir el color de luz de lámparas de descarga y partiendo de la curva del proyector Planckiano, se incorporan las líneas de temperatura de color correlacionada, con cuya ayuda también se pueden añadir colores de luz a la temperatura de color de un radiador térmico, que no se encuentran en esta curva.

Se pueden distinguir tres grupos principales; el área blanco cálido con temperaturas de color correlacionadas debajo de 3000 K, el área blanco neutral entre 3300 y 5000 K y el área de blanco luz diurno con las temperaturas de color correlacionado por encima de 5000 K.

El color de los objetos iluminados resulta de la coincidencia de luz y cuerpo, es decir, de la composición de la luz que incide sobre un cuerpo y la propiedad del mismo de absorber determinadas partes de esta luz y sólo reflejar las restantes áreas de frecuencia.

Adicionalmente a la equivalencia cromática así producida, objetivamente calculable y medible, para la percepción real también desempeña un papel la adaptación cromática del ojo.

En este caso se produce —a semejanza de lo que ocurre con la adaptación a un nivel de luminancia un ajuste paulatino al color de luz predominante, de modo que también en una iluminación con diferentes colores de luz se puede garantizar una percepción casi constante de la escala de colores no autoluminosos.

Iguales colores de luz pueden llevar a diferentes colores no autoluminosos, debido a la variada composición espectral. El grado de esta desviación es descrita por la reproducción cromática.

La reproducción cromática se define, además, como grado de alteración, que se produce en el efecto cromático de objetos por la iluminación de una determinada fuente de luz frente a la iluminación con una fuente de luz de referencia; lo que se aprecia, por tanto, es la uniformidad de efectos cromáticos bajo dos tipos de iluminación.

Como el ojo tiene la capacidad de adaptarse a la luz de las más variadas temperaturas de color, hay que determinar la reproducción cromática en función del color de luz.

Como fuente de referencia por tanto no puede servir una sola fuente de luz; la escala comparativa es más bien una fuente de luz comparable con un espectro continuado, tanto si es un radiador térmico de temperatura de color comparable como si es la luz diurna.

Para determinar la reproducción cromática de una fuente de luz, se calculan y relacionan entre sí los efectos cromáticos de una escala de ocho colores no autoluminosos del tipo de iluminación a examinar, así como bajo la iluminación de referencia. La calidad de la reproducción cromática así averiguada se expresa en un índice que puede referirse tanto a la reproducción cromática general (Ra) como a la reproducción de colores individuales.

El índice máximo de 100 significa en este caso una reproducción cromática ideal, en tanto que valores menores caracterizan una reproducción cromática correspondientemente peor.

La calidad de la reproducción cromática se clasifica en cuatro categorías según DIN, por las cuales se orientan las exigencias mínimas para la reproducción cromática de la iluminación de puestos de trabajo. Las categorías de reproducción cromática 1 y 2 están adicionalmente divididas en dos subcategorías —A y B— para posibilitar un juicio diferenciado de fuentes de luz.

La categoría de reproducción cromática 1 se exige para tareas que implican un juicio sobre colores. En la iluminación de espacios interiores, oficinas y puestos de trabajo industriales con elevadas tareas visuales se exige por lo menos la categoría de reproducción cromática 2, mientras que la categoría 3 es suficiente para puestos de trabajo industriales con tareas visuales fáciles.

En cambio, la categoría de reproducción cromática 4 sólo es admisible con las mínimas exigencias e iluminancias hasta un máximo de 200 lux. Para la elección de una fuente de luz en primer lugar desempeña un papel la calidad de su reproducción cromática, es decir, el grado en fidelidad cromática, con el que se reproducen objetos iluminados a partir de una iluminación de referencia.

En algunos casos hay que tener adicionalmente en cuenta el índice para la reproducción de un determinado color, así, por ejemplo, cuando depende del dictamen diferenciado del color de la piel en medicina y cosmética. Pero por encima de la calidad de reproducción cromática también es de una importancia decisiva la elección del color de luz para el efecto cromático real.

De este modo los colores azules y verdes aparecerán comparativamente grises y apagados bajo la luz de las lámparas incandescentes, a pesar de una magnífica reproducción cromática. Pero precisamente estas tonalidades —pese a la peor reproducción cromática — parecen claras y luminosas bajo el color de la luz blanca diurna de las lámparas fluorescentes.

En la reproducción de tonalidades amarillas y rojas se invierte este fenómeno de la debilitación e intensificación respectivamente del efecto cromático.

Para poder decidir qué iluminantes deben proyectarse, es necesario orientarse según cada situación. Algunos estudios están en favor de la preferencia por un color de luz cálido, sobre todo en iluminancias más bajas y luz dirigida, mientras que los colores de luz fríos se aceptan principalmente en iluminancias altas e iluminación difusa.

En la iluminación representativa se pueden lograr por la aplicación dirigida de colores de luz —en caso necesario también de reproducción cromática moderada unos colores más luminosos de los objetos iluminados.

Esta forma de dar conscientemente relieve a las cualidades cromáticas también se puede aplicar en la iluminación en áreas de venta. No obstante, en este caso la iluminación bajo la cual un cliente efectúa su elección de mercancías no debería desviarse demasiado de las condiciones de iluminación del propio cliente.

Para citar este articulo en formato APA: ( ARQHYS. 2012, 12. Luminocidad y colores de luz. Revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/contenidos/color-luz.html.)




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