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Se involucró en la reconstrucción de Ciudad Nueva, que antes del huracán acogía,
sobre todo, viviendas de madera y fue destruida por el fenómeno. El hormigón
sustituyó la madera, bajo la imposición de Rafael Leonidas Trujillo, y con el
cambio del uso de materiales también se produjo la transformación en el lenguaje
arquitectónico, el cual experimentó un proceso de actualización, con Bautista
del Toro a la cabeza. El arquitecto Jorge Marte se remonta a la época para
contar la historia, con sus principales pinceladas, del art déco en el país.
Dice Marte que desde el inicio de la era de Trujillo hasta la abolición de la
dictadura, fueron muchas las obras importantes que se levantaron con marcado
influencia del estilo derivado de un movimiento del mundo de la decoración que
cobró auge en Francia. El inventario incluye el edificio Plavime, situado en la
calle El Conde, entre las calles arzobispo Meriño y Hostos. En el momento de su
construcción, en la década de los veinte, fue uno de los más ostentosos de la
ciudad. Hoy todavía muestra la ornamentación arquitectónico que lo hizo
singular. La elaboración de su escalera muestra el esmero de su concepción. En
la calle Santomé casi esquina Arzobispo Porte, una residencia privada de
hormigón visto es otra muestra de la arquitectura influenciada por el art déco.
Su diseño se atribuye a Bautista del Toro. Un ejemplo importante es la
edificación situada en la esquina que conforman las calles Arzobispo Porte
esquina 19 de marzo, donde hoy funciona una iglesia y antes era el Club de la
Juventud. Columnas y marcos definen el estilo fácilmente identificable por la
calidad alcanzada.
También el edificio estatal que es sede de Monte y Piedad, fue remodelado hacia
los años treinta para convertir su fachada en una moderna obra, con
características art déco. Aunque la estructura se mantuvo intacta por dentro, la
cara cambió para dar al entorno un aire novedoso y modernista para la época.
Como local de oficinas públicas, fue uno de los espacios estatales que la
dictadura reacondicionó a tono con la estética que promovía. Las oficinas
principales del Banco de Reservas constituyen una obra cumbre de la era. El
reloj y los escritorios desde los que se da servicio a los clientes se
concibieron con todos los requisitos de estilo imperante, el cual también se
puso de manifiesto con los murales del interior, incluido la monumental obra de
José Vela Zanetti. El muralismo, destaca Marte, era un recurso de art déco que
en Santo Domingo se puso de manifiesto en diferentes zonas. Humberto Ruíz
Castillo, recuerda el arquitecto, fue otro creador del periodo trujillista que
dejó un legado marcado por el art déco. Ejemplos son la parroquia San Juan Bosco
y residencias familiares ubicadas en la calle Doctor Delgado y su entorno. El
conjunto del Alma Mater, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, es uno de
las obras más importantes del periodo que comprende el art déco. La Ciudad
Colonial concentra la mayor cantidad de edificaciones levantadas con los moldes
que definían el art déco, aunque la Ciudad Nueva también abriga varias
construcciones que forman parte del patrimonio con el distintivo en cuestión. La
preservación de las fachadas, en espacios públicos y privados, ha permitido que
las obras art déco hayan trascendido el tiempo y sean testimonio de un periodo
de auge arquitectónico en el país.
Otra derivación de la invasión. La presencia de tropas estadounidenses en
el país, fruto de la primera intervención norteamericana, en 1916, dio lugar a
las primeras manifestaciones de art deco en el país. La zafra de construcciones
que financió la potencia invasora dejó su estampa de arquitectura moderna, con
destellos de art déco. San Pedro de Macorís, y Santo Domingo registraron sobre
todo esas manifestaciones, aunque en forma muy tímida en principio.
De las artes decorativas. El art déco, cabe destacar, no recibe ese
nombre, a pesar de que llevaba décadas en desarrollo, hasta los años sesenta. En
principio se referían a él como una arquitectura moderna que incluía una serie
de elementos ornamentales basados en formas geométricas. Considerado un estilo
complementario, el art déco no influyó fundamentalmente en la estructuración de
los espacios, sino en la ornamentación y la expresión arquitectónica -la
plástica-. ¿De dónde sale el nombre? El sustantivo sale de una exposición de
artes decorativas que tiene por escenario París en 1925. El apócope de las dos
palabras se convirtió en referente durante años del trabajo arquitectónico de
muchas ciudades del mundo. Las manifestaciones de las artes decorativas -que se
evidenciaban en objetos muebles, esculturas y piezas prefabricadas para la
decoración de edificios- pronto fueron reproducidas en obras de arquitectura. El
art deco supuso la evolución o el paso siguiente al “art nouveu”, que como línea
de ornamentación se basaba en el trabajo manual, en la que se reproducían con
detalles las formas de la naturaleza, con motivos vegetales y antropomorfa. En
Alemania y Francia surgió la escuela que recurría a líneas geométricas en los
diseños para que las máquinas pudieran reproducir las obras en serie. La
industrialización imponía una nueva estética. Por: DiarioLibre, version
digital.
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