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Toute la memoire du monde. No cabe duda: la
precisión diseccionada con la que la mirada del fotógrafo congela el cosmos de
la Biblioteca de Estocolmo obedece a la fascinación del lugar. El edificio de
Gunnar Asplund, terminado en 1927, muestra en la parte fundamental de su
construcción, la amplitud espacial de una nueva época, que se abre en claras
estructuras sin ornamentos. Antonio Panizzi había construido una sala redonda
de grandes dimensiones para el British Museum, inaugurado en 1857. Este pudo
haber sido el impulso decisivo para que Asplund adoptara el sistema de una gran
sala en la que el lector se rodea de estanterías, y se mantiene separado de la
zona de revistas y del depósito de libros. El diseño de Asplund se nos revela
como un universo ordenado, en el que es posible seguir sistemáticamente la
presentación del conocimiento a disposición del lector. La fría construcción de
las estanterías de tres alturas, traza el sencillo marco de la arquitectura
interior de esta ilimitada colección de saber. Gursky nos ofrece una nueva
visión de la vida interior de la biblioteca.
Times Square y Atlanta son dos fotografías del más reciente repertorio de
Andreas Gursky. Probablemente sirvan de paradigma para toda una cultura de la
imagen, que llevará hasta el límite nuestra capacidad de percepción. Es
precisamente en la primera confrontación con esas fotografías cuando comenzamos
a sospechar de qué modo se puede estimular la desmaterialización de lo real sin
abandonar el suelo firme de lo visible. Se trata de la arquitectura interior de
dos grandes hoteles americanos, para la que Gursky escoge puntos de partida muy
semejantes, aunque no idénticos. En ambos casos, el corte de la cámara abarca
verticalmente diecisiete pisos. Prevalece la consistencia de color de la
imagen. Junto al efecto inmediato del color, el ojo se concentra en una
laberíntica maraña de pasillos, balaustradas y puertas. Los pisos, que se
funden unos con otros, y los ángulos en forma de cuña del edificio, aparecen
aquí como resultado de una percepción holística, que gracias a la posición
escogida para la cámara, muestra la construcción interna de la arquitectura del
hotel en varios estratos visibles simultáneamente.
La capacidad de Gursky para elegir las imágenes más adecuadas se aprecia con
claridad en un desafío relacionado con ello: hacer comprensible la opulencia
del mundo en pocas y escogidas fotografías. Bajo la premisa de este reto
encontramos una explicación plausible para la fascinante y siempre reiterada
mirada de Andreas Gursky sobre la arquitectura, en la siguiente afirmación de
Mies van der Rohe:<<La arquitectura es el auténtico campo de batalla del
espíritu>> (1950). Autor original: (MOHAMMED
AFANA, Universidad de Arquitectura superior de Sevilla, España.
afaneh2468@hotmail.com) |