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Temperaturas por debajo de 0°C pueden llevar a la destrucción
parcial o total del hormigón debido a las fuertes tensiones de tracción que se
originan al congelarse el agua contenida en la masa del material. En este
aspecto, el hormigón resulta particularmente vulnerable cuando está fresco, es
decir que aparte de carecer de la resistencia suficiente, contiene en su masa
una gran cantidad de agua que aún no ha reaccionado con las partículas de
cemento. A los fines prácticos, se considera que la saturación de agua ha
disminuido lo suficiente cuando el hormigón alcanza una resistencia a la
compresión superior a los 3,5 MPa (35 kg/cm2).
Pero las prácticas constructivas deben asegurar la protección
del hormigón no sólo en las primeras horas a contar desde su colocación en los
moldes, sino que debe continuarse el cuidado para que alcance el desarrollo de
la resistencia en el tiempo a los valores requeridos por el proyecto. La
temperatura ambiente de 4,5°C resulta pues el valor tope superior a partir del
cual, y según baje la temperatura, deberán tomarse distintas medidas de
protección del hormigón. En general, en las distintas regiones del país y según
la época del año, es posible predecir las variaciones de temperatura ambiente
que puedan afectar a una obra y por consiguiente la posibilidad que se produzcan
heladas. Y de acuerdo a los valores de temperaturas mínimas que se prevean,
deberán ser los medios de protección a emplear. (Enviado por:
Ernesto Catrinao Aedo Email:
fenix_2040@latinmail.com) |