Arcos goticos



Arcos góticos.

Los límites cronológicos entre el románico y el gótico son imprecisos, por la sencilla razón de que el gótico surge del románico. El gótico empieza a manifestarse en el norte de Francia a finales del siglo XII y su proceso sigue hasta muy entrado el siglo XVI. Por un raro fenómeno de la tradicionalismo, en Inglaterra este arte persiste hasta enlazar con la revaloración romántica del siglo XIX. Aunque el arte gótico sea la consecuencia lógica de la evolución del románico, desde el punto de vista estético refleja una actitud espiritual y un gusto totalmente distinto, y en muchos aspectos opuestos. Mientras que en el románico prepondera la masa sobre el vano y, en el interior la sombra sobre la luz, el gótico tiende a la elevación de las construcciones y al dominio de la luz. La realización arquitectónica, el monumento donde el gótico alcanza su expresión mas lograda es la catedral, el edificio que se levanta en el centro de la gran ciudad y en cuya altura y magnificencia ponen su orgullo los vecinos. Se trata del templo de las grandes masas formadas en aquellos siglos.

Arcos góticos. Elementos característicos de la arquitectura gótica es el arco apuntado. Su mayor verticalidad hace que las precisiones laterales sean menores que las del siglo medio punto o semicircular, el mas corriente del romántico, según tuvimos ocasión de ver en el capitulo anterior. Al arco apuntado se le dan diferentes nombres según la proporción entre su altura y su luz. Así se llama: – De todo punto, cuando sus centros están en los arranques. – De tercio punto, cuando dividida su anchura en tres partes, los centros se encuentran en los extremos del tercio central. – De cuarto punto, si dividida su anchura en cuatro partes, se hace centro en los dos extremos de los dos cuartos interiores. El arco apuntado experimenta, durante el gótico, una diversidad de transformaciones. En el siglo XV se generaliza el arco apuntado conopial o cóncavo-convexo de cuatro centros, dos dentro, a la altura de las impostas, y dos fuera, en la parte superior. Algo posterior es el arco rebajado del tipo carpanel, de tres centros, dos en la línea de impostas y uno muy por bajo de ella. Típico de Inglaterra es el arco Tudor. En vanos secundarios de la arquitectura gótica es utilizado también el arco escarzano. Por ultimo, a finales del gótico se adopta el arco mixtilíneo, que resulta de la introducción de pequeños trazos rectilíneos dentro del arco.

Bóvedas góticas. Como en el románico, el origen de la arquitectura gótica se halla en la cubierta. Con la adopción del arco apuntado, la bóveda de aristas románicas se convierte en bóveda de crucería u ojival. Esta permite la descomposición en dos elementos: – Los arcos formeros y fajones, y los que cruzan diagonalmente, como antes, las aristas, constituyen la estructura o esqueleto de la bóveda. – Los plementos o tempanos, que apoyándose en la estructura, cierran la bóveda. Organizada la bóveda gótica sobre los dos arcos cruceros en diagonal y los exteriores, gracias a los cuales, al igual que en la de aristas, la carga se concentra en cuatro puntos, pronto se introducen innovaciones que van enriqueciendo su diseño. La adición de un nervio que una las claves de dos arcos laterales con la de la bóveda, da lugar a la bóveda sexpartita, denominada así por los seis plementos en que resulta subdividida. Con el fin de subrayar la continuidad de la nave se dispone también un nervio en el sentido del eje de esta, uniendo las claves todas sus bóvedas. De mayor trascendencia es la novedad de trazar por las bisectrices de los ángulos inferiores de cada témpano un par de nervios, que en su punto de convergencia se unen con otro nervio secundario, que desciende de la clave. Este tipo de bóveda se llama terceletes. La transformación de terceletes y nervios intermedios termina originando las bóvedas estrelladas, cuya disposición parece, efectivamente, una estrella. Se generaliza su empleo en el siglo XV. Un mayor enriquecimiento de la bóveda de crucería lo aportan los multiples nervios curvos que ligan las naves secundarias. Uno de los importantes logros en este sentido es la bóveda en abanico creada en Inglaterra.

Pilares góticos. Consecuencia inmediata de multiplicar los nervios secundarios de la bóveda de crucería es la transformación del pilar. Si en un principio las columnas adosadas conservan su sección circular, a medida que el estilo evoluciona al multiplicarse para recibir los nervios de las bóvedas, se van haciendo mas finas y transformando su sección circular en apuntada. Como es natural, la perdida de personalidad de las columnas y el convertirse en delgadas molduras, lleva consigo la desaparición del capitel individual y su fusión en una estrecha faja, que es ya el capitel corrido del pilar. En las basas no se llega a esta fusión, pero en cambio es frecuente labrarlas alternativamente a alturas diferentes.

Arbotantes. Los estribos utilizados en el románico para contrarrestar los empujes laterales de la bóveda, se sustituyen en el gótico por un simple arco, denominado arbotante, que, apoyado en su parte superior en el arranque de la bóveda ojival, transmite su empuje lateral a un contrafuerte situado en el muro de la nave inmediata, sin dificultar la entrada de la luz ventanal abierto en el muro de la nave cuya bóveda contrarresta. Con el fin de evitar el desplazamiento del contrafuerte por el empuje del arbotante, sin elevarlo excesivamente en su totalidad y, a su vez, contribuir al efecto ascendente característico de la arquitectura gótica, se le corona con el pináculo o pilar terminado en forma apiramidada en su parte superior. El arbotante también sirve para conducir al exterior, a través de los pináculos el agua de lluvia de las bóvedas. Cuando por la gran altura de la nave se emplean dos o mas arbotantes superpuestos, el mas alto desempeña aquella función. Las bocas o cañones de desagüe, generalmente ornamentados con figuras animadas, son las llamadas gárgolas.


Fuente oficial del artículo:
Enciclopedia CEAC, del encargado de obras “Historia de la arquitectura”.

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Arcos goticos. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/contenidos/goticos-arcos.html.