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Construcción de rieles. En las vías férreas
se disponen ciertos elementos o barras de hierro o acero laminado, ubicados de
forma paralela, sobre los mismos se deslizan las ruedas de los ferrocarriles,
permitiendo que los mismos se sustenten y guíen. En las edades de piedra y
bronce fueron desarrollados los rieles, los cuales, más tarde, fueron elaborados
de madera y utilizados para transportar material en las minas. Gracias a su
constante uso se perfeccionaros haciéndolos de
hierro, práctica que se inició en Alemania e
Inglaterra, hoy en día estos se fabrican de acero. En sus inicios los carriles
eran tan débiles que solían durar solo unos 3 meses luego de investigaciones y
avances tecnológicos poseían una duración de hasta 16 años. Ya en nuestros días,
gracias al mejoramiento de los elementos utilizados y las ruedas dotadas de
pestañas, los trenes alcanzan velocidades de hasta 300 km/h. Los rieles son
producidos por la laminación del acero en bruto.
Los elementos se cortan desde 18 hasta 288 metros por tramo, dichos elementos se
colocan sobre durmientes los que no son mas que barras que se colocan en
dirección horizontal, estos se fijan con eclisas y bulones, los cuales son luego
retirados y en su lugar se hacen soldaduras para dejar fijo el riel. Cuando se
inició el uso de los trenes se hacían rieles llamados dos cabezas con la
finalidad de que cuando la cabeza superior llegara al final de su vida útil esto
pudieran voltearse y ser reutilizados, el problema radicaba en que los
durmientes sobre los que se apoyaban desgastaban las barras. Posteriormente se
introdujo el Vignole, este consistía en un elemento estrecho en su parte
superior y de cara ancha en la parte inferior. En grúas es usual utilizar un
perfil específico, denominado Burdach, con una forma más achatada y ancha que en
el perfil Vignol.
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