|
Vaticano, arte y opulencia. La ciudad del Vaticano, localizada
en la parte central de Roma, es considerada como un imperio del arte y de la
historia a pesar de ser un espacio de pocas dimensiones. Está representada
mundialmente por La Basílica de San Pedro, la cual ha llamado millones de
turistas a su edificación. El Vaticano es concebida como una nación
independiente desde el año 1929, es la sede del papa y de todos los que
administran y soportan la iglesia católica. El inicio de este tempo católico se
inicio en el año 318 por parte del emperador Constantino, después de que en el
lugar se crucificara al apóstol Pedro, en los tiempos en los cuales los
seguidores de Cristo eran perseguidos aun por el Imperio Romano. La Basílica de
San Pedro, ente de atracción del Vaticano, se comenzó a construir por orden del
Papa Julio II en el año 1586, esta obra ocupa una extensión territorial de
15,000 metros cuadrados, para su realización participaron importantes
arquitectos de la época como lo fueron Miguel Ángel y Gian Lorenzo Bernini,
entre otros.
El primer arquitecto que diseño la obra fue Bramante, no obstante su muerte
impidió que culminara con la misma. El periodo de construcción de la Basílica de
San Pedro se extendió por aproximadamente 150 años, diversos motivos dieron
origen a este problema como el hecho de la falta de recursos económicos y
también la muerte de los arquitectos que estuvieron asumiendo la responsabilidad
de su construcción. Bramante realizo el diseño de una enorme cruz griega
acompañada de una cúpula en su exterior. Bernini, por su parte, realizo lo que
sería una de las plataformas más bellas del mundo, la Plaza San Pedro. Esta
plaza está rodeada de cuatro pilares con 285 columnas, las cuales siguen el
estilo dórico griego, en la parte de la balaustrada se encuentran 140 santos de
todo el mundo, los cuales fueron
edificados por los discípulos de Bernini.
Dentro de los aportes de Bernini a la Basílica se encuentra también la Escalera
Real, hoy una de las mayores atracciones para los jóvenes visitantes, en esta se
puede observar los guardianes suizos que vigilan la Basílica de San Pedro. Uno
de los requisitos para ingresar al Templo más grande del mundo es guardar
respeto y silencio además de cubrirse los brazos.
Esta edificación tiene 18 metros de largo y 58 metros de ancho, esta revestida
en el interior de un colosal muy llamativo. El altar principal contiene el
Baldaquino de Bernini, una de las mayores atracciones del conjunto
arquitectónico, esto se puede apreciar gracias al deseo de los miles de turistas
de lograr ingresar al interior y poder captar imágenes fotográficas. La figura
se levanta en 29 metros de altura, el bronce es el material que recubre su
vista, en medio de las columnas salomónicas se observa una paloma en
representación del espíritu Santo. Debajo del Baldaquino se localiza la tumba de
San Pedro. En este espacio es muy común ver como todas las personas se quedan
atónitas ante tanta belleza, debido a la majestuosidad de sus esculturas y los
detalles en barrocos que caracterizan a la misma. Ninguna parte del templo se
encuentra restringida en cuanto a la presentación de obras escultóricas, como
Ángeles y papas, donde no se pueden apreciar las paredes debido a la opulencia
que existe. El templo tiene la capacidad para albergar 20,000 personas. Otro de
los tesoros de la basílica es la Piedad, la cual fue realizada por Miguel Ángel
cuando esta tenía apenas solo 24 años. La piedad muestra la virgen María
mientras soporta a Cristo cuando está agonizando. Otro de los edificios que
alberga una gran cantidad de turistas es el Museo del Vaticano, el mismo se
encuentra en las proximidades de la Basílica y la Plaza San Pedro. Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com. |