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Según nuestra experiencia, estos idiomas se están cada vez
más "fosilizados". La penetración primero colonial y luego industrial en toda
cultura, especialmente en los países en vía de desarrollo, y su impacto sobre
las prácticas arquitectónicas han producido consecuencias simplemente
desastrosas en muchos de estos países. Esto no sucede solo en los países
relativamente "atrasados" (atrasados, no culturalmente, sino tecnológicamente),
como el Ecuador o el Perú o también en una de las más antiguas y grandiosas
civilizaciones de la tierra, como la China. Si visitamos la ciudad de Chico,
Lima, o Pekín, no somos capaces de reconocer ningún rastro de arquitectura
vernácula todavía existente. En general, las autoridades locales destruyen
rápidamente los viejos edificios para sustituirlos con otros que consideran
modernos y contemporáneos.
En esta transformación están envueltos todos aquellos que
gobiernan en estas comunidades, y en primer lugar los arquitectos... Todo esto
es desastroso y es muy difícil imaginar un modo para invertir esta tendencia. El
paisaje urbano de la ciudad de Lima, que se ha desarrollado rápidamente después
de la Segunda Guerra Mundial, se presenta terriblemente similar al paisaje
urbano de Los Ángeles, etc. Sólo llegando sobre Los Andes se pueden encontrar
campesinos que construyen todavía hoy en modo tradicional. En estos remotos
lugares aislados, existe todavía un idioma auténtico y tradicional, pero aún
allí, a 10 millas de Macchu Picchu, las cabañas tienen sobre el techo la antena
de la televisión, que demuestra como la tecnología y la iconografía urbana ha
llegado a los lugares más remotos de la tierra. Esto no significa, obviamente,
que la situación no sea irreversible. Debemos, como arquitectos o urbanistas, en
primer lugar estar convencidos que nuestro interés por la arquitectura vernácula
tiene raíces reales, y no es solo una fantasía sentimental o turística. Tenemos
que tener muy presente que el interés en la arquitectura vernácula debe estar
directamente relacionada al aprovechamiento pasivo de la energía y del clima.
Estudiando las arquitecturas del pasado, nos damos cuenta la impresionante
precisión con la cual en muchas de ellas los antiguos constructores utilizaban
los limitados recursos disponibles sobre todo en lo que concierne la energía y
los materiales.
El objetivo primario es conformar un ambiente real, un
ambiente térmico, en favor de la sobrevivencia. Sabemos que esto es sólo posible
en un intervalo de temperatura muy limitado (debajo de 0 grado Fahrenheit o
sobre los 100 110 grados Fahrenheit no es posible la vida humana). Basándose en
estos parámetros se ha desarrollado toda la arquitectura pre industrial. Me
parece que esta sea la base imprescindible para poder construir una arquitectura
urbanizada y civilizada. Estudiando las arquitecturas del pasado y explorando
los idiomas regionales en términos científicos, descubriremos, seguramente, una
serie de parámetros útiles para el diseño de nuevos edificios y ciudades para la
sociedad moderna, y post industrial. Sabemos que entre la arquitectura climática
y la arquitectura regionalista existe una estrecha relación. Proponer hoy una re
exploración de las arquitecturas de nuestro pasado, en el tentativo no de
copiarlo pasivamente en sentido turístico, sino de buscar en este aquellos
principios indicaciones de las cuales tenemos urgente necesidad para el futuro.
Hoy en día la energía es un recurso enormemente costoso. Este hecho es casi
siempre ignorado por los arquitectos, que han actuado siempre como si la energía
fuera un problema del cual no deberíamos preocuparnos. Ahora, tengo la sensación
que el peligro de no enfrentar el tema es cada vez más evidente. Es importante
iniciar motivando e involucrando a los estudiantes de las facultades de
arquitectura, la importancia de estos conceptos. Actualmente en los centros
urbanos el único lenguaje vivo, es aquel del industrialismo internacional, se
necesitará dar un paso hacia atrás, en el tentativo de re-establecer nuevas
conexiones con las arquitecturas del pasado, antes de agravar más todavía la
actual condición de crisis. (Colaborado por: Albania
Contreras caprialbania@hotmail.com,
Arquitectura neoclásica de la ciudad de La Vega - ) |