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Hiroshi Sugimoto. Hace ya tiempo que
Hiroshi Sugimoto ha estado esforzándose por tomar fotografías del vacío. Es un
buen tema, porque es a la vez esquivo y omnipresente. No puede alcanzarse
directamente, sino que hay que llegar hasta él de hurtadillas. Pero Sugimoto
nunca había encontrado un modo tan sorprendente de mostrar el vacío como en
estas fotografías de arquitectura moderna y contemporánea. Son como las
fotografías de los dioramas y el museo de cera en tanto que logran que sus
temas parezcan irreales –deshabitados, no parecen edificios sino como maquetas
o incluso juguetes, al menos cuando se los muestra aislados de sus contextos
urbanos, lo que suele ocurrir-, y sin embargo su fuerza expresiva aumenta
debido al hecho de que son, a pesar de todo, fotografías de edificios reales.
De hecho, seguramente estas fotografías se cuentan entre las menos informativas
factualmente que se hayan tomado nunca de sus temas, típicamente bien
documentados, que varían desde célebres iconos como la Torre Eiffel y el
pabellón de Barcelona hasta obras contemporáneas de arquitectos como Tadao Ando
y Steven Holl. Ello no se debe únicamente a los extraños ángulos que Sugimoto
ha escogido en ocasiones (casi nunca presenta el edificio, o incluso una de sus
partes, como una gestalt coherente), sino también al modo en que se difuminan
las imágenes, transmitiéndoles un cierto sentido pictórico de generalización y
una vaporosa inestabilidad. Las imágenes de exteriores de edificios tomadas por
Sugimoto son, típicamente, imágenes no de un objeto sino de un movimiento, de
un surgimiento brusco hacia las alturas o hacia el exterior –lo cual puede
decirse no sólo de estructuras de una verticalidad vertiginosa, como el
Fujisawa Municipal Gymnasium de Fumihiko Maki, que tiene el aspecto de un
observatorio, sino incluso de estructuras horizontales, que parecen abrazarse
al suelo, como la Fagus Shoe Last Factory de Gropius, lo cual se debe a que
este fotógrafo contempla la arquitectura como una enérgica proyección sobre el
vacío, y jamás olvida mostrarnos a un tiempo ambas cosas: la energía y el
vacío.

Peter Bialobrzeski, Jordi Bernado, Ezra Stoller y Arima Linke son algunos de
los grandes fotógrafos que dominan el arte de la fotografía arquitectónica
siendo capaces de transportarnos a su propia e intima visión. Transmitiendo
emociones y hasta movimiento donde otros solo verían edificios.

Estas dos ciudades gigantescas parecen en las fotos sacadas de una película
futurista. Son algo así como la ciencia ficción de la arquitectura..En la
primera se ve que Bialobrzeski busca algo mas que transmitir la elevación del
punto de vista y la toma nocturna consiguen desvirtuar la escala real de la
imagen favoreciendo su abstracción y la sombrosa densidad del paisaje urbano.
En la segunda, el elemento humano contribuye a magnificar las ya de por sí
inmensas dimensiones de los edificios que sirven de telón de fondo de manera
que nos hace sentir pequeños delante de este tipo de arquitectura.

Esta fotografía dice mucho sobre la sensibilidad del arquitecto y del fotógrafo
y nos transmite un concepto arquitectónico. Los edificios son como un Mecano
que se coloca en el suelo formando un conjunto armónico entre si. En este caso,
como en el anterior, el punto de vista influye muchísimo y aquí se impone una
tonalidad azul que refuerza el efecto del cielo reflejado en las fachadas de
vidrio.
Articulo personal: Yo personalmente el tema
de la fotografía, no solo la arquitectónica, me deslumbra y me fascina. Es un
tema muy amplio y necesito mucho tiempo para poder explicar lo que sienten
algunos al ver una fotografía bien hecha. No sé si he conseguido con este
trabajo de la fotografía arquitectónica llamar la atención de algunos sobre
este tema, pero si estoy seguro de que me he convertido en un amante o
aficionado a la fotografía. Pensar en un momento en que la detención del tiempo
se consigue a través de una foto es algo impresionante y también cabe tener en
cuenta que la fotografía es única pero cada persona la ve de otra forma, es
decir, que tenemos los mimos ojos y funcionan de la misma forma pero no vemos
lo mismo. Antes de hacer este trabajo siempre me gustaba la fotografía y ahora
después de leer unos libros sobre la fotografía me siento diferente porque cada
vez que veo una fotografía veo cosas que antes no veía porque a lo mejor no me
fijaba bien o no valoraba muy bien el trabajo de un fotógrafo.
Para mi la fotografía es como la pintura y la escultura. Es un arte bastante
difícil o lo puedo llamar como bastante sensible porque cuando se coge una
cámara y se intenta sacar una foto en ese momento se mueven los sentimientos
del fotógrafo hacia un objeto y después de unos segundo se le da al botón y se
vuelven estos sentimientos o desaparecen y al intentar coger otra fotografía
salen otros sentimiento distintos a los anteriores y creo que por eso la
fotografía nunca muere porque siempre hay infinitos sentimientos para infinitos
objetos. Creo que ahora toca a mí elegir una fotografía de este trabajo. Para
mi gusto la fotografía que más me atrae es la de Candida Höfer, Bahaus, Walter
Gropius, 1995. Pienso que el fotógrafo ha sabido colocarse bien en este pasillo
tan estrecho y el hecho de que esta fotografía me movió los sentimiento de una
forma inexplicable merece la pene elegirla como mi favorita en este trabajo. Autor original:
(MOHAMMED AFANA, Universidad de Arquitectura
superior de Sevilla, España. afaneh2468@hotmail.com) |