Le Corbusier | Historia de la arquitectura | Arquitectura & Construcción

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 Arquitectura en general

 LE CORBUSIER. El polifacetismo caracteriza a LE CORBUSIER, seudónimo de Charles-Édouard Jeanneret (La Chaux-de-Fonds, 1887-Roquebrune, Cap Martin, 1965), a lo largo de toda su vida; fue pintor, escultor, arquitecto y urbanista; ideólogo, por encima de todo. Esencial y profundamente preocupado por la inserción del hombre en su entorno inmediato, o, lo que es lo mismo, por el problema de la vivienda y de la ciudad dentro de una sociedad industrial y mecanizada, dominada por el factor tiempo, la velocidad y los nuevos medios de comunicación.

Si bien nace en un cantón suizo, en los alrededores de Neuchátel, su formación y desarrollo profesional tienen lugar en Alemania, donde debe destacarse su paso por el taller de Peter Behrens –allí coincidirá por un tiempo con Walter Gropius-, y en París, con los hermanos Perret, ciudad en la que acaba estableciendo su residencia y su estudio de trabajo. La estancia alemana le permitió entrar en contacto con todo un grupo de jóvenes arquitectos que trabajaban en la busca de nuevas soluciones de diseño y de forma en la arquitectura; así, fue espectador directo de la génesis de la vanguardia racionalista y de la consolidación del expresionismo. París es su consagración, el epicentro de una actividad en la que aplica todas sus formulaciones sobre una mejor calidad de vida. Como la mayoría de arquitectos –a pesar de que jamás se tituló en ninguna escuela- comienza a trabajar en proyectos para casas unifamiliares en su ciudad natal, que pueden insertarse dentro de una etapa formativa (hasta 1916). Su primera obra, la casa Fallet, realizada conjuntamente con René Chapallaz entre 1905 y 1906, reproduce la ornamentación propia del modernismo en un foco rural montañoso que había aprendido tanto por tradición familiar (decoración de esferas de relojes) como en su paso por la Escuela de Arte. El peso de la construcción de la villa recae, por supuesto, en Chapallaz, arquitecto a quien el director de la escuela y propietario de la casa, Louis Fallet, había confiado el encargo. Desde 1907 hasta 1911 Le Corbusier se dedica a viajar con estancias más o menos prolongadas en Italia, Grecia, Turquía, Francia, Alemania y las regiones balcánicas. De este periodo nace su admiración y profundo análisis de Miguel Ángel, su aversión por las formulaciones secesionistas, el gusto por la italiana cartuja de Ema, que tanto habrá de influir en obras de los años veinte y posteriores, incluso en las unidades de vivienda de después de la Segunda Guerra Mundial; pero más esencial, por su aportación de conocimientos técnicos –estructuras y composición- es su paso por los estudios, ya citados, de los hermanos Perret y de Peter Behrens. En ese momento ya ha abandonado toda relación con la arquitectura historicista decimonónica y tiende hacia diseños simplificados en los que predomina el gusto por el blanco. Las casas Jeanneret-Perret, de 1912, y Schwob, de 1916, en La Chaux-de-Fonds, demuestran este acercamiento cada vez mayor hacia grandes planos, tanto de fachada como de planta, con una progresiva supresión del elemento ornamental –acusando el impacto de Loos-, así como el juego de volúmenes y de proporciones. En ambos casos se reflejan sus preocupaciones espaciales, de escala y de proporción, nacidas en los estudios de los Perret y de Behrens, siendo en este último donde empieza a gestarse lo que más tarde será la escala Modulor, sistema de proporciones establecido sobre la sección áurea o las series de Fibonacci que él aplica a la figura humana, utilizando en sus proyectos la actualización de la misma.

Instalado ya en París, gracias a la ayuda de su amigo Max Dubois, continúa su análisis de las formas y de los volúmenes, bien por medio de sus proyectos –algunos no realizados, y otros hechos únicamente por iniciativa propia-, bien a través de su obra pictórica, tan cercana a la de Ozenfant y Léger. Todos estos trabajos expresan ya su proximidad con la mecanización y el maquinismo, el estudio de las formas aerodinámicas propias del automovilismo y de la navegación. Durante prácticamente tres años –desde 1917 hasta 1920- se dedica a desarrollar pictóricamente este análisis, que orienta de forma definitiva hacia el campo de la arquitectura. Hacia 1920 toma el nombre de Le Corbusier, con el que a partir de entonces se da a conocer, y firma todos los proyectos con las siglas L.C. Sigue trabajando en viviendas unifamiliares y ya desde el proyecto de la casa Citrohan (1922) elabora esquemas que le caracterizarán siempre: pilares de soporte de toda la estructura o pilotes, rampas de acceso, planos lisos, huecos rectangulares, terrazas en cubiertas y volúmenes cúbicos; estos esquemas, a su vez, le acercan estrechamente a la obra de todo un sector inmerso en la vanguardia, no sólo en cuanto a formas, sino también en lo que se refiere a la aplicación de procesos de producción seriados. La década de los veinte es imprescindible para comprender su obra; como en el caso de Mies van der Rohe, de Gropius y de tantos otros profesionales, sus proyectos de esta época contienen y presentan todas sus ideas que, además, en lo teórico, empieza a dejar reflejadas en publicaciones. En 1923 aparece el libro Vers une architecture, donde define la vivienda como una máquina para vivir, es decir, la vivienda reducida a su más íntima y esencial expresión, con paredes blancas, espacios interiores libres y formas que tiene como modelo directo las de los trasatlánticos. Así, la casa La Roche-Jeanneret (Auteil, 1923-1924) es una puesta en práctica de todas las teorías compiladas en dicho libro; en ella destaca la disposición de las ventanas al mismo nivel que el plano de la fachada, con lo que da una sensación de muros ligeros que se repite en el interior, de paredes blancas, marrones o verdes. El paralelismo con las obras del grupo neoplasticista se encuentra en la intención con la que utiliza el cristal en superficies lisas, que separan o unen distintos planos, creando un diálogo entre los distintos espacios. El propio Le Corbusier define la intercomunicación espacial de la casa como un paseo arquitectónico en el que la disposición de planos hace que las paredes sean suelos o viceversa, a excepción de la pared curva que forma la rampa de comunicación entre las dos plantas.

En la casa Cook (Boulogne-sur-Seine, 1926), define y pone en práctica los cinco puntos de una arquitectura nueva: pilotes, techo-jardín, planta libre, fachada libre y ventana a escala humana dispuesta apaisadamente. La casa reúne estos elementos creando un volumen de forma prácticamente cúbica, pero, además, supone una ruptura con los esquemas clásicos de disposición de espacios por funciones, ya que los servicios o espacios comunes se encuentran en la planta superior, mientras que los dormitorios y baño están en la primera. Podría hablarse de un tercer y último piso formado por una gran terraza y un cubo-biblioteca unido a la planta inmediatamente inferior por una escalera. Hace un estudio de los problemas de la vivienda que desarrolla, a escala, en un apartamento dotado con los espacios indispensables. Presenta este módulo en la Exposición de Artes Decorativas de París de 1925, en el denominado pabellón de l’Esprit Nouveau, y lo repite, en forma de dos casas, en la exposición de la Werkbund celebrada en Stuttgart en 1927. Máximos exponentes de villas familiares construidas con los nuevos elementos arquitectónicos son las casas Stein y Saboya, la primera ubicada en Garches (1927) y la segunda en Poissy (1929), dos poblaciones de las cercanías de París. Se trata de dos edificios de volúmenes aislados y rodeados de jardín, con casas para los porteros situadas junto a las cancelas de acceso. Estos volúmenes configuran una hábil combinación de espacios cerrados y de espacios abiertos formados por las distintas terrazas de las plantas. La sensación cúbica se rompe únicamente con volúmenes de forma ovalada, inspirados en las chimeneas de los grandes trasatlánticos. Sin embargo, se detecta aún en ambas casas un principio clásico: el sistema de proporciones de las fachadas es netamente palladiano. Le Corbusier expone sus ideas sobre urbanismo en el estudio para una ciudad contemporánea pensada para tres millones de habitantes (1922). En este proyecto, la vías de comunicación son bien autopistas, bien largas y amplias avenidas; dispone de zonas de servicios públicos entre los que se encuentran edificios de museos y una universidad; las viviendas son rascacielos o immeuble-villa. En los rascacielos podría hablarse de cierta influencia de la Escuela de Chicago, por la aplicación de bandas verticales de entrepaños, así como el acercamiento hacia el estilo de Mies van der Rohe en cuanto al uso del cristal, sus transparencias y sus estructuras ligeras. La nota humana se encuentra en la aplicación de la escala Modulor –tan cercana al David de Miguel Ángel-. Consigue dar amplitud a la ciudad a través de zonas verdes y de arbolado. Vuelve a utilizar el esquema del immeuble-villa en la Cité de Refuge de París (1932-1933), con bloques de seis plantas en volúmenes cúbicos y cilíndricos, en la Ville Radieuse (hacia 1930), de apartamentos de alquiler, y el pabellón suizo (1930-1931), residencia para estudiantes en la ciudad universitaria de París. En ellos elimina el uso de acero en los pilotes para sustituirlo por pilares macizos o soportes de hormigón de formas orgánicas, diferentes de los de base cilíndrica que emplea en las villas.

En 1929 había realizado las propuestas urbanísticas para las ciudades de Säo Paulo y Río de Janeiro, que sirvieron de precedente para el plan Obús de la ciudad mediterránea de Argel (1932). En éste mantiene las unidades de vivienda pensadas para la Ville Radieuse, con bloques de pisos de formas curvas y de alta capacidad de alojamiento; sin embargo, el rascacielos situado junto al puerto muestra una nueva e importante aportación, la del juego de los balcones con los brise-soleil de las ventanas, que utilizará en las unités construidas tras la Segunda Guerra Mundial. La vía principal de acceso a la nueva ciudad está constituida por un largo y curvo viaducto de hormigón que soporta una autopista en su parte superior, y viviendas y una vía para peatones ubicadas casi en su centro. El plan de Argel propone una solución a la integración de la kasbah que, a pesar de estar muy meditada en cuanto a su adecuación al entorno, resulta inviable, pues las tramas urbanas autóctonas desaparecen prácticamente a causa de la fuerte e imponente presencia del viaducto de hormigón y de los distintos bloques de viviendas. Muchos son los proyectos que jamás construye y pocos los encargos que recibe. Con todo, debe destacarse el proyecto para el Palacio de las Naciones de Ginebra (1927-1928) y el Palacio de los Soviets de Moscú (1931), elaborado por encargo del gobierno soviético tras el Plan Quinquenal. Curiosamente, sus dos participaciones en exposiciones internacionales, la de París de 1925 y de 1937, son dos aportaciones emblemáticas de su obra, que resumen su actividad posterior. En ambos casos trata el tema de la vivienda, pero en el primero analiza el apartamento individual, mientras que en 1937 presenta un balance de sus estudios en cuanto a la vivienda colectiva: las unités d’habitation (unidades de vivienda), de las que llega a proyectar y construir cinco a partir de la siguiente década. El prototipo de unité d’habitation del pabellón l’Esprit Nouveau, de 1937, muestra su propuesta definitiva: una pequeña ciudad dentro de un gran edificio. En ella se encuentran zonas comerciales, guarderías, piscinas y jardines; es decir, todos aquellos servicios necesarios para un tipo de vida ocupado y determinado por una sociedad industrializada. Consecuente con sus principios, sigue la escala de proporciones regida por el Modulor, y en su construcción se emplean el hormigón y todos aquellos elementos estructurales propios de la nueva arquitectura (pilotis, chimeneas en las terrazas, etc.). La década de los treinta es para Le Corbusier un período de reflexión, tanto urbanístico como arquitectónico, que comunica a través de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) y de la exposición de París de 1937. (Enviado por: Chema Villanueva Juarez. forense_86@hotmail.com)

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