La lectura de imágenes.
El ojo se siente instintivamente atraído por los colores brillantes y
luminosos y por aquellas zonas en las que se aprecia actividad. Algo nítido nos
llamará antes la atención que algo borroso. Nuestra mirada se dirige
prioritariamente hacia la figura humana, especialmente si está desnuda o vestida
de forma llamativa. El fotógrafo puede recurrir a todo esto para centrar la
atención del espectador sobre unos puntos de la imagen. Si todas las partes de
la escena tuviesen el mismo peso, resultarían confusas y revueltas; el ojo
vagaría azaroso y el cerebro las encontraría desconcertantes difíciles de
interpretar.
Las líneas de retorcidos viñedos conducen la mirada hacia los detalles de la
puerta y del pintoresco tejado del castillo de Cos d’Estournel, en Francia
¡Las líneas paralelas que procede el sol al atravesar el parasol rayado
convierten la arena en una ancha manta, cuyo diseño continúa por encima de la
toalla y de la joven!... El listado que crea la luz al pasar a través del techo
de tablones en el zoco de Marrakesh conduce la vista hacia el punto luminoso del
arco, profusamente decorado. Autor original: (MOHAMMED
AFANA, Universidad de Arquitectura superior de Sevilla, España. afaneh2468@hotmail.com)