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Exploración del suelo.
En terrenos duros: Cuando el terreno es del tipo de roca suelta, roca
fija o tepetates muy consolidados, la excavación se realiza por medio de
explosivos, los cuales desintegran las capas resistentes y facilitan el trabajo
de las máquinas para la carga y transporte de los materiales. Como explosivos se
usan generalmente la pólvora negra y las diversas clases de dinamita, siendo la
primera usada generalmente para la excavación en terrenos semi-duros, y la
segunda, en sus diversas clases, para la explotación de bancos de roca fija.
Para el uso de explosivos en excavación o explotación de un terreno, se procede
generalmente en la siguiente forma:
1. Se efectúa una perforación circular, más o menos profunda, por medio de
diferentes herramientas de ataque, tales como barrenos, las cuales son
introducidas dentro del terreno por medio de golpes de marro. A esta operación
se denomina barrenado. Para hacerla se necesitan dos operarios, uno que golpee
la cabeza superior de la herramienta, mientras el otro la sujeta en su posición
y la va girando lentamente a cada golpe (borneo). En terrenos duros, y sobre
todo cuando hay que remover grandes cantidades de material, se utilizan
martillos accionados por aire comprimido, denominados martillos neumáticos, o
bien de tipo rotatorio. Cuando se usa pólvora negra, es costumbre "monear" el
fondo del terreno con objeto de alojar mayor cantidad de explosivo. Esta
operación consiste en colocar en el fondo de la perforación una pequeña cantidad
de explosivo para producir mediante su explosión una bolsa o socavón, cuyo
material de desecho se extrae por medio de herramienta apropiada en forma de
cuchara. Todo explosivo tiene un cono de acción cuyo vértice se corresponde con
el fondo del barreno, y es indispensable verificar la amplitud de dicho cono,
con objeto de distribuir convenientemente los barrenos entre sí y calcular las
cargas de explosivo de acuerdo con el volumen de estos conos por remover.
2. Una vez hecho el barreno y moneado, en el caso de utilizar pólvora negra, se
procede a cargarlo con la cantidad necesaria de explosivo. La pólvora se
encuentra en el mercado en forma granular y la dinamita se consigue en forma de
cartuchos, o sean cilindros de 21/2 cms. de diámetro por 20 cms. de largo
aproximadamente, cuya envoltura exterior es de papel parafinado y en cuyo
interior se encuentra la gelatina de dinamita de diferentes factores de
potencia. Como es bien sabido, la dinamita consiste en una suspensión de
nitroglicerina dentro de un material inerte que puede ser tierra de diatomáceas,
aserrín o algún otro material. De la cantidad de nitroglicerina en peso que
contenga una mezcla en relación con el peso total, depende la potencia de la
gelatina, y así se encuentran en el mercado gelatinas de 20, 30, 40, 50%, etc.,
para diversos usos. Tanto la pólvora negra como la dinamita son explosivos
relativamente seguros en su manejo y se hacen explotar por medio de una
vibración de alta frecuencia producida por una cápsula o estopín, consistente en
un pequeño cilindro metálico en cuyo fondo se encuentra una cantidad de
fulminato de mercurio o de plata contenida por medio de un taco. Dentro de este
cilindro se introduce la mecha que comunicará el fuego al fulminato, y se
asegura apretando contra ella las paredes de la cápsula metálica del estopín por
medio de unas pinzas de madera. Para manejar este tipo de cápsulas debe tomarse
toda clase de precauciones, ya que vienen cargadas con un explosivo sumamente
sensible. Si el barreno está cargado con dinamita, el estopín se encaja dentro
del último cartucho que ha de colocarse dentro del barreno y se efectúa a
continuación la misma operación de tapar en la mejor forma posible y siguiendo
el mismo procedimiento. Generalmente se hacen estallar varias cargas a la vez,
por lo que es conveniente utilizar la corriente eléctrica para accionar los
estopines por medio de dos alambres que los conectan entre sí y conectados a un
dispositivo denominado explosor, el cual produce una corriente suficiente para
producir una chispa que enciende el fulminato de mercurio de los estopines. (Colaborado por:
Pedro E. Montesco) |