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CLASIFICACIÓN DE LA MAMPOSTERÍA DE CONCRETO SEGÚN SU FUNCIÓN.
En los capítulos anteriores se hizo referencia a las unidades y a su
aspecto (función "arquitectónica") como unidad. A continuación se presenta una
clasificación de la mampostería como conjunto, según sus funciones estructurales
y arquitectónicas.
Función estructural. La función estructural está ligada a la capacidad del
muro para soportar o no carga, diferente a la de su propio peso, por lo cual se
tendrán los siguientes tipos de mampostería:
No portante. Es aquella cuya función principal es la de conformar muros que
sirvan para dividir espacios, sin tener una función expresa o tácita de soportar
techos o niveles superiores. Este tipo de mampostería conforma las particiones o
fachadas en edificios con sistemas portantes en pórticos de concreto, acero o,
incluso, madera.
En muros exteriores. Las condiciones de exposición en fachadas, fundaciones,
etc., donde puede haber presencia de agua al menos por un lado del muro, sea
este portante o no, conlleva la necesidad de unidades de baja permeabilidad y
absorción con el fin de impedir la entrada de agua a través del muro. Por
supuesto, este fenómeno se ve muy reducido cuando el muro es protegido,
adicionalmente, por medio de revoques, pinturas, hidrófugos, etc. Desde el punto
de vista de la resistencia, no se presenta como factor crítico, siempre y cuando
soporte la intemperie y sea estable con el tiempo.
En muros interiores. En muros interiores o particiones, las condiciones son
las mínimas, pues se entiende que ni desde el punto de vista de cargas ni desde
el hidráulico o térmico se van a presentar solicitaciones importantes. En estas
condiciones merece un cuidado especial la uniformidad y estabilidad dimensional
de las unidades, con el fin de reducir la cantidad de materiales de acabado y
evitar la fisuración de los muros por separación de las unidades y el mortero.
Portante. La mampostería portante impone, adicionalmente a las
características enunciadas anteriormente, de acuerdo al tipo de exposición, la
necesidad de una resistencia superior en los elementos, suficiente para soportar
las cargas que debe soportar, o que tengan una resistencia tal que se diseñe la
estructura para ella. Esto en cuanto a las unidades, pero como conjunto, aparece
la participación del refuerzo, lo que le ha dado la dimensión que posee la
mampostería en la actualidad, dentro de los sistemas estructurales.
Según el refuerzo. La presencia del refuerzo en la mampostería determinó su
liberación, como sistema estructural, de las ataduras de las resistencias a la
compresión, tracción y cortante.
No reforzada (tradicional o simple). Aunque se hable de mampostería
portante, durante mucho tiempo se utilizó mampostería sin refuerzo, de la misma
manera como se había venido utilizando la mampostería de arcilla. Esto ya no es
posible a la luz de los códigos de estructuras modernos, pero se cuenta en el
medio con un sinnúmero de obras ejecutadas de esta manera durante la década de
los años 50 y 60; y aún hoy en día con algunas, que dada su magnitud o por no
estar bajo los controles de las entidades encargadas de realizarlos, se
continúan realizando de este modo.
Reforzada (estructural). La mampostería estructural reforzada ha hecho
posible extender el concepto histórico de la mampostería a estructuras de
paredes mucho más delgadas y con alturas de hasta 20 pisos, nivel hasta el que
se considera económicamente factible construir edificios de mampostería de
concreto. En nuestro medio, si bien se han logrado estructuras de hasta unos 14
pisos, predomina la utilización de la mampostería estructural para viviendas de
uno y dos niveles y para multifamiliares de 5 pisos, conformando unidades de
gran tamaño.
Según el material. Como en otros campos, el concreto compite con la arcilla
en el de la mampostería estructural.
Todo concreto. La mampostería estructural "todo concreto" es, antes que una
alternativa, una verdadera posibilidad térmica por permitir realizar todo el
edificio de manera modular y utilizando un número muy limitado de recursos, en
cuanto a materiales, todos ellos fundamentados en el uso del cemento (morteros
de inyección, morteros de pega, bloques de concreto, losas de concreto, etc.).
Combinada con otros materiales. A pesar de lo anterior, la mampostería de
concreto debe competir técnica y económicamente con la de arcilla, en aquellos
lugares, donde están disponibles ambas alternativas. Pero la competencia no es
excluyente, sino que en muchos lugares donde se ha tenido tradicionalmente una
arquitectura con fachadas de arcilla, se conserva este material en la fachada y
se construye el interior en mampostería de concreto, aportando ambos su función
estructural.
Arquitectónica. Los numerales anteriores han hecho referencia a la función
estructural de la mampostería de concreto, la cual puede estar o no ligada a su
función arquitectónica de acuerdo tan sólo a la forma física que se le haya dado
a las unidades.
Sencilla. Se plantea entonces la posibilidad de tener una mampostería
sencilla, elaborada con unidades planas lisas, cuya principal virtud sería la
uniformidad total en color, textura y proceso constructivo, para conformar
paredes que deben lucirse por sí mismas, sin más atributos desde el punto de
vista arquitectónico.
Con acabados. Cuando las unidades se producen con alguno de los acabados
especiales enumerados en el Capítulo 2, se abre todo un universo de
combinaciones disponibles para el diseñador, que puede aprovechar para sacar el
máximo provecho posible del sistema, tanto desde el punto de vista estructural
como desde el arquitectónico.
Unidades con acabados. Al considerar los acabados se plantea la posibilidad
de tener el acabado integrado a la unidad portante o estructural, lo que reduce
considerablemente el costo de construcción del muro de fachada. Pero esto
implica tener unos cuidados necesarios para asegurar su estanqueidad y calidad
estética al mismo tiempo.
Enchapes con acabados. El empleo de enchapes podría decirse que es el
maquillaje del edificio a la manera de mampostería. Resulta práctico porque sin
importar el sistema estructural empleado ni el de particiones, se le puede dar
al edificio una envoltura con un material uniforme, fácil de colocar y de
adaptar a las diversas condiciones. Con los enchapes es necesario tener en
cuenta un sistema de sujeción al muro base para que ante la eventualidad de un
temblor, no se desprendan.
Combinación de las anteriores. En muchos casos es necesario utilizar
unidades y enchapes con el mismo acabado, para conformar ciertos detalles
constructivos como los bordes de losas, etc. Esto se considera como un artificio
antes que una falta al sistema mismo de coordinación modular, pues un enchape
equivale a tener tan sólo la superficie exterior de la unidad con acabado.
Según su empleo en el edificio. Cuando en un medio aparece la mampostería de
concreto como un sistema nuevo, disponible para que tanto los ingenieros
estructurales como los arquitectos hagan uso de ellos, casi siempre es acogido
más fácilmente por los primeros que por los segundos, a pesar de que para ambos
profesionales implica aprender a utilizarlo de manera diferente a la de
cualquier otro material.
Por escala. A este respecto se hace mención de la utilización de la
mampostería de concreto como material de fachada, según el diseño elaborado por
el arquitecto. El porcentaje del área de esta, recubierto con elementos de
concreto, bien sean unidades portantes o enchapes, evoluciona muy comúnmente de
ciertos detalles o acentos, como balcones, antepechos en ventanas, muros de
basamentos, etc., hasta recubrir completamente el edificio, pasando por una
etapa intermedia de grandes muros en mampostería que contrastan con acentos en
otros materiales. En estos casos aparece un fenómeno interesante y es que cuando
se tienen superficies muy grandes, la unidad pierde su identidad y se convierte
sólo en una textura para la gran superficie, especialmente si la mampostería fue
muy bien ejecutada y los materiales son muy uniformes. A este fenómeno
contribuye el hecho de pintar la mampostería, lo que le da todavía mayor
uniformidad.
Acabado integrado al muro de fachada. Ya se hizo mención de la posibilidad
de integrar el acabado al muro de fachada por medio del empleo de bloques con
acabados. Sin embargo, esto implica tener unos controles mucho más estrictos en
la construcción, tanto en el alineamiento de los muros y bordes de losas como en
el aseo de ésta y en la correcta ejecución de las juntas de dilatación entre
pisos, porque este tipo de fachada es intocable. Cualquier desalineamiento o
error en la modulación será altamente visible.
Enchape completo del muro de fachada. El enchape con unidades o chapas de
mampostería, por el contrario, ofrece la posibilidad de corregir defectos,
desalineamientos o adiciones a un muro o fachada, haciendo uniforme su
apariencia externa.
Construcción nueva. El enchape en construcción nueva posee un costo bastante
elevado, pues requiere levantar la estructura portante, el muro de cerramiento
(los cuales pueden ser uno solo en la mampostería estructural), disponer de las
fijaciones y colocar el mortero de adherencia, que la hace casi siempre, más
costosa que la alternativa con bloque con acabado incorporado o los muros lisos
revocados y pintados.
Reforma. En reformas la situación es diferente porque simplemente compite
con otros recubrimientos y es muy económica cuando se han hecho alteraciones al
paramento y es necesario uniformar su superficie, lo que resulta muy costoso con
otros rellenos de mortero y concreto para tener que revocar luego y recubrirlos
con otros acabados.
Combinada con otros materiales. Es muy frecuente que, en función del estilo
arquitectónico imperante o que se quiera respetar, de los materiales disponibles
(entre ellos, diferentes posibilidades de unidades y enchapes de concreto) y de
la capacitación de la mano de obra, se utilice la combinación de elementos de
mampostería de concreto con otros de arcilla y con materiales complementarios
para detalles como tabletas de cerámica, superficies lisas revocadas (pintadas o
no), superficies de vidrio, etc. De la eficiencia en combinar estos recursos
disponibles depende en buen grado la aceptación de la mampostería de concreto
como material de fachada.
Por imagen. Cada material posee una calidad intrínseca que se transmite a
quien lo observa y le imprime carácter a la edificación. De la misma manera como
se ha asignado a la ligera la frialdad al concreto, se le ha calificado de
cálido a la arcilla cocida, de impersonal al vidrio espejo y de industrial al
metal. Sin embargo se ha observado que la mampostería de concreto ha ido
haciendo campo en tres nichos específicos:
Institucional. Por la disponibilidad de los elementos de mampostería de
concreto como unidades con acabado y como enchapes, es un material que ha sido
acogido por diversas empresas para que brinde una imagen institucional uniforme,
independientemente de que sea una construcción nueva o una reforma. En este
campo de imagen institucional se pueden citar varios ejemplos en el país, tanto
en el área de finanzas como en la comercial y la de servicios: Almacenes Ley,
Credencial, Corporación de Ahorro y Vivienda Las Villas, Almacenes Carlos Nieto,
Mobil, Texaco, etc.
De seguridad. La construcción en concreto, en general, infunde un sentido de
fortaleza especial, lo que unido a su resistencia real, permite diseñar
estructuras resistentes y seguras al ataque, aun con explosivos. Este carácter
no le es esquivo a la mampostería de concreto que, dada la multiplicidad de
acabados y ante la posibilidad de rellenar y reforzar las celdas, permite
construir estructuras que no sólo parezcan sino que sean verdaderamente
resistentes, brindando tanto psicológica como realmente seguridad según los
parámetros de diseño empleados.
Estilo arquitectónico. La realidad, después de todo el recorrido efectuado
por las múltiples posibilidades que ofrece la mampostería de concreto es que
ésta devuelve, en imagen y calidad, la dedicación que los diseñadores hayan
tenido para con ella. Para corroborar esto, sólo es necesario recorrer cualquier
ciudad, o texto al respecto, y apreciar cuán diferentes pueden ser diversas
obras realizadas con el mismo material, que puede dar una imagen de modernidad o
incorporarse dentro de un contexto histórico, reflejar economía y coherencia o
derroche de imaginación y forma, en construcciones de bajo costo o en aquellas
de primera categoría, en espacios públicos o en la intimidad del hogar; pero
siempre mostrando unos de los "múltiples rostros de la mampostería de concreto.
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