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En cuanto a mí, esta violenta luz solar
presentaba ciertos problemas técnicos. Yo hubiera preferido un cielo
nublado, incluso niebla. Abriéndome paso entre el ganado, buscaba un ángulo
de aproximación. Entrando en calor –en ambos sentidos de la palabra- No
estaba jugando. No me gusta eso, no fingía que no estaba sacando fotos. En
cualquier caso, no es fácil engañar a un campesino saboyano. Y yo prefiero
ser franco con lo que estoy haciendo, siempre que sea posible.
Junto a una fila de terneros estaban unos hombres hablando. Secamente. Me
habían visto, pero fingían ignorarme. De pronto, uno de ellos alzó la voz,
no muy agresivamente en realidad, más bien para divertir a sus colegas.
“¿Qué estás haciendo ahí?”
“Os estoy haciendo unas fotos, a vosotros y a vuestro ganado.”
“¡Estás sacando fotos a mis vacas! ¿Habéis oído eso? ¡Se está aprovechando
de mis vacas sin pagar un céntimo por ellas!”
Me reí con los demás. Y seguí tomando mis fotos. Es decir, tomando a mi
manera lo que tenía ante mis ojos y lo que me interesaba, sin pagar ni pedir
permiso. |
El extraño que imitaba a los
animales...
Fui a ver a mi hermana, que vive en la ciudad universitaria de Aligarh, en la
India. La noche anterior, cuando llegué, me había avisado: “No te sorprende
si te despiertan temprano por la mañana. Hay una niña, una vecina, que es
ciega, pero a la que le gusta saber qué sucede. Puede que venga a ver quién
es el recién llegado”. Cansado del largo viaje en un tren que había parado
en cada estación, me dormí enseguida. Y cuando me desperté a la mañana
siguiente tardé varios minutos en recordar dónde estaba. Pude oír que algo
rascaba junto a la ventana, una uña arañaba ligeramente la mosquitera. La
niña ciega dijo Buenos días. Hacía varias horas que había amanecido. Sin
razonar el porqué, le contesté ladrando como un perro. Su rostro se heló por
un momento. Entonces imité el maullido de un gato. Y la expresión de su cara
detrás de la red se transformó en una expresión de reconocimiento y
complicidad con mi representación. Seguía con el graznido de un pavo, el
relincho de un caballo, el gruñido de un animal enorme –como en un circo-. |
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Su expresión cambiaba con cada actuación y según nuestro
humor. Su rostro era tan hermoso que, sin parar nuestro juego, cogí mi
cámara y le hice algunas fotografías. Ella nunca verá estas fotografías. Yo
simplemente seré para ella el extraño invisible que imitaba a los animales.
La fotografía es, literalmente, escritura producida a través de la luz .Gracias
al sol y el sentido de la vista es que podemos observar los objetos y el mundo
que nos rodea. Sirve como lenguaje universal de comprensión entre pueblos y
culturas distantes. Lo que el observador capta, es la luz que los objetos
absorben y reflejan, una experiencia que permite apreciar el mundo de la
arquitectura con todos sus elementos. Pero de la fotografía arquitectónica, cabe
tener en cuenta ante todo que para hacerla bien se requiere de un costoso equipo
especializado y de unos conocimientos técnicos altamente avanzados más la
sensibilidad de aquellos que se entregan a la cámara. La fotografía
arquitectónica es como la escritura, una expresión con su propia gramática: La
calidad de la luz, punto de vista del observador, ubicación del sujeto,
definición de planos de acercamiento o distanciamiento del observador, con una
visión de perspectiva. Autor original:
(MOHAMMED AFANA, Universidad de Arquitectura
superior de Sevilla, España. afaneh2468@hotmail.com) |