Movimiento moderno


   


Hitler escoge como consejero de arquitectura a su amigo Paul Ludwig Troost, miembro del partido nazi desde 1924 y admirador de Schinkel y del clasicismo. Su obra máxima es la casa del Arte Alemán (1934) de Munich, inspirada en el arte clásico, según el orden dórico.

A su muerte, en 1934, ocupa su cargo ALBERT SPEER, que une arquitectura y escenografía en sus monumentales y militarizadas construcciones. Sus modelos proceden del arte egipcio, del babilónico, del neoclásico, etc., que le proporcionan elementos que enfatizados y monumentalizados se convierten en la expresión más clara del poder y la presencia nazis. Las principales realizaciones se llevan a cabo en Berlín, Munich y Nuremberg. Entre sus obras podemos destacar el estadio de Seppelinfeld (1936) de Nuremberg, escenario ideal para las concentraciones nazis, y el estadio olímpico de Berlín con sus edificios anexos (1936).

En 1937 se reconstruye el edificio de la cancillería, que ha de ser, en opinión de Speer, el modelo más emblemático del poder del Reich; para su construcción se seleccionan cuidadosamente los materiales, y se estudia la proyección de los espacios, que se estructuran a imagen de Versalles, y, por último, se tallan y esculpen esvásticas en muros y muebles. Otro proyecto importante es la reordenación de la ciudad de Berlín en 1937, para lo que se toman como ejemplos la Roma imperial, París y Washington. Una de las obras interesantes de Berlín es la construcción y planificación del aeropuerto de Tempelhof (1934-1935), obra de Sagebiel. En viviendas privadas y rurales se toma como modelo la arquitectura regionalista, desechándose todo aquello que pueda sugerir la estética de la máquina, y en las edificaciones de tipo industrial se siguen de forma parcial las pautas marcadas por Behrens en la firma AEG. (Colaborado por: Luis Uzcátegui luisuzc@hotmail.com )


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