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Exploración del suelo.
Bombeo y drenaje de las excavaciones profundas. Cuando un edificio
requiera un tipo de cimentación profunda, ya sea de substitución total o por
flotación, las excavaciones son de tal profundidad que generalmente se inundan
por atravesar tanto el nivel de aguas freáticas como los niveles de aguas
subterráneas. En estos casos es indispensable, para poder efectuar el trabajo de
la excavación así como para poder proceder a la construcción de la cimentación,
proyectar y efectuar un sistema de drenaje del terreno con objeto de recolectar
el agua en pozos convenientemente situados a fin de bombearla hacia el exterior.
Al iniciar la excavación y encontrar los primeros mantos acuosos, se deberá
realizar sobre el terreno la excavación de canales o zanjas recolectoras
(drenes) que recojan el agua de las zonas colindantes y la lleven a una
perforación más profunda o pozo en donde se coloca una bomba para extraer el
agua y mandarla al exterior.
Es preferible mandarla a un pozo de absorción fuera de las colindancias de la
excavación que se efectúa. Lógicamente, al avanzar la excavación, los canales
van desapareciendo y es necesario irlos substituyendo por otros de mayor
profundidad en los mismos lugares, con objeto de poder seguir drenando la
excavación conforme los trabajos se van realizando. Cuanto mayor es ésta, mayor
es la cantidad de agua que deberá extraerse, por lo que se recomienda que, al
ejecutar un trabajo de este tipo, se tenga en la obra suficiente número de
bombas con la capacidad máxima adecuada para mantener el terreno lo más seco
posible. Al utilizarse un pozo de absorción para descarga de una bomba se
establecerá forzosamente un ciclo de retorno en el agua bombeada, no siendo
desde luego igual la cantidad de agua que se inyecta que la que recupera el
terreno, dado que ella tarda en atravesar los distintos mantos del terreno.
Generalmente para este tipo de trabajos se utilizan bombas portátiles del tipo
centrífugo accionadas por un motor de gasolina o diessel, y con diámetros muy
variables. Por lo tanto, en esta forma, aparte de prevenir derrumbes o grietas
propias por resecamiento, se afectará menos a las colindancias. Estos pozos de
absorción deben ser construidos en la forma indicada, construyéndolos fuera de
la ataguía o ademe de la excavación. Consisten simplemente, en una perforación
que atraviesa las diferentes capas del subsuelo y que se rellena con grava o
algún otro material permeable. El agua sobrante de estos pozos de absorción se
puede mandar al drenaje general de la Ciudad. (Colaborado por:
Pedro E. Montesco) |