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Los Alimentos
La buena higiene de la vida pasa necesariamente por
la alimentación. En la preparación de los alimentos
también los colores tienen su importancia.
Precursores de este dominio, los médicos
tradicionales chinos escogen los alimentos en
función de sus diversos colores. Asi, a fin de
activar los distintos órganos, relacionan el corazón,
el hígado, el bazo, los riñones y los pulmones
respectivamente, con el rojo, el azul o el verde, el
amarillo, el negro y el blanco. Asi, alimentos como el tomate o el pimiento
rojo sirven para fortificar las funciones del corazón, a condición de que hayan
sido preparados con arte y amor. Sin embargo, al preparar el menú, hay que tener
en cuenta la constitución y el temperamento del cliente, tanto como el sabor del
menú preparado. Por otra parte, hay que ir con cuidado con el color de la luz
artificial. Una iluminación fluorescente tirando a azul podría transformar en
desagradable una excelente comida. Un investigador sueco llevó a cabo un
experimento destinado a probar este extremo. Convidó a unas veinte personas
distinguidas por su carácter afable.
La comida transcurría en un ambiente agradable y con buen
apetito. De repente, siguiendo las órdenes del anfitrión, un ayudante pulso un
conmutador y la iluminación normal de la sala fue reemplazada por una luz
filtrada que alteraba notablemente el color ambiental. Aquél rogó a los
convidados que no tuvieran en cuenta el incidente técnico y siguieran haciendo
honor a la comida como si nada hubiera pasado. Pero a pesar de sus amables
palabras los asistentes no tardaron en sentirse a disgusto. Los alimentos
aparecían ahora de color negro y gris, como si los hubieran regado con tinta.
Los espárragos parecían morados y los guisantes azules. Algunos no se atrevían a
hincar el diente en vituallas de aspecto venenoso. La conversación languideció.
De pronto, una joven exclamó histéricamente que se encontraba mal, sospechando
que era debido al vino, cuyo sabor ya le había parecido sospechoso. Juzgando que
el experimento había durado lo suficiente, el investigador le puso fin haciendo
que se restableciera la iluminación normal. Los manjares recuperaron sus colores
habituales.
El anfitrión
explicó los motivos científicos del experimento e
instantáneamente los convidados recuperaron el buen
humor y el apetito. Que la presentación y
particularmente el color de los alimentos tienen su
importancia, no ofrece la menor duda.
Instintivamente, el ama de casa, al preparar
entremeses, los dispone de tal manera que el rojo de
los rabanillos se acompañe del amarillo pálido de la
mantequilla, mientras que en verde del perejil y el
amarillo de la yema de huevo pongan en relieve el
color de los tomates.
La secreción de saliva y del jugo gástrico se
desencadena a menudo desde que los ojos registran la
armonía o el contraste de los colores. Se ha
comprobado que los platos policromos tienen gran
éxito y provocan inmediato apetito. Como si se
dispusiera de una paleta, el cocinero o el ama de
casa pueden echar mano de colores que van desde el
rojo de los pimientos, la remolacha, los rábanos, al
verde de los otros pimientos, las lechugas y los
pepinos, pasando por el amarillo de los limones, la
yema de huevo o las mayonesas, y el blanco del arroz
o de la raíz del apio. La armonía de los colores
también es de suma importancia en la mesa. |