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Arquitectura Sustentable. Sustentabilidad, Hábitat
y arquitectura. La industria de la construcción es una de las más
importantes para el desarrollo económico, además la construcción es el mejor
termómetro de una economía y esto se explica fácilmente por su efecto
multiplicador al relacionar varios niveles de proveedores, servicios y
generadores de empleo, por el uso extensivo de mano de obra, el número de
cotizantes en el seguro social, etc. Precisamente por este gran impacto en la
economía también se generan efectos negativos relacionados entre otros factores
a su enorme consumo energético, de recursos no renovables y una importante
fuente de residuos y contaminación para el aire, el suelo y el agua en los
diversos procesos involucrados desde la producción de los materiales de
construcción hasta el uso y mantenimiento de los edificios.
Los grandes avances tecnológicos facilitan la disponibilidad de energía, de
sistemas de climatización, de iluminación artificial así como de medios que en
apariencia amortiguan los impactos al medio ambiente, con ello se han
desarrollado tendencias y modas de diseño totalmente desvinculadas con los
elementos ambientales circundantes. Factores fundamentales del diseño
arquitectónico como la orientación, tamaño y ubicación de las ventanas,
materiales térmicamente idóneos, acabados colores y texturas reflejantes o
absorbentes al sol, distribución de los espacios respecto al soleamiento
estacional y vientos dominantes, etc. han sido ignorados, optando
despreocupadamente por sistemas de climatización artificial peligrosos para la
salud por los bruscos cambios de temperatura que sufren los ocupantes al entrar
o salir de los locales así acondicionados. La arquitectura sustentable es
aquella que establece una interrelación armoniosa con la Naturaleza y el Hombre.
Con la Naturaleza: Integrándose al ecosistema local: haciendo uso de
los materiales y técnicas locales y aprovechando todas las condiciones
favorables del clima y la geografía para lograr confort en forma natural.
Ahorrando energía: Haciendo uso de energías renovables y cuando sea
necesario recurrir a las no renovables, en la forma que implique menos derroche.
Reciclando los excedentes: Para que el edificio cierre su ciclo, no en
forma lineal sino circular (previamente adoptando una forma de vida para que
dichos excedentes sean los mínimos: de qué vale un tratamiento de aguas grises,
si consumo por ejemplo toda una variedad de productos de limpieza, detergentes y
exceso de químicos por el afán moderno de brillo, reluciente de pulcritud,
aromatizantes, etc.). Construyendo con materiales de baja “energía
incorporada”: Con esto nos referimos a un valor, de referencia, que se le
asigna a un determinado producto. Este valor nos demuestra cuánta energía
“incorpora” en el proceso de extracción, procesamiento, manufacturación y
transporte. Las sociedades industriales han creado justamente una extensa red de
canales, donde cada proceso es autónomo uno del otro; a ésto se le llama
desarrollo, sin embargo es un modo de producción altamente contaminante y de un
tremendo derroche de energía. Cada vez somos más ajenos de todo el proceso que
recibió ese producto terminado que recibimos en casa, poco podemos saber de su
calidad, y de las implicancias de cada una de sus etapas. Tener en cuenta estos
cuatro ítems: integración al ecosistema local, ahorro de energía, reciclar los
excedentes y energía incorporada a los materiales, nos lleva a un enfoque
ecológico profundo hacia la naturaleza.
Colaborado por: Pedro Marquez, Fuente oficial:
Periódicos internacionales, para
www.arqhys.com...
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