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Compactación
del hormigón. Para obtener un hormigón compactado, se tiene que
proceder a la consolidación de la masa mediante diversos sistemas, dependiendo
de la consistencia del hormigón, de manera talque se eliminen los huecos y se
obtenga una masa compactada.
Compactación por picado: Se ejecuta con una varilla introducida en la masa
del hormigón; es valida para consistencias blandas o fluidas.
Compactación por apisonado: Mediante un pison en elementos de gran
superficie y poco espesor (máximo 20 cm.), para consistencias blandas y
plásticas.
Compactación por vibrado: Es el sistema mas común, ya que se emplea para
hormigones plásticos o secos, dando los mejores resultados. En general se
vibrara toda la masa, durante el tiempo necesario para obtener una superficie
humedad; el mas usado es el vibrado interno, compuesto de un dispositivo
conectado a una manga que mediante una espiral, produce vibraciones para obtener
la consolidación de la masa. Se introduce en diversos puntos separados de 40 a
60 cm. Con una duración aproximada de 1 minuto, siendo preferiblemente el
vibrado de muchos puntos con menor tiempo que no a la inversa. En el caso de
losas o elementos superficiales, se utilizan los vibradores mecánicos de
bandeja. En la preparación de elementos superficiales, se utilizan los
vibradores mecánicos de bandeja. En la preparación de elementos constructivos,
se utilizan mesas vibradoras en las que los moldes quedan sujetos a las mismas.
Compactación por centrifugado: Es la que se utiliza en la fabricación de
tuberías, quedando los áridos gruesos en la parte exterior y la parte más rica
en su parte interior.
Transporte. Es de suma importancia que la masa fresca llegue a la obra de la
misma forma que ha salido de la hormigonera, sin disgregaciones, intrusión de
cuerpos externos, cambios en el contenido de agua, etc., el secado del agua
previo a su colocación reduce ostensiblemente sus calidades de resistencias e
impermeabilidad, rechazándose todos aquellos hormigones que ya han iniciado el
proceso de fraguado. Conviene que la duración del transporte sea lo menor
posible para evitar la disgregación de la masa, así como los peligros de la
desecación o fraguado; por regla general, no debe superarse una hora desde su
fabricación hasta su puesta en obra.
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