Exploracion del suelo


   


Exploración del suelo. Resistencia del terreno.

Se hace principalmente de cuatro maneras:

  • Directa.
  • Por perforación.
  • Por extracción de muestras.
  • Por comparación con el comportamiento de terrenos cercanos, ya cargados.

Exploracion del sueloLa investigación directa consiste en aplicar una carga sobre una o varias pequeñas superficies de terreno. Este procedimiento sólo es útil para investigar la resistencia inicial de la capa donde se aplica la carga, pues la misma ley de transmisión de presiones, hace que sea imposible concluir como se comportará una carga más grande, especialmente si se tiene en cuenta que, por los bulbos de presión, en los terrenos suaves, o por la rigidez de las capas superiores, en los duros, las capas profundas reciben una presión unitaria muy pequeña, ya que se reparte en una zona extensa, “a”, Fig.

1. Además, en ocasiones, la naturaleza de las capas es muy diversa, pues se puede encontrar terreno firme, sobre tierra, arcilla suave o roca. Este procedimiento, por tanto, prácticamente, sobre todo cuando se hace con cargas pequeñas, debe descartarse totalmente. La perforación es una forma de investigación muy correcta. Se hace por medio de barretones que se hincan con martinete, por medio de tubos que se van atornillando sobre ellos, a medida que penetran.

La resistencia que a diferentes profundidades va oponiendo el terreno a la penetración, indica la capacidad de carga y el espesor de las diversas capas. Es el tipo ideal para investigar terrenos suaves o semiduros. En el Valle de México las perforaciones deben hacerse a 40 ó 50 Mts. de profundidad, salvo el caso de que en esa longitud, no se encuentre ninguna capa de cierta resistencia. Cuando el terreno es duro, las perforaciones generalmente se reducen a pozos, de dos o tres metros de profundidad, bajo la superficie de los cimientos.

La investigación por extracción de muestras, obtenidas a diferentes profundidades, es buena, tanto más, cuando forzosamente requiere una perforación previa. Para el técnico preparado, es más perfecta que el simple sondeo, pues además de que es difícil determinar la resistencia de un terreno basándose en pruebas hechas sobre la muestra, no siempre es indispensable, pues para una cimentación lo interesante no es tanto la ciase de terreno, sino su resistencia y el espesor de sus capas.

La observación cuidadosa del estado de los edificios en la misma zona, cuando existen, es quizá la investigación más sencilla y conveniente de un terreno. No es la que más se acerca a la realidad, sino la realidad misma. No siempre hay edificios construidos en el mismo rumbo, o los que hay no son de la categoría del que se va a construir, pero de todas maneras, su observación y comparación es muy interesante. Es casi absurdo hacer experimentos complejos, costosos y de resultados dudosos, cuando cerca hay construcciones similares a la que se proyecta.

La Ciudad de México tiene uno de los terrenos más débiles, pero en cambio, es en sí, un magnífico campo de experimentación. En ella, un estudio cuidadoso y comparativo, de los edificios construidos, da una idea muy exacta del comportamiento, resistencia y particularidades del subsuelo. Cuando el terreno es falso, en general, todas las construcciones están cuarteadas o hundidas, aún cuando sus constructores hayan sido competentes; en cambio, si el terreno es resistente, los edificios se encuentran, en su mayoría, en buenas condiciones, aunque hayan sido ejecutados por personas sin conocimientos profundos.

Si se van a colocar pilotes, es necesario hacer sondeos, no tanto para investigar la naturaleza de las muestras, que en las mismas zonas es muy similar, como para ver a qué niveles se encuentran las distintas capas, su espesor y en cuáles de ellas hay probabilidades de que los pilotes se detengan. (Colaborado por: Pedro E. Montesco)


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