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Cúpulas. Con una
acción semicircular la bóveda de cañón presenta una opción limitada, ya que solo
puede cubrir una cierta cantidad de luz, esto se debe a los grandes empujes
laterales que ejerce, con el fin de dar solución a este problema en Roma
desarrollaron dos sistemas alternos. El primero es la cúpula que puede ser
considerada una bóveda de forma circular, que tiene mucha mas estabilidad que la
bóveda de cañón, pero esta también estaba limitada por los empujes laterales que
ejerce sobre la estructura portante y por su propio peso, a pesar de esto, ellos
lograron crear grandiosas obras con
cúpulas como es el ejemplo del panteón de Roma.
El mayor problema que tienen estas estructuras es que contienen un espacio único
y no se pueden combinar fácilmente entre sí para cubrir un área acoplada.

La bóveda de arista. Este tipo de bóvedas es la segunda gran invención
romana, es la intersección de dos bóvedas de cañón idénticas. Las líneas que
conforman esta concurrencia son dos medias elipses, que unen los vértices
opuestos del cuadrado de la planta. Debido a las direcciones ortogonales de
curvatura es producido un efecto estructural, fundamentalmente por que cada una
de las bóvedas de cañón contrarresta el empuje de la otra. Este tipo de bóveda
se puede apoyar sobre cuatro pilares (dispuestos de tal forma que absorban los
empujes de la bóveda, que les llegan a 45º), dejando cuatro caras libres para
emplazar vanos o para seguir añadiendo espacios abovedados, lo cual representa
una gran ventaja.
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