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Monasterio de Poblet.
Lejos del ruido y el bullicio, ubicado sobre las cálidas tierras de la
tarraconense sierra de Prades, hay un
monasterio
que parece como si se hubiera perdido en el tiempo, pues esconde tras sus
dorados muros un extenso pasado medieval.

El Monasterio de Santa María de Poblet, conocido también como el Monasterio de
Poblet, se construyó a mediados del siglo XII, en un predio un poco apartado, en
el que solamente contaba con agua y espacio para la meditación. Allí se
albergaron los monjes cistercienses, que son los monjes benedictinos, por un
tiempo correspondiente a varios siglos, persiguiendo la pureza de sus orígenes.
La composición arquitectónica del lugar está dispuesta en forma de cruz latina,
poblada por sus características capillas que están dispuestas de forma radial,
por lo que se obtiene como resultado un ejemplar único y valioso entre los
ejemplares de la arquitectura de esta orden. Posee unas dimensiones impactantes,
de forma tal que el visitante siente la necesidad de continuar el recorrido de
su interior, el cual cabe señalar no es para nada austeridad o simple.
Sus muros son bastante trabajados y posee lugares ocultos que son una
representación del reflejo del poder y de los intereses que se encontraban por
todos los alrededores de los monasterios, de manera que parecía una residencia
monárquica, la cual se conservó en perfecto estado gracias al cuidado de sus
habitantes, los eternos y silenciosos monjes.
En este lugar se albergaban especialmente a los pobres, enfermos y los que
buscaban ayuda en el lugar, por lo que después fue necesaria la creación de un
establecimiento para esta finalidad. Al paso del tiempo esta construcción siguió
creciendo gracias a la bondad de los benefactores, pues a la capilla dedicada a
Santa Catalina y al hospital le fueron anexados una serie de espacios que
finalmente terminaron en la obra que vemos actualmente, la cual es Patrimonio de
la humanidad de la UNESCO, desde el año 1991. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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