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En todo el mundo hay pirámides. Una forma
antigua en el ´´Nuevo´´ mundo. Las pirámides más antiguas que ahora
conocemos se encuentran en la costa de Perú, en un lugar llamado Aspero. En el
cuarto milenio a.c., la gente de Aspero todavía no había realizado cerámicas
cocida en horno, detalle que es considerado como una de las marcas de la
revolución agrícola del Neolítico. Sin embargo, vivían en asentamientos,
cultivaban en el desierto y en los valles. Y a pesar de sus condiciones
aparentemente primitivas, estos pueblos acumularon lo suficientes recursos como
para construir pirámides, empezando posiblemente en una época tan antigua como
el 3500 a.c., de Aspero construyo siete plataformas con forma de túmulo y seis
pirámides. Las dos estructuras de mayor tamaño se conocen hoy por sus nombres
españoles, Huaca de los Ídolos y Huaca de los Sacrificios. Ambas estructuras son
pirámides truncadas, monumentos con techumbre plana sobre las que se levantaron
otros edificios. El método de construcción fue único. Los trabajadores
entretejían juncos fuertes que formaban unas redes que servían para agarrar
escombros. Estos capazos se depositaban entonces en el lugar para construir lo
que a la postre seria la masa de las pirámides, de igual forma que los egipcios
empleaban bloques de piedra o los mesopotámicos ladrillos de adobe. El método de
las cestas se utilizo solamente en las pirámides. Otras estructuras de Aspero
fueron construidas con adobe cubierto de estuco, una forma de construcción más
típica de los climas desérticos.
Entre el 3200 y 2500 a.c., en el paraíso se construyo otro complejo ceremonial
incluso más grande. Allí hay nueve pirámides que forman una especie de U. cubre
unos setenta mil metros cuadrados y mira hacia los importantes Andes. En Huaca
Prieta se levanto un túmulo extraordinariamente grande y de forma rectangular
entre 3000 y 2600 a.c., mide unos ciento veinte metros por casi cieno cincuenta
de lado y cuarenta de alto. Más allá del hecho de que estos pueblos antiguos
construyeran las pirámides monumentales, no sabemos prácticamente nada. Quienes
fueron exactamente estas gentes o porque construyeron estructuras tan curiosas y
fascinantes siguen siendo preguntas muy importantes que todavía no tienen
respuestas. Las pirámides de Giza no son, de ninguna manera, las únicas
estructuras piramidales que se pueden encontrar en el propio Egipto, oriente
medio o incluso en el resto del mundo antiguo. De hecho, la construcción
piramidal se ha dado en una amplia variedad de lugares algunos relacionados de
forma clara por un contrato cultural antiguo y otros curiosamente distantes
entre si y en todos los continentes a excepción de Australia y la Antartida. De
que forma fueron construidas, por quien y cuando son cuestiones claves cuyas
respuestas señalan a una reinterpretación de la historia de la civilización y de
las capacidades técnicas de nuestros antepasados.
Si uno menciona la palabra pirámide, la mayoría de la gente piensa
inmediatamente en las grandes estructuras de Giza, con su geometría
característica y su conocida reputación como pétreas tumbas de faraones. No
obstante, como veremos, las pirámides de Giza son únicas en su genero, como
variaciones locales sobre un tema mucho mas amplio. Por lo tanto, Giza es solo
el ejemplo de un paradigma arquitectónico antiguo, no el prototipo o la fuente
de ese paradigma. La espiritualidad es básica en las pirámides. Cada pirámide es
una expresión metafórica de un entendimiento especial de las relaciones entre
humanos, el mundo natural que les rodea e incluso el inmenso mundo del cosmo.
Pero estas formas de entendimiento difieren entre si. Los aztecas de la época de
Hernán Cortes o los indios budistas del siglo III a..c. que vivían bajo el
reinado de Acoka vieron el mundo bajo un prisma religioso diferente a como lo
pudieron hacer Keops, Kefren y Micerinos en el Egipto del imperio antiguo.
Además, el hecho de un entendimiento cosmológico sagrado expresado en el ritual
religioso es común en todas y cada una de las pirámides. Por supuesto, la
cosmología sagrada subyace en la arquitectura religiosa como ocurre en la
catedral francesa de Chartres, el Taj Mahal de la India, el Partenón de Grecia o
el Potala del Tibet. Tal y como señala el eminente filosofo de la religión
Mircea Eliade, los edificios sagrados separan el espacio del universo entre lo
sagrado y lo profano, generando un punto de certeza sagrado, un eje a partir del
cual empieza el mundo. Las pirámides consiguen este objetivo mediante una forma
particular. Permanecen apartadas de templos, catedrales y capillas al incorporar
una arquitectura de masa. Chartres o el Taj Mahal son una experiencia religiosa
tanto dentro como fuera de si mismos; los dos crean interiores y exteriores
inmensos y enormes que nos hablan de su cosmología. Por el contrario, una
pirámide apenas tiene un espacio interior, si es que lo hay. El fundamento
principal de una pirámide es su masa el hacinamiento de piedras, tierra o
ladrillos en forma inmensa y pesada; una especie de montaña construida por las
manos del hombre. (Colaborado por:
Ana Luisa Garcia,
www.arqhys.com
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