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Exploración del suelo.
Preparación del terreno. Para proceder a ejecutar la cimentación de una
construcción por pequeña que sea, debe efectuarse una excavación a criterio del
constructor con objeto de quitar la capa superficial de tierra vegetal (humus),
y hacer el desplante sobre una capa de terreno resistente, ya sea de tipo
arcilloso o preferiblemente de tipo volcánico, bien roca fija o conglomerados
tepetatosos. Es conveniente, de ser posible, que la capa sobre la cual se va a
desplantar la cimentación, quede arriba del nivel de las aguas freáticas, pues
en este caso el terreno no perderá su humedad constitutiva a la vez que la
excavación será ejecutada más fácilmente por no tener que hacer ni drenaje ni
bombeo. Se debe hacer notar la conveniencia de no desplantar una construcción
sobre terreno en el cual existan troncos o raíces profundas de árboles. En estos
casos debe procederse a desentroncar todo el terreno rellenando los huecos que
resulten con material resistente, consolidado por capas hasta igualar la
resistencia del terreno circundante.
Estos rellenos pueden hacerse con cascajo, grava, piedra o aún la misma tierra
arcillosa procedente de la excavación, pero debe tenerse especial cuidado en no
hacer rellenos con tierra vegetal o con materiales que contengan residuos
orgánicos, pues la descomposición de estos produciría capas de menor resistencia
y por lo tanto hundimientos diferenciales. Es común encontrar, en algunas zonas
de la Ciudad de México, terrenos cuyo nivel superior ha sido alcanzado por medio
de rellenos hechos con basura o desperdicios domésticos; en estos casos es
indispensable realizar una excavación más o menos profunda para retirar estas
capas de desperdicio, por lo menos en las zonas donde va a efectuarse la
construcción de la cimentación y llegar hasta la capa superior de terreno
resistente. Igualmente, es muy común el encontrar cimientos viejos, los cuales,
de ser posible, deben ser aprovechados, pues el terreno debajo de ellos ha
sufrido ya una compactación favorable. De no ser así, habrá que removerlos, con
la desventaja de molestar mucho al terreno, por lo que puede optarse por una
solución intermedia, consistente en romper la parte superior de ellos en tal
forma que el nivel de esa vieja cimentación quede de 0.50 a 1 metro debajo de la
nueva. (Colaborado por:
Pedro E. Montesco) |