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EL OBJETIVO POLÍTICO DE LA ZONIFICACIÓN. El
proceso a través del cual se transforma el capitalismo para consolidarse
definitivamente como sistema dominante a nivel mundial a finales del siglo XIX y
especialmente en las primeras décadas del presente, crea as condiciones
definitivas para la configuración de una nueva especialidad: la ciudad
capitalista, la cual históricamente se caracteriza por ser el receptáculo de los
efectos que a nivel espacial produce la tendencia del sistema a concentrar,
centralizar y/o aglomerar el conjunto de relaciones sociales que permiten y
garantizan los procesos de producción de sus condiciones de existencia'. De esta
manera se precipitó una revolución en las formas como se articulaban
tradicionalmente las relaciones sociales de producción en y con el espacio,
revolucionando de paso los estatutos de la producción espacial: la arquitectura
y el urbanismo. Por las características propias del mismo sistema el
planteamiento del nuevo paradigma no afectó sólo a la urbe sino que involucré
también al campo con lo cual y desde el principio, mostró sus connotaciones
regionales. Desde este ámbito se dirigió, buscando consolidar una jerarquización,
hacia la parte interna de la ciudad para determinar también allí la
distribución, ubicación, destinación y diseño de cada componente del espacio
urbano. Así, no solamente se cambiaron todos los marcos que reglan el uso del
espacio sino que éste se valorizó, obligando a la creación de mecanismos y
estatutos que reglamentaran su institucionalización y control: producción,
distribución y consumo del espacio de la ciudad. Así, de la
misma manera como el desarrollo de las fuerzas productivas y las
transformaciones de los procesos productivos (y reproductivos) llevaron a una
racionalización de la distribución del tiempo (en tanto medida de valor, Marx)
se precipitó también el necesario correlato de la racionalización en la
producción yen la distribución del espacio. De lo que se trataba, era de que el
capitalismo (más tarde también en su expansión imperialista) funcionara y para
ello en el plano espacial se produjo la gran transformación —la configuración de
su ciudad—y sobre ella (sobre la ciudad) se empezó a incidir. Hablamos del
funcionamiento social a la manera capitalista y por tanto nos referimos
únicamente al aspecto económico; no nos limitamos sólo a la esfera productiva;
se requiere superar la ideología de la “ciudad industria]” para adentramos en la
ciudad para el capitalismo, cualquiera que sea la forma que él tome: dominante o
dependiente. En realidad, aquel funcionamiento no se limitaba al movimiento
económico sino que comprendía también los ámbitos cultural, ideológico y
político y por ello tenia relación directa con las condiciones de existencia de
las diversas clases sociales y sus comportamientos. Casi desde el principio
(segunda mitad del siglo XIX) las preocupaciones de las clases dominantes por el
control del espacio en las ciudades y la materialización de la racionalización
de ese proceso de organización espacial muestran su finalidad inevitablemente
política: “El ideal urbanístico de Haussmann era las vistas en perspectiva a
través de largas series de calles”. Sin embargo, “En 1864 expresa en un discurso
en la Cámara su odio contra la desarraigada población de la gran ciudad...”. Y,
ahora se sabe que “la verdadera finalidad de tos trabajos haussmannianos era
asegurar la ciudad contra la guerra civil. Quería imposibilitar en cualquier
futuro el levantamiento de barricadas en París... Haussmann quiere impedirlo de
dos maneras. La anchura de las calles hará imposible su edificación y calles
nuevas establecerán el camino más corto entre los cuarteles y los barrios
obreros”. La necesidad que tenia el capitalismo de configurar
la organización, la planificación y el ordenamiento territorial, además de
garantizar la eficacia de la producción, buscaba como fin primordial controlar,
dominar y garantizar el mantenimiento y la permanencia de las condiciones
generales de la producción, las cuales no se encuentran solo en la esfera
productiva sino también en la de la distribución y fundamentalmente, en la del
consumo y la de la gestión. Es decir, el control del espacio, a diferencia del
tiempo, más que provenir como una condición de la estructura fue un resultado
que se materializó por el funcionamiento de la superestructura: Se ubicó desde
el principio en el campo de la política y de la ideología. En este desarrollo y
con esa perspectiva se consolida la racionalización de la distribución de
funciones a cumplir por todas las actividades que componen el devenir social;
racionalización que conlleva la inevitable jerarquización de dichas actividades.
De allí se pasa a asignar su uso a cada uno de los segmentos y parcelas de la
ciudad, surgiendo y confirmándose la idea de plan. Ese principio ordenador se
sustenta en un discurso en el cual los conflictos, los problemas, las carencias
que se presentan en los centros urbanos aparecen como insuficiencias que las
estructuras espaciales anteriores oponen al desarrollo; a través de él se
“evidencia” el atraso de las organizaciones espaciales precedentes y sus
inconvenientes ambientales e higiénicos para la vida humana. Todo tiene como
función racionalizar la necesidad de la reforma, de) reordena miento y de la
readecuación, para implantar la estructura urbana capitalista. En d plano
ideológico funda también a ilusión de que todos esos problemas pueden resolverse
dentro del capitalismo, sin necesidad de cambiar nada de su esencia estructural.
Fue así como en términos de la ideología de la planificación se formuló lo que
apareció como e gran logro de la racionalización espacial del desarrollo
capitalista: la ZONIFICACION, que “es la operación que se realiza sobre un plano
urbano con el fin designara cada función y a cada individuo su lugar adecuado.
Tiene como base la necesaria discriminación de las diversas actividades humanas,
que exigen cada una su espacio particular: locales de vivienda, centros
industriales y comerciales, salas o terrenos destinados al esparcimiento (Le
Corbusier 1981: 45). Es decir, la materialización espacial del funcionalismo por
medio de la cual se especializa por actividades todos y cada uno de los
segmentos espaciales de la ciudad. Se trata de “purificar' (Jacobs, J.; 1973:
29-30 ) a utilización del sudo urbano dentro de un contexto que en su conjunto
propenda por un desarrollo de la sociedad acorde con el planteamiento capita
lista: la ciudad al menos sobre el plano tiende a convertirse en un tablero en
el cual los diversos colores identifican cada una de sus partes por su función:
Zona industrial, zona comercial, zona institucional, zona residencial, zona
recreativa, zonas de reserva, etc. Además, este cuadriculado de la ciudad no es
estático ni sus diferentes partes existen independientes unas de otras. Por la
misma dinámica del sistema se estructura una red de canales que regulan los
intercambios de flujos entre las partes del plano: Las circulaciones (de
mercancías, de fuerza de trabajo, de capital, etc.). En términos del plan su
función no es en ningún momento la de comunicar y por ello con respecto a la
población sólo sirven para que ésta se traslade desde la zona de vivienda hasta
la zona de trabajo y viceversa; desde la zona residencial hasta la zona
comercial, desde ésta a la zona industrial, etc. La concreción de esta
cuadrícula materializaría una mirada aséptica de la ciudad que en sus efectos
brindaría las mejores posibilidades para controlar el devenir ciudadano, pues
esta organización espacial es concomitante con la economía y organización del
tiempo el cual también ha sido asignado: tiempo para el trabajo, tiempo para el
descanso, tiempo para el recreo, tiempo para el estudio, etc. Así como el tiempo
estaría completamente controlado, el espacio podría ser totalmente asignado,
esto es, codificado y el devenir social estaría dispuesto a la serialización y
la dominación. (Colaborado por: Raul Nolasco Kipes,
Argentina ) |