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Todo lo que hemos dicho hasta ahora acerca de la organización
de la figura vale tanto para la percepción general como para un esquema
diseñado. La diferencia consiste en que, en el diseño, dichas fuerzas deben
constituir una composición unificada. No basta con establecer formas claramente
percibidas en el campo, sí bien ello es también fundamental. Especialmente en el
dibujo y en la pintura, la importancia de una clara organización figura-fondo es
tremenda, no sólo con respecto al resultado, sino también para el desarrollo de
nuestra capacidad de visualización conceptual. Henry Schaefer-Simmern hace un
estudio sumamente interesante del papel que desempeña el desarrollo de la
habilidad para organizar el material visual en la evolución de nuestra capacidad
creadora. Pero el esquema diseñado debe poseer asi mismo la cualidad de entidad
orgánica, completa y autocontenida. Tal entidad es lo que denominamos
composición. Consiste en un sistema de interrelaciones que producen una unidad.
Este problema presenta aún otro aspecto. El factor unidad es el único
fundamental en la organización del diseño. Para lograr un diseño efectivo, no
sólo debemos unir las partes en una totalidad orgánica, sino que tenemos que
hacerlo de manera que resulte interesante. Ello requiere variedad. Variedad
significa tres cosas:
PRIMERO: En un sentido, la variedad constituye una parte inevitable del esquema.
El contraste es variedad, y ya hemos visto cómo la forma misma se construye a
base de contrastes. Tenemos que controlarlos, utilizando el tipo y el grado
exactos en el lugar adecuado, para asegurar la unidad. (Un contraste excesivo, o
de tipo inadecuado, destruye la unidad). Aún así, el contraste inevitablemente
proporciona variedad al esquema.
SEGUNDO: Otra clase de variedad es la que está implícita en lo dicho sobre las
distintas maneras en que un esquema de figuras puede organizarse en la
percepción. Una organización rica en tensión espacial y relaciones de semejanza
proporciona variedad.
TERCERO: Hay una variedad absoluta, similar a la disonancia en música: algo que
está en contraste total con el sistema general de relaciones. Al igual que la
disonancia, agrega sabor al conjunto.
La “línea de belleza” de Hogarth simboliza el ideal. Se la ha considerado
erróneamente como una sinusoide, pero, en realidad, se trata de una línea
inscripta en un cono. A medida que avanza en una espiral infinita, cada parte es
distinta de la anterior y, no obstante, mantiene una completa unidad con ella.
Por consiguiente, la línea posee unidad absoluta y variedad absoluta. Esa es la
finalidad a la que debemos aspirar en el diseño. (Fundamentos
del diseño.
Colaborado por: Arto. Raul E, Rodriguez, RD.)
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