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Función
social del diseño.
Todos los objetos diseñados cumplen funciones sociales las cuales repercuten en
el tiempo. La gran interrogante es la presencia o no de una ética de cuales
trabajos debe de aceptar el diseñador y cuales no, es por eso que los objetivos
de los trabajos de los diseñadores los fija la demanda en el momento y no el
profesional del diseño. El objetivo del diseño es de determinar la realización y
el modo de producción en sus proyectos, el mismo no sigue principios éticos que
indiquen cuales trabajos deben o no ser aprobados por lo que se convierte en una
practica que carece de autonomía. El diseñador debe de poner todo su esfuerzo en
resolver los problemas que se le haya pedido solucionar y obedecer al comitente
sin perjudicar sus intereses, de lo contrario no debe de aceptar el trabajo.
En muchas ocasiones los diseñadores al igual que la mayoría de los profesionales
del mundo desean encontrar un cliente para vender su servicio, es por eso que
intercambiar la creatividad por el dinero no implica modificar las convicciones
que se tengan al respecto. Los aportes a la sociedad que puede hacer el
diseñador son innumerables, pero estos
objetivos no se cumplen desde su profesión exactamente. Por ejemplo la falta de
viviendas en Hispanoamérica no es por el déficit de arquitectos sino más bien
porque no existe una persona que se haga responsable del trabajo, es decir que
si el dinero aparece habrá miles de arquitectos que quieran participar en el
proyecto. Todo lo comentado anteriormente se alude a la tarea de diseñar y en
muchos casos de la relación con los objetos y proyectos diseñados. La actividad
docente, el periodismo, la critica especializada y las fundaciones gremiales son
algunas de las relaciones entre los diseñadores y el fin social. Estas
actividades pueden repercutir en el bien común cuando los diseñadores las
enfrentan. Las mismas no son tareas del diseño y sus contenidos no provienen de
el. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ]
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