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Se debe tener en cuenta que el primer medio de protección
contra el frío está en el hormigón mismo, en una cuidada dosificación y curado
para conservar el calor de hidratación; a medida que la temperatura baja se
deben tomar otras precauciones. Los sistemas de protección pueden ser de
diferente tipo entre los cuales destacan la construcción de recintos, la
protección de las estructuras por medio de materiales aislantes y el uso de
calefactores.
RECINTOS.
La construcción de recintos se puede utilizar para proteger al hormigón de las
bajas temperaturas. Éstos pueden ser de madera, de lona o polietileno; también
se puede disponer de recintos prefabricados de estructura de plástico rígido.
Los más populares son los que admiten el paso de la luz solar. Con una altura de
1.80 m se logrará entregar una protección adecuada contra vientos penetrantes.
MATERIALES PARA AISLACIÓN.
Es posible retener tanto calor como la humedad en el hormigón cuando se cubre
con cobertores aislantes comerciales o con aislamiento mediante materiales
fibrosos. Se puede determinar la efectividad del aislante colocando debajo de
éste un termómetro que entre en contacto con el hormigón. En el caso de utilizar
moldajes para un uso repetido se pueden aislar de forma económica con cobertores
comerciales o con cobertores de materiales fibrosos. El aislante deberá tener
una cubierta resistente a la humedad que soporte los maltratos que se originen
del manejo de los moldajes y la acción del medio ambiente. Los cobertores están
fabricados de fibra de vidrio, esponjas de hule, espuma de vinilo, lana de
asbesto, espuma de poliuretano de celdas abiertas o fibras de celulosa. Para las
cubiertas externas se utilizan lonas, polietileno tejido u otras telas
resistentes que soporten los manejos rudos. (Enviado por:
Ernesto Catrinao Aedo Email:
fenix_2040@latinmail.com) |