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El principio solar de edificios largos y estrechos para
garantizar el acceso al sol fue justificado en los climas cálidos y húmedos como
el de Cuba, para asegurar la ventilación cruzada. Estas experiencias demostraron
el rol del diseño arquitectónico (su forma) en el aprovechamiento pasivo de la
energía solar y la conveniencia de la adecuación de otras enotécnicas activas en
el diseño arquitectónico. Lamentablemente, los bajos precios de los combustibles
fósiles provocaron la «muerte» de estas experiencias, a pesar del interés de los
investigadores y las instituciones involucradas.
De la crisis energética a la crisis ecológica.
La crisis energética originada a partir de 1973 sirvió de alerta con
relación al peligro que representaba la absoluta dependencia de los combustibles
fósiles, de manera que aunque los precios aún hoy se mantienen bajos, se ganó en
conciencia con respecto a su agotabilidad y se revitalizaron los conocimientos y
prácticas relacionados con las fuentes renovables de energía en general y el
diseño bioclimático en particular.
El nuevo impulso que recibió la arquitectura bioclimática en los años setenta
respondía, por tanto, a una necesidad de ahorro de la energía convencional
derivada de los combustibles fósiles. Sin embargo, la crisis ecológica de los
ochenta obligó a un enfoque más amplio, viendo la arquitectura no sólo como una
vía para la eficiencia y ahorro energético, sino como una importante forma de
contribuir a la preservación del medio ambiente, además del bienestar humano. La
primera casa solar de los tiempos modernos, construida por Howard Sloan en
Illinois, en 1935 (a la izquierda), y el complejo de viviendas Halem, realizado
entre 1955 y 1961, en Berna. Se ha ido así, en las últimas décadas, del concepto
de arquitectura bioclimática al de arquitectura bioecológica, y se ha ampliado
la escala a la ecología urbana. La arquitectura bioclimática se presenta hoy
como un requerimiento indispensable para la sustentabilidad del medio ambiente
construido, que habrá de ser económicamente viable, socialmente justo y
ambientalmente sano. (Colaborado por: Albania Contreras
caprialbania@hotmail.com, Arquitectura
neoclásica de la ciudad de La Vega - ) |