Movimiento y equilibrio



Movimiento y equilibrio.

Unidad y variedad son los conceptos que nos guían en el análisis de la función que cumple la organización visual en el diseño. La variedad, por su misma naturaleza, no se presta a la generalización. Los tres puntos que establecimos al definirla constituyen casi todo lo que podemos decir al respecto.

Además, debemos estudiar el problema en el contexto de diseños específicos. Tal estudio es importante, ya que de la imaginación y la sensibilidad con que encaramos la variedad depende en gran medida la calidad de nuestro trabajo. La idea de unidad, por el contrario, debe desarrollarse más acabadamente. La unidad se logra por medio de la estrecha trama orgánica de relaciones funcionales, visuales y expresivas que hacen de nuestro diseño algo único y autocontenido. La organización figura-fondo y el agrupamiento de figuras constituyen importantes factores, pero forman parte de toda percepción. Para darles la cualidad de unidad en nuestros diseños, necesitamos una idea más exacta de la naturaleza de tal cualidad.

La naturaleza de la unidad. Encararemos el problema de esta manera. He utilizado la expresión “unidad orgánica” en varias ocasiones. La palabra “orgánica” sirve para subrayar la idea de una relación necesaria y funcional entre las partes y el todo. Procede del dominio de las cosas vivas, las que siempre poseen dicha cualidad. Un ejemplo tomado de la biología nos ayudará a aclarar el problema de la unidad en el diseño. Sir D’Arcy W. Thompson ha escrito un libro fascinante, 0n Growth and Form, en el que desarrolla la idea de que las formas naturales expresan el equilibrio entre las fuerzas interiores de crecimiento y las fuerzas exteriores del medio ambiente. Su tesis es que las formas naturales constituyen, por así decirlo, un diagrama material de las fuerzas internas y externas. Una medusa, por ejemplo, está compuesta por protoplasma líquido. Siendo un líquido en un medio ambiente líquido, muestra tal equilibrio en forma muy clara.

Las fuerzas internas son el crecimiento y la tensión superficial. Esta última es una fuerza física que actúa tanto en el reino orgánico como en el inorgánico. Las fuerzas externas son la gravedad y la fricción del fluido. Un sencillo experimento nos ayudará a comprender cómo actúan las fuerzas físicas involucradas. Supongamos que tenemos un vaso alto con agua. Con un gotero, depositamos una gota de tinta china sobre la superficie. Observemos ahora qué ocurre. La tinta, más. pesada, comienza a hundirse. La tensión superficial no le permite mezclarse rápidamente con el agua. La fricción fluida la aplana a medida que desciende y la convierte en un disco que luego se abre para formar un anillo. Algunas pequeñas gotitas se separan alrededor del borde y se hunden hasta que la fricción las hace formar nuevos anillos.

Si el vaso es bastante alto, podemos obtener varios sistemas claramente definidos, que se tornan más pequeños a medida que descienden. Comparen la fotografía de los anillos de tinta con la medusa y observen el evidente paralelismo entre ambas. El cuerpo en forma de campana de la medusa es como el disco de tinta justo antes de que las partes centrales constituyan un anillo. El protoplasma, que posee gravedad específica más elevada con mayor tensión superficial, alcanza un equilibrio antes de romperse en un anillo. Los tentáculos que cuelgan de la campana corresponden al sistema de gotitas que descienden. Otro paralelo notable es el modo de reproducción de la medusa.


El vástago crece sobre un tentáculo de una manera similar a la formación de un anillo de tinta más pequeño. Thompson no sostiene que una explicación puramente física baste para el crecimiento de la medusa. Antes bien, lo significativo aquí es el sorprendente paralelo entre la forma viviente y la que resulta únicamente de fuerzas físicas. La mínima conclusión que podemos extraer es el hecho de la íntima relación entre las fuerzas internas y las externas en la conformación de formas orgánicas. Este ejemplo aclara dos aspectos del problema de la unidad en el diseño. En primer lugar, nuestra respuesta visual se caracteriza por percibir todos los elementos corno partes de un todo. En segundo lugar, la unidad visual surge de una unidad estructural más profunda.

Dicha unidad estructural no es un fenómeno casual, sino el resultado de una necesidad inevitable que, en la naturaleza, es la interacción de las fuerzas de crecimiento y las influencias configurativas del medio ambiente, y, en el diseño, es la finalidad que encuentra expresión formal en el material mediante una técnica. Ahora estamos en condiciones de analizar las características especiales de la unidad visual sin perder de vista el lugar que ocupa en el problema aún más vasto de la unidad del diseño. Ellas son:

1. Un esquema cerrado de movimiento.

2. Equilibrio.

3. Relaciones proporcionales de tamaño, número y grado.

4. Ritmo. En este capítulo consideraremos el movimiento y el equilibrio; en el siguiente, la proporción y el ritmo.

Fundamentos del diseño. Colaborado por: Arto. Raúl E, Rodríguez, RD.

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Movimiento y equilibrio. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/contenidos/equilibrio-movimiento.html.




Un comentario

  1. Jose says:

    pa k kieres saber eso jaja saludos