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Viajar a Marrakech.
La ciudad marroquí de Marrakech, conocida con el nombre de La Perla del Sur o La
Ciudad Ocre, ocupa el numero tres en cuanto al tamaño de las ciudades de
Marruecos, pues en orden van primero Casablanca y Rabat. Esta
ciudad se extiende a los
pies de las montañas nevadas del Atlas. Marrakech, considerada como una de las
ciudades imperiales de Marruecos, cuenta con una larga y fascinante historia
cuyos orígenes fueron fundados por la princesa Zaynab en el año 1070. En esta
ciudad se encuentra el mercado tradicional o zoco de mayor tamaño de Marruecos,
además de que brinda una diversidad de joyas arquitectónicas impresionantes, de
las cuales hay que mencionar algunas en especial:

• El Palacio Bahía. Construido en el año 1880, por orden del Gran Visir
Sidi Moussa. Muchos comentan que esta construcción es producto de su locura.
Sucediendo al servicio de los sultanes Moulay Hassan y Moulay Abd el-Aziz, Sidi
Moussa fue el amo del Reino de Marruecos. Este gran Visir, ordenó que se
erigiera este palacio, el cual posee unas 160 habitaciones, como regalo a una de
sus concubinas oficiales, de hecho por eso recibió este nombre de Palacio Bahía,
lo que quiere decir “Palacio de la Bella”.
Es una composición de lujosos apartamentos y patios. Posee una suntuosidad y
elegancia en los jardines interiores que no tienen comparación. Sus ornamentos y
decoraciones, se pueden definir con una sola palabra, “sublimes”. Toda la
propiedad se encuentra rodeada de un maravilloso jardín que tiene en total 8
hectáreas. La hermosura del Palacio Bahía en general es un testimonio
excepcional de la arquitectura oriental perteneciente al siglo XIX.
• Tumbas Saadíes. Estas rumbas son los únicos restos que certifican el
poder y el refinamiento del la Dinastía Saadí, la cual gobernó el sur de
Marruecos en su edad de oro, es decir desde el 1554 hasta el 1659. Al comienzo
del siglo XVIII, el Sultán Moulay Ismael, había decidido desaparecer cualquier
rastro de esa dinastía, ordenando que se destruyera cualquier vestigio,
exceptuando este lugar, ya que no se atrevió por tratarse del sitio en que
estaban enterrados, por lo que ordenó la construcción de un muro en la entrada
de la necrópolis, por lo que estas tumbas se mantuvieron ocultas hasta el año
1917.
El mausoleo que mayor impresión causa y el más prestigioso, es la Sala de las
Doce Columnas. Allí se encuentra la tumba del hijo del Sultán, Ahmad Al Mansur,
su cúpula de madera de cedro y estuco, fue delicadamente tallada. Todas las
tumbas se elaboraron de mármol italiano blanco y azul grisáceo de Carrara.
• Palacio El-Badi. “Palacio del Incomparable”, data del año 1578. Este
fue construido por parte del soberano Ahmad Al Mansur, como celebración de su
victoria sobre la Armada Portuguesa por la batalla de Ksar Al Kebir o Batalla de
Tres Reyes en 1578. 25 años más tarde, es decir en el año 1608, finalizó su
construcción. Los mejores y más ricos materiales se utilizaron en la decoración
de sus 360 habitaciones. Este fue destruido por orden del soberano alauita
Moulay Ismail, quien destruyó cualquier rastro de la herencia Saadí.
• Plaza Jemaa El Fna. Esta es la plaza más grande del continente africano
y el centro geográfico, social y cultural de la medina de Marrakech. Desde hace
mucho tiempo es un punto de encuentro y de intercambio entre las poblaciones del
norte y del sur de esta región del país.
En la actualidad, a causa de las erosiones culturales y las mutaciones, la plaza
Jemaa El Fna, es donde se encuentran los mercaderes bereberes, los viajeros,
vendedores ambulantes, escritores y los artistas, y reúne todos los oficios y
las artes tradicionales, como son los escribas públicos, los adivinos,
contadores de historias, arrancadores de dientes, herbolarios, entre otros, así
como también los artistas ambulantes como los encantadores de serpientes, los
acróbatas, los músicos, los bailarines, los traga fuegos, etc.
• Madraza Ben Yosef. La escuela Ben Yosef, se considera como una de las
joyas arquitectónicas Árabe-Andaluza de Marrakech. Su estructura actual se
erigió en el año 1570 aproximadamente, en el gobierno de la dinastía Saadí, y se
restauró en el año 1950. En su apogeo podía alojar hasta 900 estudiantes, pues
en total tenia 150 cubículos distribuidos alrededor de un patio interior,
tallado en madera de cedro, de mármol y de estuco. Esta es la madraza más grande
de todo el Magreb. Sus tallas no tienen representaciones humanas, ni de
animales, como lo exige el Corán, sino que consiste enteramente en inscripciones
y figuras geométricas. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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