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Cada uno de los arquitectos del grupo se ve inmerso en un dilema cultural: la
vuelta al conformismo de los estilos históricos (es el camino de Burnham) o
trabajar en las tendencias de vanguardia (casos de Sullivan y Wright).
HENRY HOBSON RICHARDSON (Saint James Parish,
1838-Boston, 1886) es el primero en rechazar todo eclecticismo. Estudia
arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de París y colabora durante un tiempo
en la agencia de Labrouste. A su regreso a Estados Unidos trabaja en Nueva York
y en Boston. En 1885 se traslada a Chicago, donde realiza el proyecto de los
Almacenes Marshall Field and Co., levantados con ladrillo y de influencia
medieval, que se inauguran en 1887. El edificio, sobrio y volumétrico, influye
en los arquitectos jóvenes de la época, entre otros Sullivan y Wright.
WILLIAM LE BARON JENNEY (Fairhaven,
Massachussets, 1832-Los Ángeles, 1907) estudia en la Escuela Politécnica de
París. Durante la guerra de Secesión trabaja como ingeniero militar y adquiere
una experiencia que utiliza después como arquitecto. La construcción del Home
Insurance Building (1883-1885) le convierte en el primer arquitecto americano
moderno. La fachada del edificio, recubierta de albañilería –útil contra el
fuego-, está disociada de su estructura metálica de sostén. En 1890 proyecta el
Manhattan Building: dieciséis pisos y setenta y dos metros de altura que marcan
el comienzo de los rascacielos. WILLIAM HOLABIRD
(Amenia Union, Nueva York, 1854-Evanston, Illinois, 1923) y MARTIN ROCHE
(Cleveland, Ohio, 1855-íd., 1927) crean un gabinete de arquitectos que se
encarga en 1889 de la construcción del Tacoma Building; tiene doce pisos y
utiliza una estructura mixta con algunos muros portantes. La fachada se ve
coronada por un ático con una galería corrida de ventanas neorrománticas. Ellos
son los creadores de la pared celular denominada Chicago-window, estructura
rectangular básica que se corresponde con el armazón.
DANIEL HUDSON BURNHAM (Henderson, Nueva York, 1846-Heidelberg,
Alemania, 1912) y JOHN ROOT (Lumpink, 1850-Chicago, 1891) trabajan juntos hasta
la muerte de este último. Entre sus realizaciones destacan el Rockery Building
(1885-1886), cuyo patio está cubierto con una gran cúpula de hierro y cristal;
el Monadnock Building (1891), de dieciséis pisos, con muros exteriores de
ladrillo en los que las superficies se cortan formando curvas; el Templo
Masónico, con veintidós pisos y noventa metros de altura, en el que la masa se
apoya en un paramento de arcos y está coronado por un entablamento de clara
influencia románica, y el Reliance Building (1890), originariamente de cinco
pisos, a los que Burnham y el ingeniero Shankland añaden diez más en 1895,
repitiendo el mismo motivo arquitectónico. Su decoración se halla próxima al
gótico tardío. LOUIS H. SULLIVAN (Boston,
1856-Chicago, 1924) estudia arquitectura en el Instituto Tecnológico de
Massachussets, en la Escuela de Bellas Artes de París y en el taller de
Vauvremer, constructor de la cárcel de La Santé. Perfecciona su formación al
lado de Le Baron Jenney. A su regreso a Chicago entra a trabajar en el taller de
Dankmar Adler, con quien se asocia y crea la firma Adler & Sullivan, que perdura
hasta el año 1895. En 1886 recibe el encargo de construir en la avenida Wabash
un complejo que contenga auditorio, salas para reuniones, un hotel y locales
para oficinas. El resultado es el Auditorium Building, vasto edificio ocupado en
la actualidad por una universidad. Su estructura de hierro es tradicional, pero
los efectos de policromía, el juego con las texturas de materiales diversos, los
arcos y las galerías corridas denotan claramente la influencia de la obra de
Richardson. Este mismo procedimiento es utilizado en el Walker Building
(1888-1889). Sullivan es el creador del rascacielos estructural que da lugar al
nacimiento del verticalismo con el Wainwright Building (1890-1899) de San Luis,
al que siguen el Schiller Building de Chicago (1892), en forma de “U”, y el
Guarantes Trust Building (1894-1895), que puede considerase su obra maestra, con
planta baja recubierta de vidrio y pilares casi exentos en la parte inferior que
permiten que el espacio circundante penetre por debajo y dentro del volumen
principal del edificio, y el Prudential Building (1895), ambos en Buffalo.
Tras romper su asociación con Adler, su realización más importante fue el
edificio para los almacenes Carson, Pirie & Scott de Chicago (1899-1904), en el
que el ritmo de las ventanas de las seis primeras plantas se interrumpe en el
último piso, donde son más bajas. La abundante decoración del edificio separa la
zona de basamento del resto de la construcción. Posteriormente su carrera
declina y sólo recibe encargos pequeños para zonas rurales. La exposición
internacional de 1893 marca el final de la escuela de Chicago. Para este
acontecimiento, que conmemora el descubrimiento de América por Cristóbal Colón,
se construyen gran número de pabellones excepto el de transportes, obra de
Sullivan, el resto de ellos pone de relieve un claro retorno al neoclasicismo y
a los estilos historicistas. Burnham es el responsable de la organización de la
exposición, que muestra en conjunto su tendencia estilística, que en ese momento
es el eclecticismo. El edificio que tiene más éxito es la Ciudad Blanca,
pabellón construido en estilo imperial-romano con estuco y madera. El conjunto
utiliza estatuas monumentales como ornamento exterior. Todo el montaje
manifiesta claramente el desprecio por la máquina y por los nuevos materiales
que se están empleando en arquitectura, como el hierro, el acero y el hormigón.
En opinión de Sullivan, los efectos nefastos de esta exposición han de
repercutir en Norteamérica durante casi cincuenta años; y no se equivocaba,
pues, a partir de esta fecha, el mal gusto y el anacronismo presiden la
arquitectura norteamericana hasta bien entrados los años treinta, ya en el siglo
XX. (Colaborado por: luis uzcátegui luisuzc@hotmail.com
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