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Arquitectura norentense.
Pueden parecer simples, lisas y sin muchos ornamentos... que estén construidos
con adobe o con sillar las puede hacer desmerecer entre los grandes edificios
construidos de acero y concreto, pero los inmuebles antiguos característicos de
la región noreste de México merecen ser restaurados y valorados. Después de una
investigación que data desde 1986, el arquitecto Antonio Tamez Tejeda realizó un
esfuerzo por evaluar el nivel de las antiguas construcciones de la región
noreste de México y del sur de Texas, la gran mayoría son simples pero hermosas,
aunque sufran de un cierto abandono producido por los efectos migratorios y por
el descuido de los años. En su publicación 'Cultura y contexto: arquitectura del
noreste' Tamez Tejeda hace un homenaje a todos aquellos edificios antiguos que
se encuentran en el desuso y abandono, ya sea de las grandes ciudades como es el
caso de Monterrey, o en los pequeños municipios de las regiones alejadas.
Editado por la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL, este libro se
presentará esta noche en el Colegio Civil, Centro Cultural Universitario.
"Decía don Honorato de Balzac -cita Antonio Tamez Tejeda- que 'en la historia de
la arquitectura ha quedado escrita la historia de la humanidad' y creo que esto
es cierto, sin ánimo de comparar pero creo que los edificios históricos de
nuestra región son de la misma calidad arquitectónica que los del sur de
México", señaló el catedrático Antonio Tamez Tejeda. La capacidad de adaptación
que tuvieron nuestros ancestros al edificar fuertes construcciones con
materiales simples como el barro o la cal, además de ingeniosas construcciones
que facilitaban su situación de vida, son elementos a rescatar de los antiguos
arquitectos de la región. Sin embargo, ante la escalada de los nuevos edificios
construidos con acero y vidrio, que resultan imponentes en las grandes
metrópolis del mundo, se vuelven "poco llamativas" las construcciones antiguas
de nuestra región, llámense las casitas, pequeñas capillas o los pequeños
jacales. "Como que la gente se olvida un poco de las raíces ahora que tiene más
acceso a la información y a o que pasa en otras partes del mundo... sin ánimo de
comparar pero, si nos ponemos a analizar las estructuras de los antiguos
edificios de la región nos podremos dar cuenta que éstos tuvieron una razón
plena de ser y que están identificados plenamente con la forma de ser de los
antiguos norteños", especificó el catedrático. Las bondades que ofrecía el adobe
o el sillar en aquellos años (se dejaron de usar casi a la mitad del siglo XX)
era la de mantener frescas y permeables las casas y edificios antiguos gracias a
las propiedades mismas de los materiales, cosa que no provee el block común que
se utiliza actualmente.
Sin embargo, en pleno siglo XXI sería muy complicado requerir a estos materiales
ancestrales debido a su alto costo de producción, pues como ya es muy poca la
gente que los solicita su costo de fabricación ha aumentado siguiendo la ley de
oferta y demanda. Pero aunque la arquitectura 'terrosa' pueda parecer pasada de
moda, su valor estético sigue siendo motivo de estudio, pues si las fachadas
pueden parecer escasamente labradas, malamente comparadas con los edificios
coloniales del sur de México, su razón de ser tenían. "Si me pidieran comparar
las fachadas lisas con los edificios modernos yo diría que no tienen punto de
comparación pues cada una tiene su razón de ser, ambas tienen su contexto
histórico válido, pero si en esas comparaciones hablamos de que se utilicen
elementos ajenos a la época histórica eso ya sería otro punto a considerar",
especificó Tamez Tejeda. Para guardar respeto a nuestras raíces culturales,
sería recomendable que estos monumentales testimonios de nuestra historia sean
preservados, restaurados y valorados por la misma sociedad que los ha visto
nacer y morir. Por: Luisa Garcia,
www.arqhys.com
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